En terapia
de arenisca.
miércoles, 20 de mayo de 2015
martes, 19 de mayo de 2015
Dicho al revés
De tanto suceder voy amando la noche;
ahora porque tiene la temperatura de estar juntos.
ahora porque tiene la temperatura de estar juntos.
A esto hemos llegado
Hemos certificado todos los presagios.
Nuestros gestos son la firma del Destino.
Lamentable que nadie sepa leer nuestro idioma.
Lamentable que no generemos literatura alguna.
Nos miramos a los ojos
y siempre cobra sentido
toda nuestra historia.
Nuestros gestos son la firma del Destino.
Lamentable que nadie sepa leer nuestro idioma.
Lamentable que no generemos literatura alguna.
Nos miramos a los ojos
y siempre cobra sentido
toda nuestra historia.
Larga carretera azul
En tu país era frecuente la nieve. Lo anoto
en pasado, porque has emigrado a mi cuerpo
que es esta redacción, siempre al borde del mar.
en pasado, porque has emigrado a mi cuerpo
que es esta redacción, siempre al borde del mar.
Sorprende nuestro amor
Nuestro amor tiene una base sólida:
todo un planeta que flota en el vacío,
que ha convertido su caída
hacia el sol en un pacto.
Yo intento describirlo y tú me soplas en la nuca.
Yo intento describir ese soplo y la palabras
ya no son lo que debieran y me soplan torpes
porque no son tú. Salgo al mundo en busca
de ese soplo y me entregas tus labios.
Vuelvo al texto. Nada vale, y hay que comenzar,
todos de nuevo.
todo un planeta que flota en el vacío,
que ha convertido su caída
hacia el sol en un pacto.
Yo intento describirlo y tú me soplas en la nuca.
Yo intento describir ese soplo y la palabras
ya no son lo que debieran y me soplan torpes
porque no son tú. Salgo al mundo en busca
de ese soplo y me entregas tus labios.
Vuelvo al texto. Nada vale, y hay que comenzar,
todos de nuevo.
lunes, 18 de mayo de 2015
Sigue siendo diluvio
La inundación es un velo que no impidió
el incesto ni consiguió el olvido. La lluvia
ya no es inminente.
el incesto ni consiguió el olvido. La lluvia
ya no es inminente.
Babel y Laberinto
Babel y el laberinto vertical de la dialéctica.
Arbitrarias ventanas espían paisajes
oblicuos, amantes que se besan
sin necesidad de cortinas o palabras.
Arbitrarias ventanas espían paisajes
oblicuos, amantes que se besan
sin necesidad de cortinas o palabras.
Nadie toque a Caín
“Nadie toque a Caín”,
y el propio mito incumplió
la orden contando
su historia (a no ser
que creamos que no se puede
tocar con las palabras).
y el propio mito incumplió
la orden contando
su historia (a no ser
que creamos que no se puede
tocar con las palabras).
domingo, 17 de mayo de 2015
Corrupción sistemática
Hay demasiados demasiados hablando demasiado.
La demasía, con sus variantes, es un tópico que satura
el panorama poético desde los tiempos de Roma.
Es difícil no encontrar cada día uno o dos
millones de poemas que hablan de alguna demasía.
Demasiados textos se hacen pasar por textos
que no son poéticos y que hablan de la demasía.
Ya tantos demasiados disimulando que no son
demasiados, que no son poéticos, para poder seguir
acusando a otros de que son –los auténticos–
demasiados, son, de hecho, que la demasía
asfixia como una plaga cualquier saludable exceso.
La demasía, con sus variantes, es un tópico que satura
el panorama poético desde los tiempos de Roma.
Es difícil no encontrar cada día uno o dos
millones de poemas que hablan de alguna demasía.
Demasiados textos se hacen pasar por textos
que no son poéticos y que hablan de la demasía.
Ya tantos demasiados disimulando que no son
demasiados, que no son poéticos, para poder seguir
acusando a otros de que son –los auténticos–
demasiados, son, de hecho, que la demasía
asfixia como una plaga cualquier saludable exceso.
Burocracia sentimental
Se cae más en el amor que en el suelo.
Se cree más en el suelo que en el amor.
Todo porque el amor no se enseña,
mientras que el suelo es nuestra única lección.
No está bien dicho, y las premisas no están justificadas.
Se flota más en el amor que en el suelo.
Se crece más en el suelo que en el amor.
Lodo por el amor que no se ensaña,
que en el suelo nos muestra la única elección.
Esto es demasiado aleatorio y debe corregirse.
El suelo es el límite notorio de la única ley
a la que tenemos acceso. Porque, aunque
la muerte es más ineludible apenas si llegamos
a comprenderla. De la muerte aprendemos
lo que es el vuelo y el amor lo pisamos más
o viceversas.
