jueves, 14 de febrero de 2013

Barro por tus venas también el vacío.
Todo en un mismo día.
(sueños, estrellas, sexo, oscuridad y esperanza)
Al término de tus intereses repliego mis sombras.
Nadie leería un tratado escrupuloso
que desvele los últimos secretos de la vida,
y que tardara tanto o más que su vida
en describir sus detalles. Por eso la brevedad
se toma como virtud o los secretos,
o la parcialidad en los ojos y el instante
contigo y la humedad.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Que la luz encuentre tantos obstáculos
es un reto poético para la memoria.
A veces, escribo el destino. Otras marco
hitos no siempre solemnes en el trayecto.
A veces, escribo un posible origen.
Y también la nada. Y también la nada.

Confesión sincera número I

Llevo casi una semana sin escribir
como quisiera. Curiosamente, encuentro
agarrotado mi brazo de escritura y dolorido.
No puedo dejar de establecer una sensación de causa
en la paradoja de este evento (ya conocen
supongo mi invariable fe en la paradoja).
Y además, me enfadaría bastante si no
consideraran importante esta situación más allá
de mi interés, mi orgullo y mi momento;
aunque nunca nunca llegara a enterarme.
(Ah, y aclaro todavía que nada de este acto
me está sirviendo de alivio)
Sírvase adoptar otra postura.

martes, 12 de febrero de 2013

Exorcismo frustrado del instante

Ofrezcamos, como castigo, la eternidad bien
entendida. Conectada con un acto, a ser
posible
reproductor.

Explicación rigurosa número uno

Teniendo en cuenta que en todo p punto
podemos entender, dentro de la sensatez, lo que queramos,
someterse a la obediencia canónica es un acto de amor.
Y aún más amor si en nuestro entendimiento
damos cabida a una sensatez, obediente, rebelde
y etcétera bajo nada oculta ironía.
De aquí se deducen al menos estas pre-misas:
• La relación ineludible aunque incómoda entre amor y cantidad.
• La posición exacta de mi actitud por ti.
• La estructura difusa de lo que soy en tu momento en función de la estructura, nítida o no, de lo que eres en este momento.
Pensemos una posición. Llamémosle enferma.
Usemos el lenguaje, no más, como una noria o rueda
de molino (simbolismos cíclicos varios y agrarios).
La palabra es el agua que se escapa. La palabra
en el cubo recogida. La palabra los ejes y través-
años de la máquina, el movimiento no circular
sólo sino fantásticamente espiral, hipertopológico.
Cuenta con el interés de los paseantes
aquellos hechos gloriosos que prietan el pecho.