son las ruinas de un tiempo
en que los dioses hacían prospecciones de futuro
para quemar la energía de nuestros valiosos
sentimientos.
Hoy, somos nosotros los que robamos
energía a la naturaleza para hacer
las obras de arte humanas con que generar
nuevos sentimientos con los que entonces se alimentaron
aquellos que, hoy, sabemos que han muerto.