domingo, 9 de septiembre de 2012

Temoria de mis entrañas

Tus recuerdos fundados en una invención
donde nunca estuviste; y donde sí,
jamás llegarás a alcanzarlo. Lo que eres
pero no desde la nada.
¡Cómo os atrevéis a enseñarme a volar!
¿Qué haremos con las distancias y los labios?
Viajar al jardín donde amanecen sus purpúreas rosas.
Veis que mi búsqueda está inacabada;
y aún así os la entrego. Por supuesto a ti,
línea de estrategia, y a ti
fragancia escandalosa.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Desintegrar. Disgregar y ahora,
entre tantas soledades,
imaginación que se divierta.
Escogiendo.
La rosa triunfó
cuando renunció
a lo entendible.
Cuando el ser humano
inventó la intermitencia
no pudo hacerlo
de un solo golpe.

05:31 GMT; 7:31 en la Península

Hay un nuevo asesino de gatos en Marte.
Desde allí La Tierra y La Luna parecen dos
enamorados que bailan. Ahora nosotros,
futuros marcianos, nos peleamos
por coordinar el seis de agosto
con todas las dimensiones extraterrestres.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Muere porque puede.
Este planeta de orbitaria obediencia. Este planeta caprichoso y frágil. De cabeza dura, inconmovible. Vorágine de vorágines. Frío de fríos. Cínico fabulador de prestidigitadores. Este planeta que prepara indiferente con eones su traición. Este planeta, en fin, inmerecido, digno de amor.
Hay momentos fugaces en que sí soy mi cuerpo, o al menos una parte.
La falta es una y única y no ha cambiado desde el original. Desde antes de la eternidad viene visitando los rincones, huella por huella (sépase las pisadas ausentes de ella misma), repartiendo un trozo de sí a cuanto se le antoja, que a estas alturas viene siendo todo o casi.

jueves, 6 de septiembre de 2012

El mismo cariño que le tienes a los fantasmas de tus sensaciones quisiera para mí, que tampoco existo.

Necesidad de elección, esa es la pregunta.
Se le veía venir, pues era un gigante. no obstante la sorpresa de sus golpes, maza de roble en la izquierda, látigo de hierro en la derecha, caía sobre la sala con la precisión de un cirujano en la espiral de un huracán. Aún veréis volar las copas, el cuadro del Vesubio.
Durante tanto tiempo hemos situado la falta tras un velo, que nos embriaga el veneno de la reconciliación.