miércoles, 26 de enero de 2011

La idea me ha secuestrado
y pide incógnitas por rescate.
Yo me he escapado de ella para pagarle.
Trabajo arduamente día y noche
limpiando y planchando enunciados.
Un momento de genio, un momento de respiro.
Puse mis momentos de furia, mis momentos de pasión,
mis momentos de miedo, a jugar a las cartas,
con apuestas; a bailar, y espiaba sus turnos;
a discutir dialéctica barata.
Luego llegaste tú, y todos
se escondieron detrás de mis actos.
Atrapado en este extraño estar que es el marcharse.

Sinapsis

Un tren desde el cariño hacia la culpa coincide, unos momentos tangenciales en la misma dirección y en el mismo sentido, con otro que viaja entre conceptos desconocidos. Los pasajeros se miran entonces, se observan entonces, casi quisieran hablar al contemplarse. Porque el resto del paisaje ha salido flotando: los cuerpos, los ojos, los cristales, el mundo, entre deseos, memorias, delirios, bailan ingrávidos los círculos o las rectas, lo olvidado o lo aprendido, la finalidad de los actos, el minuto en la estación, el estar o el despedirse. Pasado el momento, el tren se aleja; pero el paisaje lo sigue, como si quisiera, vacío y voluntad, volver a construirse.

martes, 25 de enero de 2011

Quiso utilizar la biología para explicar el amor,
y su discurso se convirtió en la épica de los centauros.

Mar

Hay en el morir, aterrador
aliento que persigue con hábito masculino.
Se tumba, coqueta, en la pose de la verdad;
nos mira, nos sonríe, nos espera;
ciertamente, hay en la muerte algo femenino.

Los tres hermanos

Feliz en su trono, todo era, nada sucedía.
Atormentado perdía la inmediata percepción incomprensible.
Pobrecillo aún tenía fe en el término medio,
pero le visitaban alegres furibundas dudas
doradas a veces.
Ya te di, como pago a tu sentencia,
una revolución al límite del humor;
¿qué Marx quieres?

lunes, 24 de enero de 2011

VI
.....En cualquier caso, antes del amanecer el conflicto se había resuelto. No las tensiones: la despedida estuvo acompañada de la misma parafernalia nerviosa del recibimiento. Hasta tal punto, que Irving dudaba que fuera verdad nada de lo contado esa noche, y sólo quería abandonar ese lugar enfermizo y maldito cuanto antes. Estaba más cansado que cuando dormían en el bosque; sólo su herida había encontrado cierto reposo.
.....Ninguno de los cinco hijos restantes los acompañó. Nuria opinaba que alguno sí hubiera querido marcharse. Louis intentó rastrear ese sentimiento en el rostro de alguno de ellos. Rostros huidizos, no era capaz de ver más que gente asustada. Pero el comentario de Nuria era del todo intranquilizador. El afecto de los extraños era tan feroz como el envite de los lobos. Y dejaba heridas borrosas. Él mismo estaba deseoso de encontrar a alguien de confianza.
.....Bueno, que antes de que el sol aportara algo de calor, habían dejado muy atrás el molino y seguían fielmente una vía ancha y firmemente trazada. Confiaban en llegar a un poblado en menos de dos jornadas. A ambos lados del camino, el denso bosque se había transformado en una dehesa de encinas y alcornoques, de troncos anchos, señores feudales del suelo y de la luz. Y las pendientes se serenaban paso a paso, como un mar que, queriendo serenarse con la distancia, iba dejando de ondular.
.....Y sí, es cierto, no he dicho nada sobre la historia que hubiera contado Louis Irving. Suponemos que lo contado del viaje es suficiente. ¿Y qué he contado, y qué significa este viaje?, podríais decir. Os fiais menos de mí que del viejo molinero, el de la mirada de harina y la sonrisa de esparto. Pero, ¿acaso puedo fiarme yo de lo que contaría nadie cuando el seguir de su historia depende de su propio relato? Quiero decir, ¿qué se dejaría de contar? Y está claro que tenemos que seguir con este personaje... ¿cuántas veces habrá que redefinir su pasado?
.....Está claro que, aunque los personajes, en su dudosa independencia, puedan abandonar el momento y seguir su camino, nosotros, en cambio aún no hemos superado nuestra estancia en el molino.

domingo, 23 de enero de 2011

Arqueología de los sentimientos

Asfalto, neón, semillas en tus labios.
Fibra óptica, litio, sangre en tu corazón.
Tu prisión ha abierto una brecha, antiguo dedal,
de rosas.
Antes no existía
pero ahora es eterno.

Infinito

Beber no es una estupidez,
pero beber para saciar la sed sí lo es.
Vivir para salvar la vida es una estupidez,
pero vivir no lo es.
No hables para derrotar al silencio,
habla para que el silencio siga
tu ejemplo.
Ya soy
y son las cosas las que sienten
y se miran en mí, que soy
su espejo, y me imploran su olvido
o su recuerdo.

sábado, 22 de enero de 2011

Rocas y sirenas

Un niño ante un sujeto que se pierde.
Un niño ante un sujeto que se busca.
Cualquier cosa tiene que estar constante y constantemente
descomponiéndose, pero basta
con que surja una sola vez.
Tantas habitaciones vacías de mi casa:
momentos, calles, manos y relatos
por donde merodean, turistas, extraños sentimientos.

Imposible

Y ahora que te conozco, ahora, tener que
reconstruir todo este mundo antes de un segundo.
¡Tanto odio el mundo antes de ti!
Tentado de dejarlo en ruinas
para amarte.

viernes, 21 de enero de 2011

Aunque desde aquí también se
vea ese lejano lugar
donde nos quisimos
para siempre.
Luchaba el anciano león y los tesoros de sus sueños
acorralado por los perros del ignorante cazador.
¿Qué sabrá este humano imberbe de mi historia?
Luego, sobre un charco de asco, soñará con interpretar
la Gloria.
Esta torre de tiempo cómplice
con Dios que me he creado
para no entender, como peldaños,
los idiomas con que a cada
instante me hablo.