miércoles, 3 de septiembre de 2014

Remington pensaba muchas veces en su vecina Liz, la que vivía justo encima de su piso. Dado que ambos pisos tenían el mismo diseño, imaginaba que cuando Liz se movía lo hacía en realidad en el piso de él, o viceversa. No siempre imaginaba que compartían movimientos, a veces los superponía. Por ejemplo, suponía que cuando él cocinaba, ella también cocinaba justo en el mismo punto y en la misma posición delante de la encimera. Se confundían entonces él con su cuchillo pelando patatas y ella con el suyo cortando ajos, por ejemplo, y ambos despojos caían delante confundidos. Y se imaginaba pidiendo permiso o perdón por interrumpirse al coincidir en el chorro del grifo al lavarse las manos.
O esquivándose por los pasillos. Imaginaba que Liz caminaba siempre descalza, porque rara vez escuchaba sus pisadas, incluso cuando la había visto subir o sabía ciertamente que estaba en casa. O, si oía las cañerías jugueteaba con la idea de compartir la misma actividad en el cuarto de baño, lo cual era una situación tan vergonzosa como cómica. Ambos se lavaban los dientes frente al espejo. Ambos soltaban las cosas y se recostaban, cada uno sobre su sofá, a escuchar música o ver la tele, o ambas cosas. Ambos hablaban con teléfono con sus respectivos conocidos, con sus respectivos problemas. Nunca se imaginaban hablando entre sí, porque la más mínima palabra lo despertaba de su fantasía, como un gesto nos avisa de un sueño.

martes, 2 de septiembre de 2014

Advertencia de continuidad. Algo así debiera estar sellado a fuego en cada pensamiento, tentado de perpetuarse en una coherencia abierta a fantasías. Irónicamente la advertencia sería índice del límite al que toda continuidad está abocada. La boca de la continuidad es el desfallecimiento al que está tentado permanentemente. Porque está velado para el pensamiento que no existen el "debiera estar", el "cada", el "permanentemente", el "no existen", etc. Son fantasmas, sombras que genera el límite de cuanto acontece. La sombra de un fantasma es su límite y el límite es su única realidad. La boca tienta la realidad con sus manos, por eso, sea lo que sea, lo que tenemos está ahora mordido.

lunes, 1 de septiembre de 2014

El día que sellaron su maldición...
Todos en el pueblo pensaron que aquello sería un asunto familiar, eso por un lado. Pensaron, y habría que analizar sobre qué se sustentaba esa imaginación, que aquello tendría un carácter fulminante. Pensaron, y eso es fácil de comprender, como prejuicio, que sus destinatarios estaban bien delimitados, por la sangre, por los apellidos, por las fachadas de las casas. Debieron haber previsto que una simple conversación basta, un coqueteo, un comentario apenas, un chisme, cuanto más una leyenda y una leyenda de amor, de fuerza, de ambición y duelo.

domingo, 31 de agosto de 2014

Claudico. Ese es mi deseo.
Ese es el espejo de mi futuro.
Claudica de una vez, me digo
a mí mismo; pero el lenguaje
tropieza
una
y otra vez
y el deseo 
se cumple tantas veces
que me cuesta trabajo
creerlo.

sábado, 30 de agosto de 2014

viernes, 29 de agosto de 2014

Portador de la sagrada égida

Creer que el conocimiento de la verdad de la muerte
ha de salvarnos, y poner su emblema en nuestro escudo
como saludo o recordatorio a la victoria.
La égida que estaba hecha con piel de serpiente.
Que fue curtida a lenguas de momentos.
Creer que por los ojos de la égida
verán los enemigos su propio miedo insondable.
O no saber. Ser el portador sin más del signo.

jueves, 28 de agosto de 2014

El corazón es un sonido de llaves

Pensamos el enunciado enunciando objetos.
El objeto es ya un enunciado. Sensación libre
de objeto quién
ha sido testigo. ¿Qué dicen, pues, los objetos?
Cazadores, recolectores y agricultores de objetos
-enunciados.
Ebanistas, trashumantes, paleontólogos de objetos
-enunciados.
Quiroprácticos del no sé qué de asfixia y savia
en tu llegada.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Estás aquí.
Esto es una prueba de que no falta en ti deseo.
Luego estarás en otra parte. Entre los dientes de otro
corazón resonarán tus dedos. Pero eso no prueba
que aquí falte deseo.
La ausencia o la memoria no prueban nada.
La muerte no prueba nada.
Y si hablo también de intentos o sabores
es porque no puedo evitarlo, pero mi necesidad
no importa.
Estás aquí
y esa realidad queda lejos de cuestión.

martes, 26 de agosto de 2014

lunes, 25 de agosto de 2014

La eufonía es una hidra
que nos viene envenando.
Esa diosa ha embaucado
con menos dignidad aún que la metáfora,
con mucha menos honestidad que la ironía.
La eufonía es una hidra que nos viene vestida 
de verdad. Tiene un armario con todos sus trajes.
Siempre vemos el armario y por eso
consigue hacernos creer que realmente
ella existe.

domingo, 24 de agosto de 2014

En el breve paréntesis en el que somos jóvenes.
En el breve paréntesis en el que estamos despiertos.
En el breve paréntesis en el que estamos vivos.

