La fábrica de ideas genera residuos tóxicos. Todos sisean y comercian, sordos, con su alboroto. Algunos genios se dedican, orfebres, al reciclaje. Sombras de guante blanco roban fuego o promesas.
Es imposible salir sin éxito. Extraño entonces los triunfos. Un poco de laurel que es el milagro de la persecución (y aún no sabían nada, en todo caso, de la superposición ni los fotón- es).
Creo en la política como creo en mi hígado. Mi ordenador soluciona las dudas de otros, nunca las mías y todo el mundo opina que hay mejores cosas en que pensar.
La vecina de al lado es más mujer mientras más envejezco. No existía ni en los sueños de mi infancia. Estorbo de mocosa cuando miraba a las jóvenes. Tentación de belleza que rompiese mis sesudas esposas. Cuerpo sensato cuando lejos de mi etérea locura. Amable discurso que me encauza entendible. Y cuando me falte sal, ella vendrá a buscarme.
Bien el amor, y sus calambres, sus espasmos. Peor ya la culpa, esa hernia discal. Hasta la religión, un tipo de tortícolis. Inquiso la cura: un estira miento.
¿Cuánto en la tierra está hecho de uñas? ¿Cuánto favor arañado en el tiempo? Serán mis besos la última tecnología.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Sólo un naipe y todo caerá. Entre tu espalda y la pared se mueven los pasillos que llevan a mi alma. Un viaje entresijado de secretos. Cada ventana un tren que mira por su ventana. Un naipe solo. Una babel de cementerios que lleva hasta la infinita curva de marfil donde flotan los castillos que me obligan a quererte en el aire, y a quererte. Y yo respiro, tahúr, sólo una carta y la pared será una franca terraza, y la espada será el canto de los pájaros.
Con un cuchillo aré las tierras que mandaste. Sumergido en su hoja levanté las oraciones. Mañana discutiremos si he terminado o no, y será nuestra retórica la naturaleza del amor y los metales.
A solas en el desierto me encontraste; pero yo no existía. Dentro de la selva estaba allí; pero no me distinguiste de entre todos. Y ahora aquí, tú y yo, y quisieras borrar el lenguaje. (donde las ciudades siembran las miradas y los días)