jueves, 20 de enero de 2011
Incógnitas
Eran tus obsesiones un collar de perlas ensartadas
por el hilo de la sensatez en torno al cuello de tu belleza
para regalo de mi entendimiento.
por el hilo de la sensatez en torno al cuello de tu belleza
para regalo de mi entendimiento.
El beso que nos falta
Con la paciencia de tu trabajo cifrabas,
como un soplo, el arabesco de mi esperanza.
como un soplo, el arabesco de mi esperanza.
miércoles, 19 de enero de 2011
La Lengua
Primero fue un puñal, una quijada bañada en sangre.
Antes la paradoja de una ambición imposible.
Después, todo un historial de palabras marcadas
con el eterno estigma de lo intocable.
Y ahora, el misterio de un encuentro significante.
Antes la paradoja de una ambición imposible.
Después, todo un historial de palabras marcadas
con el eterno estigma de lo intocable.
Y ahora, el misterio de un encuentro significante.
Antologías
Las palabras son como las piedras en el campo:
nunca podré decir que son mías,
pero siempre seré responsable si te las lanzo.
(Unos piensan en las catedrales, otros trazan
puentes sobre los furibundos ríos, como si nunca
fueran los pensamientos los transitados,
los habitados, los vividos, los enunciados,
los despiadadamente a la deriva entrelanzados)
nunca podré decir que son mías,
pero siempre seré responsable si te las lanzo.
(Unos piensan en las catedrales, otros trazan
puentes sobre los furibundos ríos, como si nunca
fueran los pensamientos los transitados,
los habitados, los vividos, los enunciados,
los despiadadamente a la deriva entrelanzados)
martes, 18 de enero de 2011
Disolución de la ignorancia
No es el vacío (la nada, lo falso o el no-ser)
el estorbo en que tropiezas tantas veces;
sino un ejército de inopinables verdades
que algunos ilusos confundirán con las mentiras.
el estorbo en que tropiezas tantas veces;
sino un ejército de inopinables verdades
que algunos ilusos confundirán con las mentiras.
lunes, 17 de enero de 2011
V
CONTINÚA LA NARRACIÓN DE LOS HECHOS VIVIDOS POR JOHANNES MEHLBLICK EN EL VIEJO MOLINO.
.....«Se presentó un batallón. ¡Brutos! Arrasaron con lo que pudieron, con los despojos de lo que nos quedaba. Por la noche, mientras los soldados dormían la borrachera intentamos esconder todo lo que pudimos. Lo demás se lo llevaron. Y así vinieron otros y otros. Cuando no vieron nada que llevarse, los capitanes se fijaron en mis hijos, y se llevaron a Egmont y a William, mis dos hijos mayores. Yo les rogué, pero no tuvieron contemplaciones. Los pertrecharon y se marcharon en una mañana.
.....Luego, meses después, llegaron otros. Mi hijo Egbert se dejó engatusar. Se marchó con una tropa, en busca de sus hermanos, decía. Vivir aquí es duro, y cuando se fueron sus hermanos se sintió muy mal. Mis otros hijos son pequeños. Pero ellos ya no son niños, ya no son niños. Estos sí y he de tener cuidado, los soldados son brutos, cuando vienen, están acostumbrados a la violencia. Algunos se enternecen cuando ven a los críos, les recuerdan a su familia, otros, en cambio, hay que tener cuidado. Por eso los escondo. Temo que mis hijos crezcan, y mis hijas. Ya no sé muy bien el tiempo que pasa y no los reconozco, me siguen pareciendo niños. Tal vez ya no lo sean. Yo soy viejo, sí. Los meses pasan y no lo sé. Tal vez sean años, esta guerra tan larga.
.....Y llegaron, los últimos, los seis que tú dices. No son distintos: jóvenes, de mirada pesada, y cargados con ropas duras y armas. Pasaron aquí dos noches. No vieron a los niños, los escondí, y como tú se extrañaban de verme solo. Yo miraba al joven, al más joven, no era un soldado, ¡claro que no! Vuestro hermano. ¡Os lleváis a los jóvenes! Sois peor que la muerte. Y llegáis vosotros. Un soldado y dos niños ¡niños, por todos los cielos!
.....Yo fui niño aquí. Esto era un lugar grande, llegaban a todas partes a compartir sus riquezas y sus historias. Y ahora os los lleváis, todo os lo lleváis. Por favor, dejadnos aquí.¡Quedáos aquí! ¡Sí, entre los dos podemos cuidar de los niños y gestionar el molino! Me ayudarás a proteger a los niños, no tienes que ir a la muerte».
.....«Se presentó un batallón. ¡Brutos! Arrasaron con lo que pudieron, con los despojos de lo que nos quedaba. Por la noche, mientras los soldados dormían la borrachera intentamos esconder todo lo que pudimos. Lo demás se lo llevaron. Y así vinieron otros y otros. Cuando no vieron nada que llevarse, los capitanes se fijaron en mis hijos, y se llevaron a Egmont y a William, mis dos hijos mayores. Yo les rogué, pero no tuvieron contemplaciones. Los pertrecharon y se marcharon en una mañana.
.....Luego, meses después, llegaron otros. Mi hijo Egbert se dejó engatusar. Se marchó con una tropa, en busca de sus hermanos, decía. Vivir aquí es duro, y cuando se fueron sus hermanos se sintió muy mal. Mis otros hijos son pequeños. Pero ellos ya no son niños, ya no son niños. Estos sí y he de tener cuidado, los soldados son brutos, cuando vienen, están acostumbrados a la violencia. Algunos se enternecen cuando ven a los críos, les recuerdan a su familia, otros, en cambio, hay que tener cuidado. Por eso los escondo. Temo que mis hijos crezcan, y mis hijas. Ya no sé muy bien el tiempo que pasa y no los reconozco, me siguen pareciendo niños. Tal vez ya no lo sean. Yo soy viejo, sí. Los meses pasan y no lo sé. Tal vez sean años, esta guerra tan larga.
.....Y llegaron, los últimos, los seis que tú dices. No son distintos: jóvenes, de mirada pesada, y cargados con ropas duras y armas. Pasaron aquí dos noches. No vieron a los niños, los escondí, y como tú se extrañaban de verme solo. Yo miraba al joven, al más joven, no era un soldado, ¡claro que no! Vuestro hermano. ¡Os lleváis a los jóvenes! Sois peor que la muerte. Y llegáis vosotros. Un soldado y dos niños ¡niños, por todos los cielos!
.....Yo fui niño aquí. Esto era un lugar grande, llegaban a todas partes a compartir sus riquezas y sus historias. Y ahora os los lleváis, todo os lo lleváis. Por favor, dejadnos aquí.¡Quedáos aquí! ¡Sí, entre los dos podemos cuidar de los niños y gestionar el molino! Me ayudarás a proteger a los niños, no tienes que ir a la muerte».
domingo, 16 de enero de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)