Todos conocéis lo que pasó:
cómo el insulso deterioro iba labrando
el fino pullover de la muerte,
mientra se volvían cada vez más dulces
las invenciones humanas.
Música para barrer las realidades vividas
y enjabonarse y perfumarse con las soñadas.
Solos tú y yo bailábamos en un baile de bodas
guiño y sonrisa y no un baile be my baby
abrazada a mi cuello (poco más eras que abrazo)
casi llorando de emoción fuiste con mamá, que no tuviera
envidia. Respiro ahora la taza de esa misma alegría
con el terrón de angustia cuando la canción acabó.
martes, 23 de julio de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
Qué hacemos con el hombre: a fin de cuentas,
su felicidad ha de quedar
interrumpida, su obra moral ha de quedar
interrumpida, su bien todo es
ilusorio. Ese esfuerzo por ahorrarle
el dolor es menos que un sueño.
Apuesta por rendirte a su deseo,
por estructurarle –viento nubes estrellas– un deseo
soportable, ya que su cuerpo nunca ha estado
preparado para el deseo,
ni su familia ni su sociedad lo han estado.
Acompañarlo con mano cariñosa por la cultura,
su casa también llena de crueldad.
Y si el deseo es el ángel de su propia destrucción,
que su llama sea bella, sea horrenda, que ilumine
apenas un instante el ahora como un regalo
lo más humano posible.
su felicidad ha de quedar
interrumpida, su obra moral ha de quedar
interrumpida, su bien todo es
ilusorio. Ese esfuerzo por ahorrarle
el dolor es menos que un sueño.
Apuesta por rendirte a su deseo,
por estructurarle –viento nubes estrellas– un deseo
soportable, ya que su cuerpo nunca ha estado
preparado para el deseo,
ni su familia ni su sociedad lo han estado.
Acompañarlo con mano cariñosa por la cultura,
su casa también llena de crueldad.
Y si el deseo es el ángel de su propia destrucción,
que su llama sea bella, sea horrenda, que ilumine
apenas un instante el ahora como un regalo
lo más humano posible.
domingo, 21 de julio de 2013
9 visiones en el paraíso
- Alguien está a un punto de inventar la memoria en un gesto.
- Un pecho de Eva tiene mil nombres.
- Las ondas del agua anotan el atardecer en el vuelo de una bandada de ibis o de flamencos.
- El óxido de hierro enrojece los lodos.
- La humedad se condensa al enfriarse un trozo de atmósfera.
- Un lagarto siente con el sol excitarse su metabolismo.
- La rama de un roble cambia su estilo de crecimiento por la presión voraz de un joven muérdago.
- El aire tarda más en remontar el ala de un ganso que bucearla y le hace volar.
- Un fruto cae con una aceleración constante de 9'8 m/s cada segundo.
viernes, 19 de julio de 2013
Nos dirían
Nos dirían efecto de los sueños. Efecto también
del sueño de otro. Efecto de energía y resistencia
estudiada científicamente en varias disciplinas.
Efecto de los estudios, y de los discursos circundantes.
Efecto de la resaca de otros efectos y así sucesivamente.
Quien nos diga sustancia sólo señala un momento,
y si individuos somos momento singular, no hay relación
directa entre unos y otros. O es que realmente
emerge una visión de conjunto, un nudo que empieza
a elaborar como un sueño.
del sueño de otro. Efecto de energía y resistencia
estudiada científicamente en varias disciplinas.
Efecto de los estudios, y de los discursos circundantes.
Efecto de la resaca de otros efectos y así sucesivamente.
Quien nos diga sustancia sólo señala un momento,
y si individuos somos momento singular, no hay relación
directa entre unos y otros. O es que realmente
emerge una visión de conjunto, un nudo que empieza
a elaborar como un sueño.
jueves, 18 de julio de 2013
Moda, peinados, maquillaje, ropa
Este planeta tiene un extraño cariño al sol
en cada uno de sus detalles
y a la tristeza.
