miércoles, 28 de agosto de 2013

Ya me estás pisando, arrastrarríos.
Mira cómo la lluvia ha aprendido a bailar.
Es el árbol que crece un giro de su música.
Si vacías la escucha podrás saltar y ser nieve.
Chupaba, se relamía, su plato hecho de heridas,
arenas y libertad.
La gran proeza del diablo
fue convencer a la humanidad
de que la mentira existe.
Yo creo en ti, mentira, pero no te considero
valiosa, ni afilada, ni útil, ni piadosa.
Maquillaje de ámbar y lapislázuli.
Tarrito de azafrán y otras especias.
Mentirosa envidosa de la luna y el tic
tac de las horrendas y horadadas horas
sonoras
que bien te acuerdas de cuando fuimos a jugar.
El cielo está desesperado.

martes, 27 de agosto de 2013

Los caminos no estudian nuestras huellas.
El suelo no lamenta la losa ni el asfalto.
Los cimientos bucearán para ti
fue cruel atrevimiento
apartar la mirada o quererlo.
Mis manos casi tocan tus pechos
encadenado de un pie como estaba a la luna,
de mis hombros caía el viento no sé
del sur o del norte entonando viejos
salmos. Migraban las miradas.
Hacía frío: era la intimidad.
El cielo ha olvidado repartir por la tarde sus sombras.
El suelo no atiende como de costumbre, está desconcertado.
Las pisadas no saben ya a qué pie pertenecen.
Yo he olvidado tu nombre. Mi propio corazón
lo he visto abandonarme en busca
del conocimiento.
Tristeza tiro con arco.
Subrayado turismo de tus dedos.

lunes, 26 de agosto de 2013

sábado, 24 de agosto de 2013

Un aquí escrito
hace tiempo. Bordeado
de estos nuevos labios.
Saber de ausencia
salada y de besos.
Hablar y hablar con la mirada puesta
en lo que menos importa. Y lo que más te
importa vive esperando su turno
sin la más mínima queja.
No busques.
No esperes.
Sal al encuentro.
Sed a la pérdida.