viernes, 16 de septiembre de 2011

Plagio

Tu amor establece una premisa fundamental
cuyo examen queda reservado al pensar
filosófico.
Nada de iluminar, nada de anclar en el espacio
o el tiempo la luz, ni de limitar la medida de los astros.
Los dioses crearon el movimiento para
que el sol dibujara en cielo, con su viaje,
la invisible curva de una sonrisa.

jueves, 15 de septiembre de 2011

De esa fuente brotaban páginas de pérdida,
añorada incomodidad de tu presencia.
Pero el momento no se sostiene.

Letra de una canción perdida

Ciertamente, no es este el lugar ni la hora de la cita.
Cuando recibas esto sabrás que te he dejado marchar.
No hay duda, posiblemente a veces me acuerde de ti;
pero, y hoy ya, tendré la mente ocupada en quién
sabe qué cosas (es absurdo imaginarlas).
En verdad, ambos sabemos, que llegada la hora
será tu amor, será tu amor, quien nos haga encontrar.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Años luz

Así ves en un punto la lejanía y el pasado.
Podrás llegar tan lejos, pero nunca tan antes;
sino nuevos colores para nuevas distancias
entre tú y el origen.
Recuerda, no obstante, como caían de ti
fase por fase, capa por capa, los trozos del
el empuje que te separaban de la Tierra.
Era su amor, dispuesto a que ni siquiera
fueras la imagen de un satélite.
de eso, lo esencial que ya no recuerdo.
Qué lanza de grafito te anclara a mi alma,
oh labios de mi amada, efímero momento.

martes, 13 de septiembre de 2011

En tu incompleto pasado sigue escrito
incompleto tu destino, de forma ineludible.
Déjame entrar por cualquiera de las puertas del presente
el único lugar desde donde se cambian los caminos.
Pero no si no sabes
si he de quedarme.

El futuro ha de ser

Aquello que eliges recordar está dictando el futuro.
Pero un futuro mayor se teje en tus olvidos.
Saca de mi libertad cuanto no quisiste elegir
hasta que encuentres el verdadero futuro, es decir,
aquello que nunca has conocido del pasado.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Aquello que tiene una única causa,
por definición, no existe.
No habría en ese caso diferencia
entre el objeto y su causa.
De ahí el maniqueísmo imperante
en los sistemas de definición.
Bueno, de ahí, y de algunos otros
lugares no identificables
(sépase que lo que no tiene
una única causa no puede ser
ni identificado, ni comprendido, ni definido).
La posesión de esta flecha en mi cuerpo
ha venido a enseñarme lo que he perdido.
Y ahora no quisiera que te afecte,
desde mi pecho, el alma lanzada.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Nadie ha conseguido hacer reír con la felicidad.
Si tuviera que replantearme a cada instante todo lo pensado;
si me viera obligado a cuestionar lo que ya ha sido probado;
si cada paso abriera un nuevo salto de fe en el vacío;
si no pudiera, a fin de cuentas, enamorarme de las decisiones tomadas;
si no creyera en mí; entonces, sería libre.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Entre la até y la amartía habito una respiración frustrada. Ni el aire conoce la entrada a mi casa. Ni mi casa conoce la salida al aire.
Oigo un borbotear de disturbios y escándalos,
como un gentío adolescente que entonara viejas sirenas.
Quisiera refugiarme en tu corazón, donde palpita
el repiqueteo del trabajo y la estulticia.
La calle y los libros se abrasan de insensatez.
Óyeme tú ahora, un instante, ¿no es cierto?:
no piensas acabar con ese tonito.

viernes, 9 de septiembre de 2011

A todos los que el misterio oscurantista utilizan
para recomponer la belleza de su máscara:
sabed que lo que a la gente digna le interesa
de los ignotos precipicios abisales no es la falta
de sol, sino esos diminutos destellos de los peces
que arde en deseos de conocer la Ciencia;
los no-dignos salen a la calle con sus monstruos
a pasear en pleno día.
Salí a la batalla que dejaría vacía la tierra
del valor infantil de gloriosos varones.
Pero me enredaron los asuntos, los negocios,
acabé encallado en el siglo XXI, de altas murallas.
Salgo a la calle, aprendo el idioma de demonios antiguos.
Pago lo que es debido a quien no lo merece,
y a quien sí lo merece no me queda otra
que no dejarme devorar, al menos por un día.
Y también vuelvo a casa, donde sólo me espera
el olor de la arena.
Lo repetido es deuda.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Autorreferencialidad

A mí podía parecerme inoportuno, pero lo fatal
del accidente se había venido cociendo no sé
con cuánta antelación. El aplauso con que se habría
de cerrar la obra o el comentario banal y jocoso
a la salida o todo cuanto, en definitiva, estuvo ausente,
eso sí que resultó gloriosamente oportuno
para deshacer el tiempo
de la cocción.
La duración fue lo sorprendente. Anulada
la forma.