No lo consideró tan valioso como para hacerlo desaparecer.
No te hagas digno de ti, sino digno de tu falta.
Lo humano está cargado
de inimaginables direcciones.
La muerte no espera nada a cambio.
Esta gota es el mar detenido.
Incluso en él brillan libres tus lágrimas.
No era la tarde lo que pasaba, sino el color en tu alma.
Todo lodo doma todo lado de la moda.
O el objetivo de la sonrisa es la muerte,
o el objetivo de la muerte es la sonrisa.
O la sonrisa y la muerte carecen de objetivo.
Que no me oiga nadie hablar del silencio.
Si piensas aclararme lo obvio, mejor me ocultas la oscuridad.
¿Cuánto se tarda en olvidar un tiempo no deseado?
¡Ah, palabras tuyas! El mundo no tiene tus mismas palabras.
Con qué torpeza el ser tropieza con los seres.
Y se aprovechan de eso las carcajadas.
Tu ausencia me obligó a hablar sin pausa.
Ni tu presencia es el deseo ni el silencio.
Otra única libertad.
Sí hombre. Claro que podría ser de otra manera.
Pero no hay nada más irónico que el sentido literal.
El amor es un sujeto sujeto a experimentos.
En el mundo campan a sus anchas las conclusiones.
Aunque ningún vegetal haya oído hablar del sol.
Qué hay entre este núcleo de carbono y
el objeto causa de deseo que sobre mí
atraviesa todos los vacíos. Creando
falta.
Eres tú, perdón; yo te conozco.
Esta mirada es el error que me separa de este amor.
Si tu amor deshiciera en caricias mi mirada,
e hiciera desaparecer las mismas condiciones.
Te entrego así mis ojos y mi amor. Pero el amor
no las recibe.