–ahora vendría a cuento una serie de alegorías
geológicas, botánicas, zoológicas; procédase–
–retomemos el concepto de cariño y apliquémoslo
morfológica y semánticamente en función
con los fragmentos significantes del poema–
–atendiendo a la conexión efimérea: no diré
nada sobre las lecturas, la temperatura ambiente,
las personas deseadas y las ausentes:
es mi intimidad, no le pertenece al texto–
–este planeta soy yo, o este país o este momento:
habría que dejar claves para que se supiera algo,
pero me avergüenza la política, la digestión
y el regateo en el comercio de engranajes–
–este planeta extraño eres tú y mi atrevimiento
a dibujar un mundo que no conozco
a querer un mundo que no he de dibujar
a tener ilusiones, como la idea de totalidad–
–lo importante es lo que ha quedado truncado
lo frustrante de un juicio inevitable, por ahí
habría que haber empezado–
–tiempo valioso perdido, tiempo valioso inventado,
valioso invento temporal, valor efímero, en fin,
es ahora
que surge
nuestra búsqueda
mutua y sin objeto–
en cada uno de sus detalles
y a la tristeza.
–ahora vendría a cuento una serie de alegorías
geológicas, botánicas, zoológicas; procédase–
–retomemos el concepto de cariño y apliquémoslo
morfológica y semánticamente en función
con los fragmentos significantes del poema–
–atendiendo a la conexión efimérea: no diré
nada sobre las lecturas, la temperatura ambiente,
las personas deseadas y las ausentes:
es mi intimidad, no le pertenece al texto–
–este planeta soy yo, o este país o este momento:
habría que dejar claves para que se supiera algo,
pero me avergüenza la política, la digestión
y el regateo en el comercio de engranajes–
–este planeta extraño eres tú y mi atrevimiento
a dibujar un mundo que no conozco
a querer un mundo que no he de dibujar
a tener ilusiones, como la idea de totalidad–
–lo importante es lo que ha quedado truncado
lo frustrante de un juicio inevitable, por ahí
habría que haber empezado–
–tiempo valioso perdido, tiempo valioso inventado,
valioso invento temporal, valor efímero, en fin,
es ahora
que surge
nuestra búsqueda
mutua y sin objeto–
miércoles, 17 de julio de 2013
Placer, siempre amante
de uno mismo. Pero
como –atentos ya hemos cambiado–
el uno mismo es imagen y memoria
y el placer no piensa ni rememora
amante el placer extraña constantemente.
Por eso, a penas pausa, el placer se diluye,
se difumina, se va desvaneciendo como el azúcar
en un café turbio. Queda el Yo en poso.
Él sí piensa y rememora y juega
con sus imágenes –él no sabe que son
copias del placer sin placer sólo memoria–
hasta que vuelva el placer amante
de otro uno mismo. El yo, apenas causa, poso
del placer y las distancias.
de uno mismo. Pero
como –atentos ya hemos cambiado–
el uno mismo es imagen y memoria
y el placer no piensa ni rememora
amante el placer extraña constantemente.
Por eso, a penas pausa, el placer se diluye,
se difumina, se va desvaneciendo como el azúcar
en un café turbio. Queda el Yo en poso.
Él sí piensa y rememora y juega
con sus imágenes –él no sabe que son
copias del placer sin placer sólo memoria–
hasta que vuelva el placer amante
de otro uno mismo. El yo, apenas causa, poso
del placer y las distancias.
Arquitectura de Orfeo
¡Cómo! ¿Que no hay color en tus besos?
Abro un paréntesis: vivimos y nos besamos
(comienzo un viaje por trozos cuerpo por cuerpo,
pregunto a los músicos de la orquesta
–cuerdas en los dedos viento en los labios–
no son como en las películas, ante las que
nada antiguamente comíamos palomitas
y refrescos sueño contigo en la piscina
jugar con toda esa alegría salpicante
y tus curvas deslizándose, te veo
tomar apuntes en las clases de...
yo me sentaba detrás de ti, de tu cabello,
aprendí mucho en esas clases,
música, cine, natación, palabras,
ejercicios llenos de pasión que mi mente
ideaba debo volver de la mano cariño apretado)
y nadie ni yo sabremos del irisado tono
que se nos echa encima al bersarnos.
Abro un paréntesis: vivimos y nos besamos
(comienzo un viaje por trozos cuerpo por cuerpo,
pregunto a los músicos de la orquesta
–cuerdas en los dedos viento en los labios–
no son como en las películas, ante las que
nada antiguamente comíamos palomitas
y refrescos sueño contigo en la piscina
jugar con toda esa alegría salpicante
y tus curvas deslizándose, te veo
tomar apuntes en las clases de...
yo me sentaba detrás de ti, de tu cabello,
aprendí mucho en esas clases,
música, cine, natación, palabras,
ejercicios llenos de pasión que mi mente
ideaba debo volver de la mano cariño apretado)
y nadie ni yo sabremos del irisado tono
que se nos echa encima al bersarnos.
martes, 16 de julio de 2013
Carrusel del pasado, alegre tiovivo del presente,
caballitos con fusiles pintados y fronteras de carmín.
