Lo físico es una máquina.
Lo biológico es una máquina.
Yo soy una máquina.
Dios es una máquina
y este es su sentido del humor.
martes, 30 de noviembre de 2010
Inminente
Y como aquí todo vale,
los precios son los osos en peligro
de existencia y un caos a punto
de originar en ti un iconómico universo.
los precios son los osos en peligro
de existencia y un caos a punto
de originar en ti un iconómico universo.
El mundo por hacer
Tu cuerpo no era muy distinto
de mis indecisiones.
Íntimo deseo prestado a los extraños.
Porque sólo tú y yo nos conocemos
y sólo sabemos esto.
de mis indecisiones.
Íntimo deseo prestado a los extraños.
Porque sólo tú y yo nos conocemos
y sólo sabemos esto.
lunes, 29 de noviembre de 2010
III
.....Tienes que desacostumbrarlos.
.....Tomás había acogido a esos dos hurones, que por alguna razón se empeñaron en seguirlos. Al principio, les daba trozos de pan o chacina. De esa manera, y con juegos simples, en los momentos de descanso, consiguió hacerse entender por ellos. Respondían a sus nombres, Hugin y Munin, iban en una dirección o otra, por allí, se escondían, aquí, se paraban en seco, y alguna otra gracia, en una complicidad que parodiaba la obediencia. Louis lo toleraba. En unos pocos días eran cinco compañeros de viaje, y los animalitos recibían una consideración poco diferente a la de los niños.
.....Pero eran mucho más pequeños y mucho más resistentes. La naturaleza estaba a su disposición mucho más que para los gigantes que los guiaban. Así que, siguiendo las indicaciones de Louis, Tomás no les daba cada vez más que unos trocitos de cecina, no más grandes que una lenteja, cada vez que tenía que felicitarles por su buen entendimiento o alguna buena actuación. Y, como compensación, le añadía alguna afectuosa carantoña, siempre devuelta por los hurones.
.....El camino, no obstante, se volvió más largo y desierto de lo esperado. Las lentejas escaseaban tanto como proliferaran las palabras. Sólo el cariño permanecía invariable en esa balanza. Así que, para cualquier otro, resultaba todo un milagro que esas dos alimañas tuvieran un trato tan animado con unos gigantes que ni les protegían ni les alimentaban.
.....Durante el día, se les intuía apartados del camino. Con una previsión casi mágica, aparecían poco antes de que el cansancio avisara al criterio de Louis. Antes de que se cerrara la noche, Tomás jugaba con los hurones al tiempo que encendía un hogar. Nuria renovaba totalmente concentrada las vendas del soldado; curaba la herida con un rigor más que profesional. Entre tanto, los pensamientos de Louis se detenían, hipnotizados por el respeto que Tomás insuflaba en los dos inquietos hurones. Hasta que Hugin y Munin, acurrucados uno con otro, se dormían.
.....Tomás había acogido a esos dos hurones, que por alguna razón se empeñaron en seguirlos. Al principio, les daba trozos de pan o chacina. De esa manera, y con juegos simples, en los momentos de descanso, consiguió hacerse entender por ellos. Respondían a sus nombres, Hugin y Munin, iban en una dirección o otra, por allí, se escondían, aquí, se paraban en seco, y alguna otra gracia, en una complicidad que parodiaba la obediencia. Louis lo toleraba. En unos pocos días eran cinco compañeros de viaje, y los animalitos recibían una consideración poco diferente a la de los niños.
.....Pero eran mucho más pequeños y mucho más resistentes. La naturaleza estaba a su disposición mucho más que para los gigantes que los guiaban. Así que, siguiendo las indicaciones de Louis, Tomás no les daba cada vez más que unos trocitos de cecina, no más grandes que una lenteja, cada vez que tenía que felicitarles por su buen entendimiento o alguna buena actuación. Y, como compensación, le añadía alguna afectuosa carantoña, siempre devuelta por los hurones.
.....El camino, no obstante, se volvió más largo y desierto de lo esperado. Las lentejas escaseaban tanto como proliferaran las palabras. Sólo el cariño permanecía invariable en esa balanza. Así que, para cualquier otro, resultaba todo un milagro que esas dos alimañas tuvieran un trato tan animado con unos gigantes que ni les protegían ni les alimentaban.
.....Durante el día, se les intuía apartados del camino. Con una previsión casi mágica, aparecían poco antes de que el cansancio avisara al criterio de Louis. Antes de que se cerrara la noche, Tomás jugaba con los hurones al tiempo que encendía un hogar. Nuria renovaba totalmente concentrada las vendas del soldado; curaba la herida con un rigor más que profesional. Entre tanto, los pensamientos de Louis se detenían, hipnotizados por el respeto que Tomás insuflaba en los dos inquietos hurones. Hasta que Hugin y Munin, acurrucados uno con otro, se dormían.
domingo, 28 de noviembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
Paradojas
Mi amor me engañó sobre tu verdad.
Mi odio me engañó sobre la mía.
Mi razón te volvió odiable.
Y tus razones me hicieron amable.
Cuando me di la vuelta sólo podía
preguntar a los demás qué sentías, qué pensabas,
tú por mí.
Mi odio me engañó sobre la mía.
Mi razón te volvió odiable.
Y tus razones me hicieron amable.
Cuando me di la vuelta sólo podía
preguntar a los demás qué sentías, qué pensabas,
tú por mí.
Números
Nuestras bases son finitas y finita su combinatoria.
Nuestras coyunturas presentan unas finitas repeticiones.
Mi singularidad y mis sucesos muestran una insistente
y reconocible tendencia a prescindir de mi finitud.
Nuestras coyunturas presentan unas finitas repeticiones.
Mi singularidad y mis sucesos muestran una insistente
y reconocible tendencia a prescindir de mi finitud.
Dios cómplice
Imagina un mundo deleznable, digno del diluvio universal.
Me observarás en seguida, tal que un loco, un descreído,
cómo hiendo la lluvia con la espada de mis palabras.
Y es evidente que no serás tú quien luche en mi contra.
Me observarás en seguida, tal que un loco, un descreído,
cómo hiendo la lluvia con la espada de mis palabras.
Y es evidente que no serás tú quien luche en mi contra.
viernes, 26 de noviembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
Abismo
Y esos fueron los últimos
efectos de una palabra perdida.
Ahora cuando surge todo ese universo
de su ausencia.
efectos de una palabra perdida.
Ahora cuando surge todo ese universo
de su ausencia.
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