sábado, 23 de agosto de 2014

El hombre tiene un proyecto.
Ha visto y ha copiado.
Duda, y ese es su proyecto.
Grande es su satisfacción
cuando comprueba la eficacia
de aquello que ha predicho.
Vio, copió y lo dijo. Y se cumplió.
Pongamos que el hombre tiene 
un proyecto. Sentemos metódicamente
las bases para que así sea,
para que se perpetúe,
para que los mosquitos caigan
desde acantilados casi de acero,
para que la grieta no sea animal
al final del escrito.

viernes, 22 de agosto de 2014

Súbito perfume

La conciencia no llega a tiempo para los significados.
Un hombre y una mujer se amaron locamente antes 
de ser conscientes del más mínimo gesto de locura.
Su historia de amor no contada está repleta 
de enredo y pasión y viajes y desencuentros,
porque el pasado de él y el pasado de ella.
Antes de ser conscientes, mientras ella apuraba
las últimas miradas a las letras, mientras él
decidía con retraso dejar la escritura en pausa.

jueves, 21 de agosto de 2014

Con tinta de olvido y caligrafía de olvido
en el papel antiguo de mis días
en la piedra insidiosa de estas horas
con martillo de olvido y cincel de olvido.
Sentimientos, manchas y vacíos.
Qué otra cultura sabrá cuánto te quise.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Es urgente.
He estado tentado por el marfil de los idiomas 
de un pueblo que sufre y reclama necesidad.
Pero el efecto en tu piel no era verosímil.
El efecto en tu piel no era verosímil.
Y ese sabor de labio y mente no lo creían útil.
Me critico a mí mismo que escribo con zancos.
Y las huellas son sombras de antigua inminencia.

martes, 19 de agosto de 2014

No corrección

En nuestra mente sólo hay construcción
o nada.
La habitación derruida es otra distinta
a la habitación previa y ambas pueden
visitarse: el original y su vacío. 

(Tal vez el hábito de ver los textos ya excritos nos ayuda a pensar en el individuo como un ser hecho, cuyo hacerse descarta la versión anterior. Si abandonáramos el texto en cada boceto, como hace la ciudad con los cimientos antiguos, y los apocalipsis con los modernos, hablaríamos con el que creemos descartado y tal vez -sólo tal vez, es un deseo- vislumbraríamos las palabras de los que han de venir)

lunes, 18 de agosto de 2014

Sucede y aún veo trozos de álguienes 
encorvados buscando el ha de suceder.
Tú puedes decirme de qué es efeméride este día.
Del momento en el que, efectivamente, las llaves
siguen abriendo esta puerta. Del que sigue 
siendo fiel y no protesta la blandura del sillón.
De la noche que viene curiosa antes de que acabe
todo el pasado de despedirse un poco. Tú
que no estás un poco justo antes
de que explote callada esta grieta
por donde creo que sí
entraré hasta tus sueños.

domingo, 17 de agosto de 2014

Un largo pedal no es concluyente.
Quise alargar el beso y me quedé sin cuerpo.
Quise seguir la lluvia y encontré el principio.
Oí decir que el cuerpo es un puente y lo desestimé.
Oí decir que el cuerpo etcétera.
Has terminado de limpiar el suelo y el suelo
huele a ropa, la ropa tiene
el aroma de tu desnudez
y tu desnudez
se parece a mi hambre.

sábado, 16 de agosto de 2014

Máscara II (proyecto)

I. Mientras imagino a alguien, me convierto en ese que imagino (creemos ese personaje).

II. Sólo un por un estar despierto puedo discernir la diferencia entre el que realmente soy, y el ser imaginado, a pesar de no tener noción clara del ser.

III. Puedo imaginar que el que soy es sólo un personaje imaginado, que en ningún momento es algo distinto a un ser que imagina seres (sin que por ello se prescinda de la facultad de II).

IV. Imagino a alguien que a su vez imagina a otro. Me convierto, por tanto, en aquel en quien imagina y en el que, a su vez, también se convierte. Así pudiera desembocarse ad infinitum (sin menoscabo de II y III).

V. Imagino que aquel que imagino imagina a su vez conmigo, o que imagina en otro que a su vez me imagina a mí.

VI. Puedo añadir el equívoco, provocado por una ilusión errónea del proceso II: la diferencia entre el ser que se es y el imaginado se discierne pero equívocamente (es decir, hay diferencia, pero no discernimiento: a- el que imagina imagina discernir, pero no es cierto, o b- imagina discernir entre un ser real y otro imaginado cuando en realidad discierne sólo dos seres imaginados).

VII. El cruce de procesos anteriores me lleva a imagniarme a mí mismo como alguien equivocado en su discernimiento, que se imagina a sí mismo acertado o equivocado porque equivocadamente imagina a otros acertando o equivocándose.

VIII. Me imagino recuerdo en un estado anterior en el que la ilusión de discernimiento es sólo una imaginación de la que ahora despierto.

IX. Cada imaginación es casi cogida al vuelo por un sujeto del acto. Quien sea quién puede decirlo, que no sea con las palabras imaginadas por otro, con los recuerdos imaginados por otro, con la confusión imaginada por otro.


viernes, 15 de agosto de 2014

No me pierdas

Voy a seleccionar entre los ovillos de imposibles.
Pero es libre si quisiera, siempre ha sido, por más
que su querer le obligue a atar los cabos preferidos;
pues su querer tiene días contados en bases dispersas,
su querer tiene reservado un sitio en las fragantes
prendas de ausencia.
Su querer será designado, apropiado, identificado.
Cuántas veces hemos discutido esto tú y yo.