sábado, 1 de octubre de 2011

viernes, 30 de septiembre de 2011

Me didas

En la medida en la que soy destruido,
también me rodean menos los objetos.
Vacíos antes extraños ocupan su posición.
Surge, inesperado, lo digno de amor.
Lejos, borrosos, siguen arrastrándose
nuestros fantasmas. Revolotean;
pero ahora bailarán este nuevo ritmo.
Deseo no enturbiado por objeto, atraía
la materia hacia su singularidad.
Allí donde aún qué sabemos apenas,
el beso era inevitable.
En off, en espera, en insistente mecánica,
como una palabra, tal vez menudeada,
pero que aún no ha vibrado así en tu voz.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Tiempo, suelta mis cabellos

En tres horas he trenzado
la caída de mi casa,
el terror en mi país,
la pobreza de mi alma.

En tres horas he trenzado
pero tú
me pellizcas con los dedos.
El tiempo canturrea exigiendo perdón.

Rei

Sin tí estaría condenado a mí mismo.
Ellos no existen, y si existen están
en un lugar inaccesible del caos o de las piedras.
Amarlos, imposible. Comprenderlos,
una empresa inútil, un deseo insensato.
Pero ese detalle original, que arrasa
el Universo con lo que hasta ahora ha sido,
me fascina, me ciega, arrastra mi deseo, me
destruye a crecer y a través de ellos.

martes, 27 de septiembre de 2011

Dejado a cada instante y obligado
a amar lo que yo no quisiera.
Mientras opciones de ti me son
perdidas. He de vivir
allí donde llamean los conceptos,
allí donde sirven
y donde van a parar
los que ya no regresan.
He intentado, de veras, escribir
con palabras normales; pero, a mí
al menos, me resultó imposible no dejarme llevar
por todo lo improbable en el silencio
o por lo excepcional de la palabra.
Como un demonio en fuga, doy aliento
para hacer de mis palabras perfecta escucha,
y no callar.

Odio

Si afinas los oídos, verás que no
hay nada más parecido al presente
que el silencio. Por eso hoýmos
confundidos los robos que nos interesan.