Una mente bien entrenada será inmune
a los recortes de hielo o prensa.
Solicitó descanso y le dieron sentido.
Quiso reflexionar y sólo se oyeron quejas.
Están catalogando aquí las pretensiones.
Algunas incompletas. Algunas originales.
Este capítulo es simétrico a otros cuatro,
pero con variantes sentimentales de fundamento.
Va a estar muy colorido este perdón.
Se rumorea que aceptará los tonos sangre.
Lentes ya no serán la cuando se escriba
necesarias de lo humano última palabra.
Me pediste sinceridad y el resultado
fue este desastre por capítulos.
Los personajes acabarán camuflados
entre las personas reales; si no, al tiempo.
Tus labios han sido siempre el lugar
de mi memoria. Puedo verlos. Salir.
La huella de este pie es arbitraria.
Mucho se ha debatido luego sobre el asunto.
Aviso para incautos: en el séptimo capítulo
se enunciaron las claves del envezdimiento.
Tu rostro serio recibirá en este caso
una grata acogida, no se verá traicionado.
Es una oportunidad, un ejercicio, queda
pendiente de un odio de araña, candente.
Si te pilla desprevenido ven a fuscarme; revisaremos
la estrategia, ten por seguro que no te perseguirán.
Se dio a conocer veinte llaves de madera
más cuatro inocentes cintas de trapo.
Las estrellas crujen, las farolas bailan.
Los focos en los coches, ya se sabe, matan.
En el que se cuenta la conversación de los grandes
justo en los momentos en que eran interrumpidos.
Encuentras impedimento en terquedad de semejanza.
Por esos mismos hígados serás juzgado.
En el capítulo dos se desarrolla el peso
de los dedos y su relación con la tortura.
Según su criterio de liberación
la probabilidad estaba contenida en su sentimiento.