miércoles, 19 de octubre de 2011

Tiempo, no te impongas.
No te extiendas oscuros los espacios de la soledad.
Deja que brillen nuestros sueños de inmediatez.
Sométete tú, redúcete a ser la mirada en nosotros,
aquellos, los que amamos.
En la mina de tu descanso quiero remar
para no perder mis ojos ni mis labios.
Pero antes de ser ojos y ser labios ya fueron adiós.
En la presa de tu pérdida quiero remar
para que no haya en el amor ni un descanso.
Si eres real, no habré de conocerte.
Mis ojos y mis manos por tu piel,
paseo a tu alrededor
y sólo puedo creer en ti.

martes, 18 de octubre de 2011

Porque también obtenemos ganancia en lo perdido.
Este trapicheo a dónde nos conduce.
Lo cierto es que quisiera estar contigo.
Atrapo la rosa, la hago mía, la pierdo.
Y el resultado eres tú.
Pensarás que estoy embriagado, pero es la
sequedad, y la aspereza de un mundo quieto
que también podría decirse cierta borrachera.
Un pensamiento anclado. Un árido paisaje que de
puro vacío, no tiene límite ni herida.
Pero tú pensarás. Y lo que estoy, ya no tendrá
importancia.

lunes, 17 de octubre de 2011

Ya castigas al mañana, y sus castigos
te atenazan. ¿Por qué no lo dejo
libre, tranzado de amor, de incógnitas
de incertidumbres, de libertad,
tal como he dejado cariñosamente abandonados
los besos que el ayer siniestramente me daba.
Amanece y sea.
¿No bastan los días para comprender que no vas a ser destruido? Si no es así, ¿qué esperas para acostumbrarte a esta perpetua destrucción?

domingo, 16 de octubre de 2011

Antes de conocerte, notaba cierto malestar, que no era otra cosa sino, por doquier, tu ausencia. Por ti, estoy aún más inquieto, ahora.
Ese matiz que irá contigo para siempre.
Pensé que me exigías toda una vida, cuando sólo te bastaban mis palabras. Y sólo unas pocas, las justas, las necesarias.
Si aún no tengo tu nombre,
momento, qué ganas con pasar.

sábado, 15 de octubre de 2011

Nos conocimos, frente a frente, y, desde ese instante, nuestros secretos abandonaron la ciudad. No se sentían importantes.
Pero mi corazón sólo sabe seguir tus pasos. Y si no latieras te enseñaría a andar; aunque te fueras donde no sepa seguirte.
Quien en busca de la Verdad abandona lo verdadero.
Qué triste es vernos subordinados a las cosas. Qué triste es vernos como cosas. Como objetos de nuestra propia tristeza. Sin visión del Otro.

viernes, 14 de octubre de 2011

Y te seré, entregado

Vibrante de amor
me entregarás tus dudas
y yo las cuidaré, las alimentaré,
regaré con tiempo sus ansias,
hasta convertirlas en un enigma.

Amatio et imitatio

Tan sólo amar, pues no puedo saber. Sólo puedo atrapar lo que pueda del caos y entregarlo, como si fuera mío, como si fuera libre, y amar lo que tal vez no sea una ilusión de la libertad.
La otra opción es vivir encadenados con ese pasar de la vida, y ver las sombras de nuestras propias cadenas, dibujando, como serpientes que se contonean, lo que diríamos son sombras de las ideas con que miramos las cosas. Es mirarnos y entragarnos o dejarnos diluir en nuestras propias sombras, fingiendo que imitamos a los sabios.