sábado, 27 de diciembre de 2014

Debes saber

Tienes tango sin trampa en la ternura,
nata nutrida en la metanatura
de la noción no tienes.

Debes besar basándote en los vasos
sacados de los sacos de los casos
de ese latín que debes.

Quieres creer que quien conoce cada
rincón con roca casi acariciada
firma en el fin que quieres.

Vuelves porque volvió su vista al suelo.
Cuando volvió dejó cantado el vuelo.
Lo que dejó, revuelves.

viernes, 26 de diciembre de 2014

El sello de la dicción

Esto viene cocido por el fuego del decir y la caldera de la escucha. Una fuerte reticencia tira de mí en cada enunciado, como si de unas bridas se tratara. Y es por la más o menos reciente convicción de que enunciar asienta un matiz en un trono, mientras los otros huyen exiliados y dejan de actuar. Quien no tiene esto en cuenta mantiene una relación tal vez peligrosa con lo que escucha decirse a sí mismo y el decir de otros. Acaso esta prudencia sea una exageración.
La intuición de ese lugar es un delirio.
Porque una cosa es suponer que detrás de su enunciación hay un lugar, otra cosa muy distinta es sentir que a través de la enunciación uno siente ese lugar, el lugar preciso. Como ese lugar es previo o está fuera de la enunciación, no es verbalizable. Al explicarlo se desvanece como un sueño. Si lo explicara se convertiría en un delirio contundente. No explicarlo alienta la depredación de la fantasía. No tenerlo en cuenta es imposible.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Opuestos

El cansancio y el deseo no tienen objeto;
pero ambos harán que tu ánimo se pose
sobre un lugar que confundirás con tu origen
o tu destino.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

La grieta en el cristal es la puerta de su casa

Nadie
se siente
atrapado por su espejo.

Tiene opinión secreta
sobre su propia estrategia.

El diseño está tomado
por aquellos que aún
no considera sus amigos.

Vinieron con el fruto
de su arriesgado robo.

Nadie ni siquiera sabía
que se lo estaba agradeciendo.

martes, 23 de diciembre de 2014

Él o yo.

Vengo mareado porque la música
ha jugado conmigo
y yo creía que te amaba.

Llego zarandeado porque el trabajo
ha sido fiel conmigo
y yo creía que te amaba.

Quedo escarmentado porque el placer
ha caligrafiado conmigo
el dictado de su obsesión
transparente, sincera, cruel,
y yo creía que te amaba.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Tus labios o tus dedos volaban

Ahora que te hablo desde el exceso
imagíname embriagado por el estupor y la sorpresa
que era el descubrirnos mutuamente.
Imagíname intentando comprender, mientras
conducía por la autovía, ya sabes, tu posición.
Imagina la punzada frustrada en la alegría
cuando te imaginaba allí presente.
Imagina mientras nadaba jadeando ocupando
de nuevo mis pensamientos, no haberte olvidado.
Imagina el dolor de muelas o el tirón de huesos
del necesito decir o reanotar la escucha.
Tú que admites haber sido en ese instante
el peso o las palabras en mi cuerpo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Meditabundo

Parece el corazón una coraza.
Va regresando sangre a su pasado
y cazos de caricias a la cara.

Tramas raspas de paz mientras respiro.
Cueces trozos de boca atragantados
y un estribillo torpe que permito.

Repaso esta razón y de repente:
¡se va a quemar, se quema, está quemado!
Ponme un mantel de amor, de ti, de siempre.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Ignorantes

Uno reflexiona con su yo confiando
en que su reflexión haga desaparecer
las asperezas (eufemismo) de su condición.
Un niño curado por el conocimiento adulto.
Y no la memoria que destroza
a mí personalmente aunque yo
no debiera ponerme como ejemplo de nada.
La belleza que destroza, a mí personalmente.
La herida y la felicidad que me reconcilian contigo.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Para nadie más

En esta habitación blanca
nos hemos estado inventando.
Inténtalo otra vez, tal vez resulte.

Hemos extendido nuestra conversación
en esta habitación larga
que sigue llegando justo hasta aquí.

Cuanto quedó por decir,
cuanto quedó por contar,
en esta habitación pasa.

Quien se asome verá la humedad
abriéndose camino, como es normal
en ella.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Rastreo de tus huellas

Se dice del reguero de esperanza,
del arroyo tenaz
que se aleja de los hombres enfermos
y sus sombras, que quiere dar por cierto
el espacio y la piel,
tu palabra y su sombra.
Se dice de la espada del momento,
de la tundra callada.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Otro día

Llego a casa después
de la tertulia pública.
Preñados los oídos,
ignorantes las bocas.
Hemos puesto los odios
en su sitio. Copiamos
llantos, plagiamos risas.
Hablar sólo contigo;
pero se interponía
el gesto social siempre.
Llego a casa después
y ahora cuando escribo
espero la mordida
de la cama de invierno.
Y tu cuerpo apretado
escapando del frío.

martes, 16 de diciembre de 2014

Arranque

Piel que arranca lluvia sobre el tiempo
pelada a roble empeño
a yo soy
palidece tanto en la memoria
palma de amianto tan tonta
mi amor
palpita algunas veces
pulcra de runas creces
o no

pero si esperas, si tienes
confianza, si crees, si
libre de este todo, vienes.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Partes

Me contaron
que era poseedor de un cuerpo y yo
le pertenecía. Pero me es infiel:
está decidido a yacer con otra, amante.

