martes, 31 de julio de 2012

Tú eres mi único ahora.
Y aquí no hay ironía posible.
Disfruta del malvado, lo juzgues tú
o no, o lo hagan otros o deshagan.
O acaso la vida que tanto amas
no acabará por destruirte.
Pero, desde luego, no le hagas caso.
Entiendo que las estrellas tengan
la oscuridad como religión;
pero no pensarás
que es cosa mía
creer en su juego.
El lobo de tu amor bajo la piel de cordero de tu indiferencia. No lo ves en el espejo; pero yo puedo enseñarte sus mordiscos.

lunes, 30 de julio de 2012

Homenaje

Se dice que L de S, en su última obra, se propuso escribir una ficción de tal calibre que no se pudiera encontrar en ella vínculo alguno con la realidad, ni mediante analogía o interpretación simbólica alguna siquiera, y menos aún en relación con lo ininteligible. No estoy en condiciones de afirmar o negar si vio cumplido su propósito; pues los únicos ejemplares que se conservan de la citada obra están celosamente guardados en contadas de las bibliotecas más importantes del mundo, para contener el influjo que sobre algunas organizaciones y sectas secretas y multitudes anónimas ha suscitado su leyenda.

domingo, 29 de julio de 2012

Una frase brillante puede dar al traste con toda una vida de dedicación al pecado.
Aquel no fue tanto un error fortuito, sino la despiadada exactitud de la Fortuna.
En realidad toda pieza musical es un guiño irónico a la física teórica. (y ahora los filósofos discutan sobre la melancolía)

sábado, 28 de julio de 2012

viernes, 27 de julio de 2012

Posible ironía

Atención, atención.
No pierdan la ocasión:
posible ironía.
Es imposible hablar de la rodilla.
Nada se sabe de ella por los medios
de comunicación, ni hay tratados, ni estudios.
Ningún símbolo, violento, psicológico o social
se ha establecido sobre su ambigua figura.
Nadie podrá contar nunca su íntima inquietud.
Que por las noches soñaba con esa otra articulación
al otro lado del muslo
y cuyo nombre no llegó a saber nunca.
¿Notas que llevo horas por sombrero?
Una vez tuve tratos con lo imposible
pero él me ha olvidado.

jueves, 26 de julio de 2012

Como la palabra deseada que regresa, celosa,
del olvido, al hablar tranquilamente de otra cosa.
Fuiste la ilusión de un lugar, la sombra de una idea, el brillo de un sentimiento y la realidad incombustible de lo nuevo.

Esperanza en la precisión

No sé muy bien cómo, empecé a odiar Londres. Luego odié Nueva York. No era justo. Y acabé odiando cada uno de los centímetros que me separaban de ti. Cualquier radio. Cualquier dirección. Aún hoy, para satisfacción del tiempo y personal desesperación mía, sigue habiendo entre centímetro y centímetro, espacio suficiente.

Perder lo único

Llegado a este punto puedo decir
que el único sentimiento que se pierde
es el que nunca ha existido.
Y todo lo demás son historias.