Revuelves las hojas de tu Anatomía y es el viento
querido de otoño que habla de los muertos.
Máscaras pintadas en un bosque de lienzos.
Se han puesto de acuerdo y ahora
arcos y columnas suenan igual, huelen igual
que el pañuelo perfumado de mi amada
se perdió en civilizaciones menos mojigatas:
dispuestas a tirar el miedo por la borda
y a contar chistes con el odio y el rencor.
Donde beben los amigos los cuerpos se derrochan.
caballitos con fusiles pintados y fronteras de carmín.
Revuelves las hojas de tu Anatomía y es el viento
querido de otoño que habla de los muertos.
Máscaras pintadas en un bosque de lienzos.
Se han puesto de acuerdo y ahora
arcos y columnas suenan igual, huelen igual
que el pañuelo perfumado de mi amada
se perdió en civilizaciones menos mojigatas:
dispuestas a tirar el miedo por la borda
y a contar chistes con el odio y el rencor.
Donde beben los amigos los cuerpos se derrochan.
No da lugar. Antes de que el recuerdo deseado
salte a la antesala de la imaginación,
como niños díscolos salen corriendo –pasan
debajo de nuestros brazos y nuestras piernas–
y ya están en el dormitorio, el pasillo que da a la escalera,
al estudio con el balcón un tanto peligroso.
Atender al libro que sacan, a la historia del cuadro
sobre el que fija la mirada –esa mirada del presente
sin mundo aún, pura expectativa–
o por qué está ese trapo inoportuno
insolente en las manos –este niño metáfora–
de un recuerdo jugador.
salte a la antesala de la imaginación,
como niños díscolos salen corriendo –pasan
debajo de nuestros brazos y nuestras piernas–
y ya están en el dormitorio, el pasillo que da a la escalera,
al estudio con el balcón un tanto peligroso.
Atender al libro que sacan, a la historia del cuadro
sobre el que fija la mirada –esa mirada del presente
sin mundo aún, pura expectativa–
o por qué está ese trapo inoportuno
insolente en las manos –este niño metáfora–
de un recuerdo jugador.
lunes, 15 de julio de 2013
Una espuma de luz nos envuelve atmosférica
después de la tormenta –tormenta que no
llegó a ser, sí dicen lejos los rumores truenos–
pintando una tarde envidia de pintores
–éramos ciudad en un planeta extraño–
mientras dentro –de mí, no de mi cuerpo,
dentro de nuestra mutua distancia bien medible–
nuestro amor teje
–son estas palabras truenos y puntadas
luego rumores, luego silencio, lejos–
de besos la envidia de los dioses
–de soles y de vientos–
pincel a pincel.
Mirar esta tormenta cerca de tus ojos. No es un
recuerdo. Esta ausencia está aquí. Sueñas
conmigo al borde de la noche, con tus pasos.
después de la tormenta –tormenta que no
llegó a ser, sí dicen lejos los rumores truenos–
pintando una tarde envidia de pintores
–éramos ciudad en un planeta extraño–
mientras dentro –de mí, no de mi cuerpo,
dentro de nuestra mutua distancia bien medible–
nuestro amor teje
–son estas palabras truenos y puntadas
luego rumores, luego silencio, lejos–
de besos la envidia de los dioses
–de soles y de vientos–
pincel a pincel.
Mirar esta tormenta cerca de tus ojos. No es un
recuerdo. Esta ausencia está aquí. Sueñas
conmigo al borde de la noche, con tus pasos.
De la vida voy atrapando bosquejos y bosquejos.
Tu amor me quita el resuello, cambia
de mundo tan rápido, a ritmo de apuntes y apuntes.
Delirio de tus besos, ecos de tus abrazos. Te raptaré
fuera del tiempo. Tu cuerpo arderá –así intento decirlo–
junto al mío, soñando
palabras en surtidor, sin respiración alguna.
Tu amor me quita el resuello, cambia
de mundo tan rápido, a ritmo de apuntes y apuntes.
Delirio de tus besos, ecos de tus abrazos. Te raptaré
fuera del tiempo. Tu cuerpo arderá –así intento decirlo–
junto al mío, soñando
palabras en surtidor, sin respiración alguna.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)