martes, 13 de septiembre de 2011

En tu incompleto pasado sigue escrito
incompleto tu destino, de forma ineludible.
Déjame entrar por cualquiera de las puertas del presente
el único lugar desde donde se cambian los caminos.
Pero no si no sabes
si he de quedarme.

El futuro ha de ser

Aquello que eliges recordar está dictando el futuro.
Pero un futuro mayor se teje en tus olvidos.
Saca de mi libertad cuanto no quisiste elegir
hasta que encuentres el verdadero futuro, es decir,
aquello que nunca has conocido del pasado.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Aquello que tiene una única causa,
por definición, no existe.
No habría en ese caso diferencia
entre el objeto y su causa.
De ahí el maniqueísmo imperante
en los sistemas de definición.
Bueno, de ahí, y de algunos otros
lugares no identificables
(sépase que lo que no tiene
una única causa no puede ser
ni identificado, ni comprendido, ni definido).
La posesión de esta flecha en mi cuerpo
ha venido a enseñarme lo que he perdido.
Y ahora no quisiera que te afecte,
desde mi pecho, el alma lanzada.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Nadie ha conseguido hacer reír con la felicidad.
Si tuviera que replantearme a cada instante todo lo pensado;
si me viera obligado a cuestionar lo que ya ha sido probado;
si cada paso abriera un nuevo salto de fe en el vacío;
si no pudiera, a fin de cuentas, enamorarme de las decisiones tomadas;
si no creyera en mí; entonces, sería libre.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Entre la até y la amartía habito una respiración frustrada. Ni el aire conoce la entrada a mi casa. Ni mi casa conoce la salida al aire.
Oigo un borbotear de disturbios y escándalos,
como un gentío adolescente que entonara viejas sirenas.
Quisiera refugiarme en tu corazón, donde palpita
el repiqueteo del trabajo y la estulticia.
La calle y los libros se abrasan de insensatez.
Óyeme tú ahora, un instante, ¿no es cierto?:
no piensas acabar con ese tonito.

viernes, 9 de septiembre de 2011

A todos los que el misterio oscurantista utilizan
para recomponer la belleza de su máscara:
sabed que lo que a la gente digna le interesa
de los ignotos precipicios abisales no es la falta
de sol, sino esos diminutos destellos de los peces
que arde en deseos de conocer la Ciencia;
los no-dignos salen a la calle con sus monstruos
a pasear en pleno día.
Salí a la batalla que dejaría vacía la tierra
del valor infantil de gloriosos varones.
Pero me enredaron los asuntos, los negocios,
acabé encallado en el siglo XXI, de altas murallas.
Salgo a la calle, aprendo el idioma de demonios antiguos.
Pago lo que es debido a quien no lo merece,
y a quien sí lo merece no me queda otra
que no dejarme devorar, al menos por un día.
Y también vuelvo a casa, donde sólo me espera
el olor de la arena.
Lo repetido es deuda.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Autorreferencialidad

A mí podía parecerme inoportuno, pero lo fatal
del accidente se había venido cociendo no sé
con cuánta antelación. El aplauso con que se habría
de cerrar la obra o el comentario banal y jocoso
a la salida o todo cuanto, en definitiva, estuvo ausente,
eso sí que resultó gloriosamente oportuno
para deshacer el tiempo
de la cocción.
La duración fue lo sorprendente. Anulada
la forma.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El atardecer cincelaba a fuego en el friso del horizonte:
"Aún no me atrevo a cruzar la frontera del anochecer"
Alma, repudiada por el látigo de la religión,
desprestigiada por el culto a la persona,
te has escondido sobre el bisturí simpático de la fantasía,
has diluido tu relato en el comercio de los datos.
Yo he de nombrarte con nuevas palabras, y te amaré
por encima de todas las que los hombres consideran que son cosas.

martes, 6 de septiembre de 2011

Esas que salen de tus ojos perlas de suicidio
arrojadas a un mar invocantes con sus ramas,
bosque que delira con el viento y ronronea
las antiguas salmodias de anhelo hacia el rayo,
saltarían de un décimo piso si tú se lo pidieras.
Y yo soñaría entonces con cercenar mis manos,
con depositar mi corazón sin latido en el asfalto,
Pero viviré errante y castigado, sudando
las miradas y los días como si fuera
castrado por la tentación.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Porque los locos y los estúpidos ya tienen
bastante con sus propias locuras, afanes y delirios.
Es a los hombres sensatos, que los dioses
sacuden con sus contundentes envites.
Siempre supe que yo era un precio
demasiado alto para estar conmigo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Como te has visto, así has de mirarte.
Miro en mi posición como miro las estrellas en el cielo:
siendo presente del observador
y pasado del objeto.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Se me ha escapado esta idea, me recriminas, dolorosa.
Y qué decir de las ideas que me resbalan, que me
traspasan, que me adelantan sin yo conocerlas.
Pero tienes razón, si estás aquí, es producto de aquello
que no dejo pasar. He de cuidarte,
ignorancia.