sábado, 5 de marzo de 2011

Esa es la diferencia

Los bárbaros no destruyeron el palacio,
sino dieron trabajo a cientos de arqueólogos,
igual que el cometa con los saurios
(aparte de que vuelen los humanos y los pájaros),
igual que el diluvio,
igual que este estúpido resfriado...
Algún cretino habrá cuya pereza
nos devuelva al paraíso.
Sabiendo te delatas.
Ignorando te proclamas.
Viviendo no tienes escapatoria.
Muriendo, qué podemos decir de ti.
Dijiste cualquier cosa y me dejaste
cautivado.

viernes, 4 de marzo de 2011

Admitámoslo: Dios también es un ingenuo
y al mismo tiempo todo un maestro del cinismo;
en definitivas cuentas, la quintaesencia
del burócrata.
Mendiga de deseos sin gobierno,
Engañas al engaño en su camino,
Trazas en torno al tiempo un roto eterno,
Atrapas a la suerte en su destino;
Flor que bebieras sueños del infierno,
Orfebre de luciérnagas y vino,
Reina de peligrosa terquedad,
Aplastas con tu sello la verdad.
Y luego esas virutillas / que siempre, van por ahí /
hablando de narcisos / alejándose como ondas /
de los centros del impacto.

jueves, 3 de marzo de 2011

Plagio

Fui de uno en uno exigiéndoles la libertad,
porque tus deseos son órdenes.

En Hefesto

Afrodita, la vecina del 72,
120 kilos de peso. Manual talla de estatura.
Tan sugerente como unos apuntes de Arqueología.
El sol no sabía cómo volver a casa.
Pidió ayuda a Dios, y Él, como toda solución,
creó al ser humano. Y éste respondió:
“Habrá que investigarlo”.

miércoles, 2 de marzo de 2011

El hombre que pudo reinar

Eras un soplo, un vendaval que crece
atado a los suspiros de la infancia.
Un llanto de futura militancia
en torno al goce que se desvanece.

Tras la ceguera de lo que parece
quise poner en ti mi vigilancia.
Sólo retuve huecos y distancia:
sangre y locura lo que permanece.

En el quedarse del error se ha ido
el tiempo que apelmaza este segundo.
¿Cómo hacerte entender lo ya perdido?

¿Cómo saber siquiera lo que eres?
Pero es tu turno ya (valor) si quieres
lidiar los imposibles de este mundo.
Cómo pedirle tranquilidad al fuego.
En mi casa se amansan las fieras y se exaltan los monstruos.
Guarda mi pasión en frío.

martes, 1 de marzo de 2011

lunes, 28 de febrero de 2011

V
.....Los hechos fueron muy simples, básicos, inevitables (no entiendo la necesidad de contarlos ni mi empeño en resistirme). Noche cerrada. Campo abierto y hierbas altas, como son las dehesas olvidadas por el ganado, que retienen secas las verduras de la primavera hasta el otoño. El viento rozaba sonoro cañas y rastrojos. Pero por muchas señales que lo anunciaran, la pelea debe pelearse.
.....Como alimañas salieron los asaltantes y se abalanzaron sobre los soldados de Turín. Eran demasiados, y consiguieron dividir el grupo en varios combates individuales. Con todo, seguían siendo superiores en la capacidad técnica, estaba claro que también iban a superar ese ataque. Pero esta vez destelleó un punto débil: André. En esa situación su puntería era inútil. Sus contrincantes sí le estaban derrotando.
.....Fue Louis el primero que consiguió zafarse para ir en su auxilio. André disparó un mal guiado proyectil. Consiguió acertar en uno de los agresores, pero Louis tuvo que quebrar su compostura, descuidó su defensa, y durante un brevísimo instante los que le rodeaban a él y a André consiguieron hacerle mella. Un tajo enorme abrió la herida del hombro derecho y la desgajó hasta el pecho. Los movimientos de defensa del propio Louis terminaron por rasgarlo del todo.
.....Cuando el rifirrafe terminó, Louis estaba caído, inconsciente, desangrado, con el brazo empapado y cubierto de tierra, paja, y semillas secas.
.....Entre todos le cerraron malamente el tajo. Lo cargaron como un fardo, con prisa y cuidado (si acaso era eso posible). Y suerte (destino, narración) que apareció pronto un caserón aislado, a las afueras de algún pueblo, con una cálida luz escapando de alguna ventana. No podían ver quién estaba asomado y recortaba su silueta, ni siquiera confiaban en verdadera ayuda. Simplemente era la única opción.
.....El muchacho que mira por la ventana era Tomás. Las sombras que ve son los soldados que cargaban con Louis Irving y su descorazonadora herida en el hombro.