La explicación honesta no tardará en arreglarse.
Aún retoca un poco de vida. Desecha otro lenguaje.
Cuando martilleaban la idea. Cuando diseccionaban
la intimidad. Cuando mordían la nada. Esos juegos infantiles.
Pudieron evitarlo. Pudieron hacer más hondo y hondo
el abismo de amor en el que seguir deshaciendo un todo.
¿Quién eres tú?, me preguntas. Y yo, miro
más allá de un mundo de incorrectos sinónimos.
Oigo amenazas multitudinarias de repetir el mismo día;
sé que es un sueño porque sin ti no pienso amanecer.
Aquel era el borde de la desesperación. Aquel
que desplegaba sus ramas relamiendo huidas.
El escondite es el siguiente: donde encuentran impasse
sus automatismos perfilan por puntos otra autenticidad.
Intentan llegar hasta este capítulo pero se desvían
resolviendo los problemas de un trago futurible.
Con cada recuerdo llevaba la noche a casa de su amante
y entonces picaba paredes hasta rescatar el sol.
Sanciónese si encuentran placeres suficientes
y los que sobren repártanse entre los secretos.
Concebido como un diálogo robado por los propios
personajes a las arrogantes intenciones de autor.
Enséñame en qué venas dejé de sentir tu espacio
y escribe con mi sangre ese tratado de supervivencia.
Los animales se trasmutaban en sus manos
como un cóctel de conocimientos en bandada.
Mientras ejecutaban sobre él los mandamientos
pasaron por alto el deseo de construir no un mundo.
Como todas las ignorancias era poco original. Rápido
llegó el momento de que alguna enfermedad nos eligiera.
Hablan de las raíces sin considerar
que son un poderoso síntoma de movimiento.
Edificaban alrededor del viento
con costumbre de oficio y esperanza.
La repetición variante del juego
apuntalaba una suerte de continuidad.
Que los agentes encargados de desarrollar acciones
apenas perfilen al miedo, el auténtico protagonista.
En la bañera dejaba deslizar intrusos hasta su memoria
que luego eran sospechados como esfuerzos en las calles.