Se cree más en el suelo que en el amor.
Todo porque el amor no se enseña,
mientras que el suelo es nuestra única lección.
No está bien dicho, y las premisas no están justificadas.
Se flota más en el amor que en el suelo.
Se crece más en el suelo que en el amor.
Lodo por el amor que no se ensaña,
que en el suelo nos muestra la única elección.
Esto es demasiado aleatorio y debe corregirse.
El suelo es el límite notorio de la única ley
a la que tenemos acceso. Porque, aunque
la muerte es más ineludible apenas si llegamos
a comprenderla. De la muerte aprendemos
lo que es el vuelo y el amor lo pisamos más
o viceversas.
Cuerpo estadístico
Vuelvo a hablar de esta pasta gaseosa,
en la que se mezcla memoria y sudor,
navegación y decoro. Podría ser más
científico; pero hasta los datos se me antojan
una pegajosa dieta para omnipresentes ácaros.
en la que se mezcla memoria y sudor,
navegación y decoro. Podría ser más
científico; pero hasta los datos se me antojan
una pegajosa dieta para omnipresentes ácaros.
Cinismo normativo
Aquí están prohibidos los gatos, pero ellos vienen
sin que pueda evitarlo. En mi corazón no hay
sitio para ellos y ellos se me vuelven arquitectos.
En esta ciudad hay más gatos que ladridos.
Sueño con panteras. Duermo con miradas
y caricias de gato. Se lanzarían sobre mí
si no les importara tan poco. Caminan pianísticamente.
Podrían contarme, si hablaran, todo lo que amo
y no es como yo; pero les gusta el silencio.
En esta ciudad de omnipresentes ladridos
y de melancólicos gatos invisibles.
sin que pueda evitarlo. En mi corazón no hay
sitio para ellos y ellos se me vuelven arquitectos.
En esta ciudad hay más gatos que ladridos.
Sueño con panteras. Duermo con miradas
y caricias de gato. Se lanzarían sobre mí
si no les importara tan poco. Caminan pianísticamente.
Podrían contarme, si hablaran, todo lo que amo
y no es como yo; pero les gusta el silencio.
En esta ciudad de omnipresentes ladridos
y de melancólicos gatos invisibles.
sábado, 16 de mayo de 2015
Cómo te atreves
¿Y a esto llamas valentía?:
A confirmarle al amanecer que eres
capaz de renunciar a tus sueños otro día.
A rehuir con la minuciosidad de un centavo
la dedicada nomenclatura de los imperios.
A ser testigo de las impecables maquinaciones
con que esa mente tuya explica los gestos
–los gestos vienen de escalar rascacielos palpitantes–.
A saber perpetrar otra cita con la distancia.
¿A esto llamas valentía?, ¿qué pones
orgullosamente en riesgo?, dime:
¿Acaso crees que el tiempo crece en los árboles?
A confirmarle al amanecer que eres
capaz de renunciar a tus sueños otro día.
A rehuir con la minuciosidad de un centavo
la dedicada nomenclatura de los imperios.
A ser testigo de las impecables maquinaciones
con que esa mente tuya explica los gestos
–los gestos vienen de escalar rascacielos palpitantes–.
A saber perpetrar otra cita con la distancia.
¿A esto llamas valentía?, ¿qué pones
orgullosamente en riesgo?, dime:
¿Acaso crees que el tiempo crece en los árboles?
Anticipación
Esta línea sólo encuentra nariz. Bajo hasta el
ombligo. Caigo por la ranura de las correntías.
Y ese es el final. Esperaba demorarme,
pero un temblor de tierra me ha recordado
que es morada de los dioses.
ombligo. Caigo por la ranura de las correntías.
Y ese es el final. Esperaba demorarme,
pero un temblor de tierra me ha recordado
que es morada de los dioses.
Imprevisible
Los que piden exactitud, ¿con qué piensan
medirla? La costa de sus senos era fractal.
Quieren que sea fiel al retrato de su rostro,
pero en mi memoria las emociones son
un velo, no, mil velos, no, heridas a millones
–pérdida registrada–
que siguen hablando y no en aquel idioma.
Quieren adecuarse al semblante del mundo
y aún no han acertado a sentarse en el amor
corriente abajo.
medirla? La costa de sus senos era fractal.
Quieren que sea fiel al retrato de su rostro,
pero en mi memoria las emociones son
un velo, no, mil velos, no, heridas a millones
–pérdida registrada–
que siguen hablando y no en aquel idioma.
Quieren adecuarse al semblante del mundo
y aún no han acertado a sentarse en el amor
corriente abajo.
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