El todo echa por tierra la maravilla
de la mujer; que es sólo mujer pero sólo
en parte.
viernes, 20 de enero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
Y ser el ápice de tu golpeo
Para interpretar el código que te construye
golpeo el ápice de las cosas.
Para librarme de la interferencia del eco
del golpe de mi golpeo de las cosas,
golpeo el ápice de mi golpeo.
Entonces acabo tan perdido,
que consigo que me encuentres.
golpeo el ápice de las cosas.
Para librarme de la interferencia del eco
del golpe de mi golpeo de las cosas,
golpeo el ápice de mi golpeo.
Entonces acabo tan perdido,
que consigo que me encuentres.
miércoles, 18 de enero de 2012
martes, 17 de enero de 2012
Tientos
Esta canción desesperante
lleva adelante gritos de amor:
las horas son mi perdición.
Y si el instante fuera el espejo
en el que dejo rostro y terror,
las horas son mi perdición.
Si yo pudiera parar quisiera
esta quimera y este dolor;
las horas son mi perdición.
lleva adelante gritos de amor:
las horas son mi perdición.
Y si el instante fuera el espejo
en el que dejo rostro y terror,
las horas son mi perdición.
Si yo pudiera parar quisiera
esta quimera y este dolor;
las horas son mi perdición.
Detente instante, eres tan bello
¿Y no está el instante, ya, detenido,
en un creciente devenir que no es memoria
sino un conocer borrando lo sabido?
Paseo como quiero por donde mi ser me deja,
y en medio del vacío
aparece tu alma
en forma de puerta.
en un creciente devenir que no es memoria
sino un conocer borrando lo sabido?
Paseo como quiero por donde mi ser me deja,
y en medio del vacío
aparece tu alma
en forma de puerta.
lunes, 16 de enero de 2012
domingo, 15 de enero de 2012
Tu sonrisa es dicha
A gustito me calentaba
con las radiaciones que salían de tu tristeza.
No quise decirte nada,
por no perder mi provecho,
por no perderme en el frío
de tu sonrisa para siempre.
con las radiaciones que salían de tu tristeza.
No quise decirte nada,
por no perder mi provecho,
por no perderme en el frío
de tu sonrisa para siempre.
Como el maestro estaba fatigado, después de largas jornadas de estudio, ayuno y viaje, se sentó a la sombra de un árbol. Apoyó la columna de su cuerpo sobre sus piernas cruzadas, como tenía por costumbre, y pronto cayó sobre él el sopor de la tarde. Durmió profundamente.
Joven como era, no se inmutó lo más mínimo bajo el frío de la noche, el cepillo del viento ni la curiosidad inocente de los animales. Su despertar era confuso y cansado; el sueño, en cambio, sereno y reparador.
A esto que se acercaron algunos estudiantes, monjes y anacoretas. Le observaban intrigados. Algunos detuvieron por completo su peregrinaje y se sentaron a atenderle. Tal era la belleza de su juventud, la relajación de su semblante, la firmeza de su pose.
Cuando alguno de ellos se acercaba para despertarle, pronto los demás le increpaban:
–¡No le molestes! Está meditando.
Los peregrinos, que no estaban tan cansados como el maestro, se levantaban y seguían por su camino, preñados de extraños y terminativos sueños. Y ganas de contarlos.
sábado, 14 de enero de 2012
El olvido no tiene dónde ir
Aunque quisiera dejar este lugar abandonado
nunca conseguiría tenerlo fuera.
Quedaría un querer dejado
en su lugar.
nunca conseguiría tenerlo fuera.
Quedaría un querer dejado
en su lugar.
viernes, 13 de enero de 2012
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