domingo, 8 de julio de 2012

Réplica y contrarréplica

Mentirosillo, que sé
que ahora no estás haciendo lo que dices.
Insinúas alegría cuando,
esclavo de esta patética
autorreferencialidad,
ansías la misma
sinceridad de tu agonía.
Esto ya lo hiciste, de esto ya escapaste; ya
sentiste esta misma vergüenza al repetirte
tanto. Si piensas que el denunciarlo hará
que cambie algo... oye, es una apuesta.
Cuando apenas un trozo de tu presencia
me baste, ahora insatisfecho.
Muero de amor, y lo demás,
digáis lo que digáis, son eufemismos.

sábado, 7 de julio de 2012

Biología del cuerpo

Cada vez me cuesta más luchar por un paisaje (porque no son objetos, ni ideas, ni un planeta ni un sueño) que me separa de ti.
Trabajo sonriente en ese lugar desde el que tejes para mí tu indiferencia.

Estaría siempre contigo

No soy ese recuerdo que crees tener entre las manos.
No soy el cuerpo que crees tocar en sueños.
Lo que estás creando de mí, a ti mismo se te escapa.
Y, desde luego, no soy ese que a veces se cansa
(demasiadas veces, lo sé) de ser destruido.

viernes, 6 de julio de 2012

Hablabas. Todo lo demás eran rodeos que no sabría cómo explicarte.
Pasé de la confusión a las sombras. De tu odio al recuerdo. De la pasión del estar a la inquietud por el tránsito donde hubo verdad y ahora.
Si este hoy, apúntalo bien, no vaya a visitar de reojo curioso el olvido, aunque pienses que no tiene importancia, fuera suficiente.
Si supieras en cuántos lugares te echo de menos, no te empeñarías tanto en esconderte. O vas a echarle las culpas a las leyes del mundo.

jueves, 5 de julio de 2012

Como si el corazón no hubiera nacido.
Pero los ojos no pueden ser nunca una despedida;
tal vez las manos sí, que siempre nos engañan.
Mi piel está visible. Mis manos están visibles.
La monotonía de mi intención está visible.
Mis actos son un fracaso para el misterio.
En reducción, en corte, en ensamblaje y con la cicatriz de nexos conjuntivos. Intentas comprender el movimiento, como si saliera de mí.

miércoles, 4 de julio de 2012

Traicionaste el anonimato del autor.
Traicionaste el anonimato del lector.
También el del idioma. También el de su arte retórica.
Fuiste cruel como sólo son crueles los diccionarios.
Paradójicamente, a nadie le importa.
Permite que me ría de aquel que te sueña desesperado.
Porque mi desesperación era como alguien que se reía
de mi permiso. Otra vez es la hora, faltan
minutos para que aparezcas, o suene el timbre,
o el viento vuelva a bromear con tu perfume.

martes, 3 de julio de 2012

Y ahora, dicho lo dicho,
como publicidad de qué producto
observa a la gente inquieta
generando un no sé qué comprar.
¿Me sugieres un impedimento?
Insinúas que sigo influenciado
por tu afirmación. Como si
no supieras ya los dóndes sin espacio
a los que esto nos lleva.
Quisiste
salir por la tangente
de nuestra cita. Así
fue, lo conseguiste; pero
eso es sólo el pasado.