viernes, 3 de mayo de 2013

Pigmalión

Palabras que te escribo cómo quisiera abrazarlas.
Esta página que no es tu piel.
Esta tinta oscura que no es mi tristeza.
Porque el vacío es un fuego. El fuego es un vacío
y ni siquiera tú y yo estamos en él.
Toma este pequeño regalo para que me recuerdes.
Pero cuando tú faltes, quién me va a decir
qué hacer con el momento.
Al desánimo generalizado le sigue una tropa curiosa.
Tengo un plan. Pero tantos atentos a otras
cosas. Tuve
un plan, he debido decir.
Me concentro en observar a dos con pinta
de despistados. Él la mira (anótese bien)
ella es una sonrisa digna de estudio
pero sólo entre ellos se estudian.
Trabajan profundamente sin descanso.
Ponen en juego toda su civilización.
–como una piedra hunde el agua–
Esto es apenas un instante.
(Tu habilidad al arbitrio
de tanto. Vas a vivir
al dictado)

jueves, 2 de mayo de 2013

La gente no piensa
sobre el transcurso de la vida y de la muerte.
Ni persona a persona, tampoco yo.
Yo soy el objeto derivable de esos algunos
pensamientos. Una persona, ese transcurso, con otros.
¿Qué es lo que piensa y recojo y tú revisas?
¿Qué lanzada cogemos al vuelo cuando
mi corazón y mis palabras puro trastorno,
te dejas llevar y lo noto, incluso yo?
¿Vas a explicarme con pensamientos?
Tú, lanzada mía, herida mía, cálido enigma
de la pasión a la que pertenezco.

Locus amoenus

El espacio de tu mano mientras escribe es un lugar
y otro, bien veo que diferente, aquel que
dejas posar o arañas mirada o raíz de remoto
brote y ese viaje de pensamiento (dentro del tren, fuera
del tren y el movimiento mismo son paisajes)...
Si atrapas los hilos de una pausa, porque respiras y dudas
dejas desplegado un lugar más que acompaña
a partir
de ahora. Y además está la habitación que te circunda
y el influjo sobre esos objetos y esos otros objetos
que bailan contigo, no te conocen contigo, y todo ese jazz.
Empezamos a hablar y este lenguaje
es el mundo mientras se desmorona.
Un fuego nuevo en el que ardemos juntos.
Es curioso: ahora que ha vuelto la primavera
y ha vuelto el olor de aquellos días y su sangre
–suena la misma música, tinta la misma luz–
es cuando ya no pienso en ti como he estado pensando.
Ahora que veo venir el (ilusorio) final de estas regatas
y esto que digo va perdiendo su sentido
al paso que una palabra se sigue a otra palabra.
No es un conjuro. No es un tratado de misterio.
Es un desconocido para mí, este momento escrito.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El corazón ajeno quién sabe

No sale información de los besos
olvidados; pero pueden rastrearse
por los amores que giran alrededor
(también de tus labios)
y el efecto de ese guiño -alegre o triste
es indiferente- en el corazón ajeno.
¿Quién sabe qué se hizo de él?
¿Qué me enseñó a leer
este poema?
Escribo: Terapia de soledad intensiva a ratos intermitentes para curar qué.
Sobre tu hombro vuelves a colocarte la camiseta.
Ese gesto me dice que estás nerviosa,
que hemos entrado en el calor de la primavera
y que aún no he aprendido lo suficiente sobre el amor.

martes, 30 de abril de 2013

Desaparezco no sólo en tu nombre.
El reto de tu nombre. Ese lugar
sin voz índice o memoria.
Aire ni boca. Hilo de oro tu nombre
sobre fondo de incesto.
Soy un quien de acción irrlvrnte
Mírame ojos de agua. Si vas a la compra
podré seguir tus pasos en la lluvia.
Si vas a la escuela, parpadeo de fuego,
podré seguir el rastro de lo que has aprendido
y lo que enseñas si miras el viento.
Mírame ojos de contar historias. Si menudeas
no dudes o te perseguiré con mis propios muslos.
Está la ciudad tendida –con ella podemos jugar–
abierta para ti y tu mirada que se te escapa
como una cintura de tierra cuando te abrazo,
como un oficio perdido en estos tiempos modernos.

Haz música

De Sócrates no ha quedado nada
excepto el pensamiento occidental.

lunes, 29 de abril de 2013

Enfadado con la grasa y el calor.
Establezco pautas y las contemplo en bloque.
Las lógicas son intercambiables a comodidad.
Por esa misma costumbre establezco mi querer.
Pueblo de quereres que son sombras.
El objeto y su palabra quedan mal
ajustados. Compruebo que tu piel
desea mi mirada y hay entre tus labios
pedazos de mi ausencia. Eso no necesita
explicación; pero hablamos
de ello larga la noche y luego
cuanto pasan los días. No nos damos
cuenta: sólo la convulsión cuando llegan
a mi casa tus palabras.
Yerra una torpe irritabilidad de hierro.
Así de simple se habilita la idea posible.
Una sola palabra
brillará más que el día y su cariño
durará más que yo.

domingo, 28 de abril de 2013

-prendere

¿Qué hemos construido? ¿Fuimos nosotros?
¿Qué ser hemos creado? Si existen las causas
no somos los dueños de nuestra intención,
ni siquiera un vecino impertinente ni su suelo.
Lo que sea ha brotado junto a nosotros.
¿Sabes acaso dónde situarnos, para
poder decir cuánto de cerca?
Corrijo entonces: esta obra aún en camino
de un deterioro persistente e incompleto,
casi obra más bien, dado que no funciona
–observas como yo algunos elementos que se evaden–
como conjunto ni terminada de conocer está,
¿qué hace aquí? Acaso el qué, ni el hacer,
ni el aquí sean un objeto comprensible.
Corrijo una ilusión.

A vueltas con la libertad

Si un hombre busca su libertad
encuentro cuatro errores en ese enunciado
y después de repasarlo encuentro otro más.
Todo hombre es libre porque no tiene otra opción.
El hombre que no hace uso de su libertad, es libre.
***
Si un hombre busca su amor
encuentro cuatro errores en ese enunciado
y después de repasarlo encuentro otro más.
Todo hombre es amado porque no tiene otra opción.
El hombre que no hace uso de su amor, es amado.
***
Si un hombre busca su miedo
encuentro cuatro errores en ese enunciado
y después de repasarlo encuentro otro más.
Todo hombre es miedoso porque no tiene otra opción.
El hombre que no hace uso de su miedo, es miedoso.
***
Si un hombre busca su felicidad
encuentro cuatro errores en ese enunciado
y después de repasarlo encuentro otro más.
Todo hombre es feliz porque no tiene otra opción.
El hombre que no hace uso de su felicidad, es feliz.
***
Si un hombre busca su frialdad
encuentro cuatro errores en ese enunciado
y después de repasarlo encuentro otro más.
Todo hombre es frío porque no tiene otra opción.
El hombre que no hace uso de su frialdad, es frío.
***