viernes, 9 de septiembre de 2011

A todos los que el misterio oscurantista utilizan
para recomponer la belleza de su máscara:
sabed que lo que a la gente digna le interesa
de los ignotos precipicios abisales no es la falta
de sol, sino esos diminutos destellos de los peces
que arde en deseos de conocer la Ciencia;
los no-dignos salen a la calle con sus monstruos
a pasear en pleno día.
Salí a la batalla que dejaría vacía la tierra
del valor infantil de gloriosos varones.
Pero me enredaron los asuntos, los negocios,
acabé encallado en el siglo XXI, de altas murallas.
Salgo a la calle, aprendo el idioma de demonios antiguos.
Pago lo que es debido a quien no lo merece,
y a quien sí lo merece no me queda otra
que no dejarme devorar, al menos por un día.
Y también vuelvo a casa, donde sólo me espera
el olor de la arena.
Lo repetido es deuda.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Autorreferencialidad

A mí podía parecerme inoportuno, pero lo fatal
del accidente se había venido cociendo no sé
con cuánta antelación. El aplauso con que se habría
de cerrar la obra o el comentario banal y jocoso
a la salida o todo cuanto, en definitiva, estuvo ausente,
eso sí que resultó gloriosamente oportuno
para deshacer el tiempo
de la cocción.
La duración fue lo sorprendente. Anulada
la forma.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El atardecer cincelaba a fuego en el friso del horizonte:
"Aún no me atrevo a cruzar la frontera del anochecer"
Alma, repudiada por el látigo de la religión,
desprestigiada por el culto a la persona,
te has escondido sobre el bisturí simpático de la fantasía,
has diluido tu relato en el comercio de los datos.
Yo he de nombrarte con nuevas palabras, y te amaré
por encima de todas las que los hombres consideran que son cosas.

martes, 6 de septiembre de 2011

Esas que salen de tus ojos perlas de suicidio
arrojadas a un mar invocantes con sus ramas,
bosque que delira con el viento y ronronea
las antiguas salmodias de anhelo hacia el rayo,
saltarían de un décimo piso si tú se lo pidieras.
Y yo soñaría entonces con cercenar mis manos,
con depositar mi corazón sin latido en el asfalto,
Pero viviré errante y castigado, sudando
las miradas y los días como si fuera
castrado por la tentación.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Porque los locos y los estúpidos ya tienen
bastante con sus propias locuras, afanes y delirios.
Es a los hombres sensatos, que los dioses
sacuden con sus contundentes envites.
Siempre supe que yo era un precio
demasiado alto para estar conmigo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Como te has visto, así has de mirarte.
Miro en mi posición como miro las estrellas en el cielo:
siendo presente del observador
y pasado del objeto.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Se me ha escapado esta idea, me recriminas, dolorosa.
Y qué decir de las ideas que me resbalan, que me
traspasan, que me adelantan sin yo conocerlas.
Pero tienes razón, si estás aquí, es producto de aquello
que no dejo pasar. He de cuidarte,
ignorancia.
Hasta los errores son un acto de rebelión
que buscan consumar lo que no está permitido
en el acierto.
Conoces esa extraña sensación de que no
se acumulan los cadáveres, a pesar de las lecciones
con que a la hora asaltan tu cultura.
Apareciste como lo insufrible del efímero momento.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Amor

Y es ahora cuando mi ignorancia cuida de mí,
trabaja por entero cada detalle, pues no sabe
qué parte de mí decidirás llevarte
a pasear contigo.
Iban acechando las consecuencias de sus actos.
Mientras sus actos campaban a sus anchas.
Centras la atención en la periferia de ti mismo.
Lo que quieres se encuentra en el origen,
en el punto en que equidistan los máximos de las distancias.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Te pillé
en el preciso instante en que intentabas ignorarme.
Y ahora puedo hacer de ti lo que insinúe
mi falta, mi ética o mi respeto.
Si aún me dejo llevar por el orden de las cosas,
tal vez pretenda amarte en una convicción
de que me llamas desde fuera
de mi cerebro en coma.