Me hicieron
probar la melaza de las ideas y ellas
me pertenecían, jugaba con ellas
hasta hacerlas desobedecer: ahora vuelan.

Me has mordido
en el trozo que entrego en la palabra que
te pertenezco: ese ha sido siempre tu saber
cazo al vuelo y suelto sin apenas espacio.

Cuando
no quede nada para cenar y la puerta
se haya atravesado mil o treinta veces.
Cuando me veas regresando despacio
hasta tu risa.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Enemigos

Hay un imperio que necesita mi ayuda
Porque todos debemos
Trabajar para su salvación y su perpetuación
Porque yo soy un ser
Animado en el sendero que conduce a esa verdad
Final que dará nombre a las cosas

sábado, 13 de diciembre de 2014

Levanto la vista hacia mi biblioteca

La biblioteca cae como una lluvia
de verano y no es la primera vez.
Es una armería de escudos de silencio
y no es cierto que quieran caer en mis manos,
donde se vuelven huérfanos de su momento,
su peso entre mis dedos huérfanos, eso 
es una fantasía.
Las palabras huelen a la tela mojada
que se pegaba a tu piel caliente de ti
fresca de la lluvia recién escrita
cuando no debía, no la esperábamos.
La transparencia cómplice de la humedad
se va a volver a resbalar en los labios.

Y no esos tomos que callan. Tachados,
diríamos. No puedo estudiar de tanto que quiero
pensar en ti.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Esto

El hombre engaña a la araña.
La araña teje su sombra
y quien diga que lo nombra
finge cariños en contra.

Si me escurro por tu espalda,
perdóname. Yo quería
alejarme de la muerte,
verte en susurro perdida.

Acompañarte no basta.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Di instante

Vivimos en esta conversación y cuando termine
será para ya nunca.

Sólo podremos volver a su fantasma.
Tú por un lado, yo por el mío.
Creeremos y nos enredaremos y cuando termine
ya no podremos volver a ese enredo.

En esta habitación, donde te oigo coger las llaves
de toda nuestra casa.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

La mesa de atar

El frío va a estrechar tus brazos, va a atenazar tus dedos.
Esto viene de muy antiguo: de antes de la queja 
y del cuchillo y de los labios
de moda. Viene como el nombre 
que se le puso al viento. Tus dedos deberían
conservar el deseo 
de su cuerpo, la curiosidad 
de esa búsqueda, y debería bastar. Un gesto se ha adelantado
y ha mordido esa manos. ¡Ah, fue sólo imaginación!
Sentado a su mesa de atar, un hombre corrige.

martes, 9 de diciembre de 2014

Tienta tienta

Llega sobre llegar de ardida cuenta,
de diente atenta,
tiento a pasar.

Pasa sobre pesar de tan ninguno,
de vientre en uno,
nadie a nadar.

Nada desde el dedal de tanta espera,
de fiel cadera,
siempre fatal.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Las últimas veinticuatro horas me habían traído más vida que todos los días de todos los seres que alguna vez había visto o leído, sentido o recordado. Cuantos me habían hablado nunca me traían palabras como ella. Cuando apareció, junto a mí en el congreso, yo no estaba preparado. Mis fantasías no estaban preparadas. Ella las fue conquistando sin saber nada de su naturaleza.
La noche en la habitación de su hotel ya era un borracho de sus ojos. Cada lugar fuera de su rostro era un extraño lugar. Tan cerca estábamos en los besos. Sé del vestíbulo. Sé del ascensor y cielo santo su pelo: caía como habían llovido apenas antes sus palabras. Pasillos y puertas. Pasillos y puertas. Y las llaves y la sombra hasta su cama. Y tanta noche y tanto cuerpo. Ya no sabré volver de la blandura. Su pecho blando, sus dedos firmes. Ella no me lo enseñó. Me ató con calor. Me daba muerte cada vez que penetraba y volvíamos a empezar. Cada vez más cerca de la intimidad. Más cerca de la locura, o a un roce.
Luego esta anécdota que me contó en la cafetería, cuando apenas quedaba por decir; porque pesaba mucho el torrente de aquellos sus besos, y tiraba de mí el cordel de su respiración, y aún me tenían apretado su olor, su movimiento. Y el dolor de saber que tenía que volver a su país, que su vida la obligaba. Que tanto amor estaba tan finamente acotado en el instante.
Recuerdo cómo la vi partir. Salió de la cafetería sorteando las mesas con una curva elegante. Luego, detrás del escaparate, cruzando la calle ya parecía otra, más indiferente, en otro lugar que ya no era conmigo. Y desde ese momento duele la ingenua, educada y estúpida despedida. Sólo me queda el recordar su conversación, al otro lado de la mesa. Y cuando me imagino saliendo de la cafetería tras ella, no llego sino a perseguirla siempre, eternamente, a una mesa de distancia. Y esa mesa dura toda la vida. Paseo por las calles, con rumbo incierto, y pienso que cualquier intención es una excusa para buscarla. Imagino que ella piensa lo mismo y me busca. Y vivimos en la misma ciudad, dando vueltas, estúpidos, buscándonos.