martes, 2 de agosto de 2011

La ciudad ya no es necesaria,
sino como un cuerpo sobre el que regalar
mis besos y mis pasos.
Sus calles, otrora red de pensamientos,
son como el paisaje de una piel arrugada,
rascacielos de sal que el sudor levantara
para ver el mar.
La ciudad ya no es necesaria:
células de amor habitan sus recuerdos
y sus átomos.

lunes, 1 de agosto de 2011

Sísifo

Podríamos mover cuerpos y leyes,
piedra por piedra, hito por hito, palabra por palabra,
y así hora tras hora, año tras año,
cambiando la eternidad de sitio en sitio;
hasta que un día, o una noche, decidamos
morir.
Nuestras víctimas nos envenenarán
con el instante de la invulnerabilidad.
Fácilmente el rey no encuentra sus zapatos.
Detrás de tu cuerpo viene el universo que has andado.

domingo, 31 de julio de 2011

sábado, 30 de julio de 2011

¿Qué es lo que no sabemos hoy?
Si la incertidumbre fuera de todo, no habría incertidumbre.
Una solución total, es una ignorancia total.
Sabemos partes, solucionamos partes.
¿Hoy solucionaré qué?
Con una llave para todo, me pasé el día
abriendo puertas. Jamás crucé ninguna.
Extraño mundo el de las habitaciones
que nunca conocí. Libros, camas, ropas,
usados por alguien que no era yo.

viernes, 29 de julio de 2011

Simiente todo

Cuando te tragó la tierra
todos los árboles, nacidos de semillas,
me hablaron de ti.
Un día la luz será más fuerte que las piedras.
El sol desliza el paisaje
sobre el que el hombre construye
guerras y pasiones, mientras nosotros
escribimos y buscamos
el amor.

jueves, 28 de julio de 2011

Cuando el nombre
sobrevive a su víctima,
lo eterno da conciencia
de la muerte.
Epifanía, irónico destino.
Como si pudieran los labios
perdonar el beso.
Digamos, amor,
que la eternidad nos da conciencia de la muerte.
Y sin embargo, nada eterno sino la muerte.
Tal descubrimiento, tan insoportable, empuja a la resistencia,
a la lucha con palabras que perviven, más.
Cuando, en realidad, qué más efímero que las palabras.
Qué más constante que las muertes.

miércoles, 27 de julio de 2011

Fase 1: Somos producto de la visión del sol.
Fase 1b: Somos producto de los delirios de la noche.
Fase 2: Nadie nos ve; sino nosotros mismos.
. . . . . . Y cuanto vemos no es más que delirio.
Fase 3: El sol es el producto de nuestra visión.
Fase 4: Aquí nadie ve nada, siendo, sin sujeto, puro delirio.
Fase 4b: En alguna parte existe un puro sujeto, sin delirio.
Fase 1: Somos producto del amor del sol.
Fase 1b: Somos producto de la locura de la noche.
Fase 2: Nadie nos ama; sino nosotros mismos.
. . . . . . . Y cuanto amamos no es más que locura.
Fase 3: El sol es el producto de nuestro amor.
Fase 4: Aquí nadie ama nada, siendo, sin sujeto, pura locura.
Fase 4b: En alguna parte existe un puro sujeto, sin locura.

El saber de los objetos

Una espada, que es un falo, hiere
de muerte al toro, que es un monstruo sangrante.
Qué sucede entonces con la espada que corta
la cabeza de la serpiente.
Qué sucede cuando siega al monstruo
sus múltiples cabezas de serpiente
cuya sangre insemina el veneno de su propia muerte.