El desalmado que no tolere este encuentro
será invitado a explicar su punto de vista en cada brindis.
La naturaleza fuerza con naturalidad.
Los artesanos llegan al límite con su obediencia.
Se anticipan por la misma razón por la que tiznas
de arrebatos rubicundos el más íntimo desgaste.
Donde intento demostrar que la lógica emerge inevitablemente
en proporción inversa a la escasa imaginación de su incontinencia.
Consideren el planeta como el arma homicida
y tendrán una idea del tono de su apunte.
El secreto está entre líneas, dicen
los de la secta devoradora de pasos de tierra.
No conozco otra manera de provocar la lluvia
que leyendo cuidadosamente logos por palabra.
En el último capítulo se tiene previsto
toda una disquisición de soledades compartidas.
Lo bonito de estas normas es que nunca se vienen
abajo aunque se baile sobre ellas impúdicos bailes.
Es muy difícil no decir algo sensato
sin caer en el absurdo.
Una mente bien entrenada será inmune
a los recortes de hielo o prensa.
Solicitó descanso y le dieron sentido.
Quiso reflexionar y sólo se oyeron quejas.
Están catalogando aquí las pretensiones.
Algunas incompletas. Algunas originales.
Este capítulo es simétrico a otros cuatro,
pero con variantes sentimentales de fundamento.
Va a estar muy colorido este perdón.
Se rumorea que aceptará los tonos sangre.
Lentes ya no serán la cuando se escriba
necesarias de lo humano última palabra.
Me pediste sinceridad y el resultado
fue este desastre por capítulos.
Los personajes acabarán camuflados
entre las personas reales; si no, al tiempo.
Tus labios han sido siempre el lugar
de mi memoria. Puedo verlos. Salir.
La huella de este pie es arbitraria.
Mucho se ha debatido luego sobre el asunto.