Como una bomba
cayó en su alma generando
quién sabe qué
cosas.
viernes, 14 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Espía
Sé que algo de mí puede romper las barreras del tiempo y del espacio
porque algo de tu amor ha taladrado las inexpugnables paredes
..........................................de mi estómago.
porque algo de tu amor ha taladrado las inexpugnables paredes
..........................................de mi estómago.
martes, 11 de enero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
IV
LO QUE CONTÓ EL MOLINERO JOHANNES MEHLBLICK, EL JOVEN, SOBRE SU HISTORIA; COHESIONADA, REORDENADA Y AUMENTADA.
.....En tiempos de paz, el camino que baja de las montañas era muy transitado. Grupos de mercaderes venían de las regiones del este para comerciar con los puertos del valle. Pero el primer refugio que encontraban, era este molino, a varios días de camino aún de las grandes villas. En tiempos de su abuelo, el viejo Johannes Mehlblick, el molino era un complejo de talleres y granjas en todo su esplendor. Su fama se extendía a ambos lados de las montañas, y el viejo abuelo gozaba de la dignidad y los respetos de un rey.
.....Luego comenzó la guerra, y el paso de las montañas se vació. El molino quedó convertido en algo como un castillo o monasterio, al margen de las turbulentas políticas de una u otra región. A tanta prosperidad había llegado que podrían haberse mantenido en una rigurosa autarquía. Pero pronto, empezaron a salir del bosque los salteadores y bandidos que lo infestaban, y que se habían quedado sin presas. El viejo Mehlblick consiguió resistir épicamente aquellos largos meses, en los que noche tras noche aparecían como fantasmas los ladrones.
.....Murió el abuelo y, entonces, muchos granjeros y artesanos decidieron marcharse. El padre de Johannes el joven, William Mehlblick, tuvo que trabajar arduamente para mantener la economía del molino. Estableció regímenes austeros, urdió negocios alambicados con los que aún no se decidían a marcharse o con los pocos que aún seguían llegando. En realidad, no hacía sino remendar estrategias cada vez más difíciles de sostener, ralentizando una decadencia inevitable (*esta última reflexión no es propia de los relatos del molinero).
.....En los primeros años, consiguió sobrevivir con los grandes ejércitos que llegaban desde el este. Luego eso también acabó. Así, terminó por dividir a la familia en dos empresas: los dos hermanos mayores de Johannes quedaron a cargo del molino, mientras que los otros tres, Conrad, Ernest, y el propio Johannes, se establecieron en las ciudades del valle como proveedores y mercaderes. Era el mismo padre, William, quien iba y venía transportando las mercancías. A todas luces, resultaba un negocio irreal, y a pesar de la obsesiva tenacidad de William por sostener su herencia, el viejo molino, el orgullo del sendero, se marchitaba sin remedio.
.....Nada de esto sabían, en principio, los tres hermanos establecidos en las villas. El apoyar que el molino les ofrecía les permitió, como el seno a los lactantes, afianzar su propia posición hasta crear pequeños negocios bastante solventes. En poco tiempo, el joven Johannes supo adaptarse a la realidad de las calles, a la agitación prebélica. Su tienda de bollos y embutidos, siguiendo el modelo del molino, aglutinando pequeños granjeros y artesanos, consiguió un lugar predominante en la región. Y llegó a considerar el tributo que tenía que servirle a su padre como un trámite de honor, una mera prenda de gratitud, inútil. Hasta que un buen día, el afanoso William dejó de aparecer por el pueblo, y ya no supo nada más del molino ni de sus hermanos.
.....Johannes se casó. Tuvo ocho hijos (*cinco de los cuales son los que habían permanecido ocultos a la llegada de Louis Irving, Tomás y Nuria). Y el talento para hacer prosperar un negocio se le amputó sin previo aviso. Tras quince años de guerra inestable, de noticias traídas siempre desde otra parte, una repentina retahíla de batallas inundaron el valle. Violencia, delincuencia, enfermedad y muerte tomaban las calles fueran donde fueran. La esposa de Johannes murió. El negocio de embutidos, saqueado oleada tras oleada, se desvaneció: sueños y cimientos.
.....Fue así que el joven pero demacrado Johannes Mehlblick decidió volver al viejo molino, con sus hijos. No encontró más que las ruinas de un viejo imperio. Vacío, desolado, con los mismos síntomas de depravación que apestaban la comarca. Cadáver; con todo, aún quedaban restos con los que sobrevivir, como alimañas, lejos del mundo.
