domingo, 3 de mayo de 2015

Iniciativa

La actitud está sembrada, tras haber hundido
sus poderosos brazos, por la desnuda primavera.
Diminutos destellos de actitud revolotean
como electrones en la humedad o el girar
vertiginoso de las estrellas al unísono.
Querrás reconocerla, pero habrá cambiado,
la actitud, que cabalga desnuda en la grupa
del viento, dejando que su sexo todo se apriete
en cada titánico paso con un golpe de voz.

Y no será propiedad de las flores, ni del vaso
de cristal, ni del anillo precioso que une
a los amantes.

Querrás reconocerla, pero habrá avisado
al barro, a la tierra, para que suspenda
el uso del lenguaje. Tendrás que vender tus ojos.

Tendrás que concederle un trozo de ti al tiempo indiferente.

sábado, 2 de mayo de 2015

Jardín de mis delicias

Descubrí que la maquinaria de mis ambiciones
era mi huertito, sembrado con quién sabe
y abonado con mi tanto maquinar. Jardín cerrado.
Me di a la depresión y a la desidia hasta
que mi cama, cualquier lugar, fuera
mi mismo huertito, con plantones redundantes.
Decidí entonces con mi cuerpo cultivar
un huerto real, con árboles frutales, hierbas
aromáticas. Llegó un momento en que las flores
me recordaban mis ambiciones y mis tormentos,
abonando la tierra con mis propias células muertas.
No más: a salir cada año, de viaje, a ver
el mundo y lo nuevo que traje
ra su gente. Pero el planeta entero fue huertito,
con todas sus horas, con todos sus modales.
Y yo un gusano imberbe deseando que prospere
insólita la manzana que pronto caerá.

Y mientras tú me interrumpías. Intermitente
mente era la nieve en la montaña. Llamabas
con tus nudillos palabras al cristal de mi ventana
tan alta como pudieran llegar unas manos sobre
humanas. Tú me interrumpías, pañuelo de seda
deslizándose como el Nilo entre mis labios,
perdón, tus labios, perdón, tus labios.

jueves, 30 de abril de 2015

Goce

La torpeza de nuestra crueldad al caerse
hace germinar inocentes carcajadas.

Goce

Tanto tanto me arrepiento de segar mis brazos
con mis ojos repaso arrepentido los surtidores
de sangre que mana antes de ser muñón y me
castigo segando un poco más el brazo con con
con cuidado, con arrepentimiento, con goce, con
instrumento.

Goce

Aprieto con tanta fuerza los ojos
con mis manos diría si no el decir
rotura de labios rotos sangrando ojos
reventados de labios sangrando fuerza
por un todo de mármol y rito calcáreo.

Goce

Tengo hambre de fuego y sed de ceniza.
Abro con la ilusión el frigorífico de la vez primera
y extiendo mis polvorientos brazos hacia
las industriales vitrinas de ceniza que saciarán
mi boca un instante
de arena y polvo y arrogante matiz de cementera.

miércoles, 29 de abril de 2015

Goce

Se masca entre los dientes, seca la lengua,
los ojos lloran cenicientas lágrimas, los dedos
frotan con ceniza los ojos irritados, sucios
hurgan para sacar los restos de ceniza
corrompiendo las encías. Estornudo
mucosidades grises, secas, polvorientas,
como hojas de hermosos árboles antiguos,
como escaras intrépidas de nuestros cuerpos.

Goce

Esa montaña gris pronto de cieno
porque la lluvia prometida
hará asfalto con esta ciudad
de pura ceniza.

Goce

Quiero inhalar pero tu memoria atenaza
impregnando de ti cualquier aroma
ese aire que dicen limpio del mañana.

Goce

Es hora de ceniza. La pavesa candente
también en los pulmones. Unos labios de escoria.
Tu visita me tizna cadera, ingle espalda.
Atizada tu ausencia, deliro, muero, pacto.

martes, 28 de abril de 2015

Goce

El humo entra por la ventana hasta mi hogar.
Los vecinos exportan sus vicios de verano.
Los agricultores lanzan al viento lo peor
de la humanidad. Entra por la ventana
efluvios de industria ganadera. Yo
abrí la ventana, quería desasfixiar mi hogar,
soñar contigo y vomitarte alguna perfección.

Goce

Siguen quemando rastrojos o mis pies.
Tumbado en el sofá es la memoria que arde.
Tumbado en esta cama de hospital es que arde
libertad o memoria. Tumbado al borde de la tierra,
al borde del aire. Respiro ceniza.

Goce

Se ha desentrañado este olor a ceniza.
Con mis uñas engarfiadas abrí a desgarro
tu piel y mi esperanza.

Paciencia

Si hay esfuerzo no hay paciencia.
La paciencia es el obstáculo del lugar.
Con la suficiente
perseverancia amontonamos tiempo
y movimiento, doblamos mapas.
Con la naturalidad con que dejamos
entrar al frío, bien conocido,
al dolor, el familiar cercano,
a la muerte, amante definitiva,
en este aquí en estado de sitio.

lunes, 27 de abril de 2015

Nervio

Dispuesto el recorrido, esta es solo
una terapia de calles y pasillos.
Por tu conversación transitaré solo
algunas veces, algunos descuidos.
Tu cuerpo ante mí cartografiado solo
por futuros futuros aventureros.

Obsesión

El ápice es sinónimo.