domingo, 26 de agosto de 2012

Historia de mi vida por fases

1# De niño quedé fascinado por la imagen de un sello. Estaba roto y le faltaba un lateral. En la imagen aparecía un hermoso caserón en las montañas.

2# Construí un ideal en torno a esa imagen. Como su realización era imposible, me dediqué a ejecutar un estilo de vida mediador hacia ese sueño. Viajé mucho.

3# Creí encontrar la estampa del sello en un pueblo de los Alpes franceses. Intenté comprobarlo y recogí el sello de mi infancia. Todo cuadraba, incluso el trozo de A que aún quedaba a este lado del roto (presumiblemente Francia).

4# Compré una casa con vistas a esa casa. Fui feliz. Pasaron los años. El tiempo viajaba sin mí.

5# Por casualidad encontré otro sobre con un sello idéntico. En realidad, no es que faltara un lateral, sino que el sello de mi infancia era el ápice de una enorme falta. Era el dibujo de un perro; no había montaña, sino la curva del lomo y los cuartos traseros, y el caserón no era más que un juego de manchas. La A no se correspondía con ningún país, sino con el emblema "dálmata".

6# La edad me había vuelto perezoso. No supe adaptarme a la confusión de mi nueva antigua vida. Nunca llegué a ser escritor.

7# Podría haber elegido contar todos los detalles de mi historia; pero he optado por contar sólo los más importantes.

(El lector separe los versos por donde quiera;
no hace falta decirlo)

viernes, 24 de agosto de 2012

miércoles, 22 de agosto de 2012

Gotas como testigo

Han llevado la lluvia a juicio. Mi sed como abogado. El fiscal, los muertos por asfixia. Sin juez. Como jurado imparcial, bacterias abisales.
En mi viaje salieron a mi encuentro pendientes de odio, anillos de esperanza. Aprendí su idioma y no te conocían.
Este país solo
se arregla desde tus labios
ignorantes de más
sellos que otros labios
ignorantes de los
presos que se fugan
de sus puertas.

Nueva receta

"Caprichos de calor al horno"
Trocear el calor muy menudito. Condimentar con tu ausencia. Servir en plato hondo aún humeante.

martes, 21 de agosto de 2012

Atentos al castigo

Castigo nº 1: repita usted "no voy a morir, no
voy a morir, no voy a morir..." así
indefinidamente.

Castigo nº 2: "admitámoslo, admitámoslo,
admitámoslo... " pero sin encabalgamientos.

Y sigan ustedes estudiando matemáticas.
Sigo entre estas paredes que no hablan de ti.
Naturaleza causa y coincidencia.
Sueños que se desvanecen como un hecho real. Hechos tan increíbles como mis recuerdos. Y luego, tú.