.....Luego comenzó la guerra, y el paso de las montañas se vació. El molino quedó convertido en algo como un castillo o monasterio, al margen de las turbulentas políticas de una u otra región. A tanta prosperidad había llegado que podrían haberse mantenido en una rigurosa autarquía. Pero pronto, empezaron a salir del bosque los salteadores y bandidos que lo infestaban, y que se habían quedado sin presas. El viejo Mehlblick consiguió resistir épicamente aquellos largos meses, en los que noche tras noche aparecían como fantasmas los ladrones.
.....Murió el abuelo y, entonces, muchos granjeros y artesanos decidieron marcharse. El padre de Johannes el joven, William Mehlblick, tuvo que trabajar arduamente para mantener la economía del molino. Estableció regímenes austeros, urdió negocios alambicados con los que aún no se decidían a marcharse o con los pocos que aún seguían llegando. En realidad, no hacía sino remendar estrategias cada vez más difíciles de sostener, ralentizando una decadencia inevitable (*esta última reflexión no es propia de los relatos del molinero).
.....En los primeros años, consiguió sobrevivir con los grandes ejércitos que llegaban desde el este. Luego eso también acabó. Así, terminó por dividir a la familia en dos empresas: los dos hermanos mayores de Johannes quedaron a cargo del molino, mientras que los otros tres, Conrad, Ernest, y el propio Johannes, se establecieron en las ciudades del valle como proveedores y mercaderes. Era el mismo padre, William, quien iba y venía transportando las mercancías. A todas luces, resultaba un negocio irreal, y a pesar de la obsesiva tenacidad de William por sostener su herencia, el viejo molino, el orgullo del sendero, se marchitaba sin remedio.
.....Nada de esto sabían, en principio, los tres hermanos establecidos en las villas. El apoyar que el molino les ofrecía les permitió, como el seno a los lactantes, afianzar su propia posición hasta crear pequeños negocios bastante solventes. En poco tiempo, el joven Johannes supo adaptarse a la realidad de las calles, a la agitación prebélica. Su tienda de bollos y embutidos, siguiendo el modelo del molino, aglutinando pequeños granjeros y artesanos, consiguió un lugar predominante en la región. Y llegó a considerar el tributo que tenía que servirle a su padre como un trámite de honor, una mera prenda de gratitud, inútil. Hasta que un buen día, el afanoso William dejó de aparecer por el pueblo, y ya no supo nada más del molino ni de sus hermanos.
.....Johannes se casó. Tuvo ocho hijos (*cinco de los cuales son los que habían permanecido ocultos a la llegada de Louis Irving, Tomás y Nuria). Y el talento para hacer prosperar un negocio se le amputó sin previo aviso. Tras quince años de guerra inestable, de noticias traídas siempre desde otra parte, una repentina retahíla de batallas inundaron el valle. Violencia, delincuencia, enfermedad y muerte tomaban las calles fueran donde fueran. La esposa de Johannes murió. El negocio de embutidos, saqueado oleada tras oleada, se desvaneció: sueños y cimientos.
.....Fue así que el joven pero demacrado Johannes Mehlblick decidió volver al viejo molino, con sus hijos. No encontró más que las ruinas de un viejo imperio. Vacío, desolado, con los mismos síntomas de depravación que apestaban la comarca. Cadáver; con todo, aún quedaban restos con los que sobrevivir, como alimañas, lejos del mundo.
domingo, 9 de enero de 2011
La Curiosidad y el Paraíso
Indudablemente, primero fue el pecado, del que surgieron ciertos deberes.
Igual que primero fue el odio, del que surgieron ciertos amores.
Primero fue la muerte, y luego la esperanza.
. . . . . . . . . . . . . Antes de la duda no había nada.
Igual que primero fue el odio, del que surgieron ciertos amores.
Primero fue la muerte, y luego la esperanza.
. . . . . . . . . . . . . Antes de la duda no había nada.
Mi amigo me prohibió
Como mi amigo me prohibió escribir de mí,
yo mismo me he condenado a ser
la presa de las realidades que cazo.
Vosotros me veis con mi traje y mis armas,
como un loco enamorado de su redención.
yo mismo me he condenado a ser
la presa de las realidades que cazo.
Vosotros me veis con mi traje y mis armas,
como un loco enamorado de su redención.
sábado, 8 de enero de 2011
Memoria
Al despedirte creí ver tu silueta marcada en la lluvia;
pero era el arpegio de las gotas que reían para siempre.
pero era el arpegio de las gotas que reían para siempre.
Espuma
Por la espiral de las aguas gotas de olas
inclementes en el diluvio salpicaban la lluvia
sobre el océano. En alguna parte algo
como el vacío, pero no exactamente.
inclementes en el diluvio salpicaban la lluvia
sobre el océano. En alguna parte algo
como el vacío, pero no exactamente.
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