Aún más urgente e importante que el saber
si existe la verdad y si es accesible,
es, necesario, tomar posición: ¿qué hacer
en el caso de que la verdad exista
y qué hacer en el caso contrario? Y
en cualquiera de los casos, si de nuestros actos
llegáramos por fin al sin-sentido,
entonces, ¿qué?
jueves, 1 de diciembre de 2011
¿Ves?
El mundo es un regalo para los oídos,
incluido el veneno de la estupidez
del que te encanta quejarte.
incluido el veneno de la estupidez
del que te encanta quejarte.
La luz nunca vuelve
Ulises nunca volvió a casa.
Lo que llegó hasta Ítaca fue su odisea.
Para iniciar el viaje final a tu mirada,
primero he de saber desprenderme de mí mismo.
Lo que llegó hasta Ítaca fue su odisea.
Para iniciar el viaje final a tu mirada,
primero he de saber desprenderme de mí mismo.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
¿Para qué sirve la memoria, sino para guardar las viejas canciones que amábamos de niños, y los colores del paisaje, y la cálida curva de la mujer? Pues cuando llegue el día en que se apagarán los ojos y los oídos hiervan en un constante trino de ceniza, ¿qué nos quedará si no? El lenguaje en su pura función. El lenguaje en su esencia, alejado de su función.
martes, 29 de noviembre de 2011
No es molestia, sino ese patético abandono con el que la oscuridad se empeña en rodearnos. Pues cuando éramos fruto de la obediencia, ¿qué habíamos de hacer?; sino escapar, rebeldes, de las tinieblas Y ahora, que por fin nos ilumina el sol con sus rayos, ¿qué hemos de hacer?; sino elevar encima de cada instante una estrella.
lunes, 28 de noviembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
El tejido de los dioses
Una acción a destiempo vale aún menos que un pensamiento en el vacío. El primero se pierde en el caos. El segundo aún lo capta la palabra. Así que no me digas nada, sino hazme vacío hecho sólo de palabra.
sábado, 26 de noviembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Dafne de Apolo
Leñosa búsqueda mi origen en el reino
donde fermenta la muerte, los pecados,
y la humedad esencia de mi padre.
Qué hiciste de mí, mi miedo;
qué hubiera hecho de mí el fuego de tu amor;
qué harán de mí los sueños de aquellos valientes,
los que aman, los que lanzan sin pudor
a la victoria su corazón y sus brazos.
Ahora me creerás inmóvil y culpable
cuando alzo impotente el veneno de mis hojas
hasta tus lejanos rayos, Dios, inalcanzable.
Pero es el mecánico aletear de los insectos
y el inquieto idioma de los pájaros
por donde tu perdón deja aún rezumar mi libertad.
donde fermenta la muerte, los pecados,
y la humedad esencia de mi padre.
Qué hiciste de mí, mi miedo;
qué hubiera hecho de mí el fuego de tu amor;
qué harán de mí los sueños de aquellos valientes,
los que aman, los que lanzan sin pudor
a la victoria su corazón y sus brazos.
Ahora me creerás inmóvil y culpable
cuando alzo impotente el veneno de mis hojas
hasta tus lejanos rayos, Dios, inalcanzable.
Pero es el mecánico aletear de los insectos
y el inquieto idioma de los pájaros
por donde tu perdón deja aún rezumar mi libertad.
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