martes, 19 de mayo de 2015

Dicho al revés

De tanto suceder voy amando la noche;
ahora porque tiene la temperatura de estar juntos.

A esto hemos llegado

Hemos certificado todos los presagios.
Nuestros gestos son la firma del Destino.
Lamentable que nadie sepa leer nuestro idioma.
Lamentable que no generemos literatura alguna.
Nos miramos a los ojos
y siempre cobra sentido
toda nuestra historia.

Larga carretera azul

En tu país era frecuente la nieve. Lo anoto
en pasado, porque has emigrado a mi cuerpo
que es esta redacción, siempre al borde del mar.

Sorprende nuestro amor

Nuestro amor tiene una base sólida:
todo un planeta que flota en el vacío,
que ha convertido su caída
hacia el sol en un pacto.
Yo intento describirlo y tú me soplas en la nuca.
Yo intento describir ese soplo y la palabras
ya no son lo que debieran y me soplan torpes
porque no son tú. Salgo al mundo en busca
de ese soplo y me entregas tus labios.
Vuelvo al texto. Nada vale, y hay que comenzar,
todos de nuevo.

lunes, 18 de mayo de 2015

Sombra del paraíso

Debajo del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal
nadie mentía.

Sigue siendo diluvio

La inundación es un velo que no impidió
el incesto ni consiguió el olvido. La lluvia
ya no es inminente.

Babel y Laberinto

Babel y el laberinto vertical de la dialéctica.
Arbitrarias ventanas espían paisajes
oblicuos, amantes que se besan
sin necesidad de cortinas o palabras.

Nadie toque a Caín

“Nadie toque a Caín”,
y el propio mito incumplió
la orden contando
su historia (a no ser
que creamos que no se puede
tocar con las palabras).

domingo, 17 de mayo de 2015

Corrupción sistemática

Hay demasiados demasiados hablando demasiado.
La demasía, con sus variantes, es un tópico que satura
el panorama poético desde los tiempos de Roma.
Es difícil no encontrar cada día uno o dos
millones de poemas que hablan de alguna demasía.
Demasiados textos se hacen pasar por textos
que no son poéticos y que hablan de la demasía.
Ya tantos demasiados disimulando que no son 

demasiados, que no son poéticos, para poder seguir
acusando a otros de que son –los auténticos– 

demasiados, son, de hecho, que la demasía
asfixia como una plaga cualquier saludable exceso.

Burocracia sentimental

Se cae más en el amor que en el suelo.
Se cree más en el suelo que en el amor.
Todo porque el amor no se enseña,
mientras que el suelo es nuestra única lección.

No está bien dicho, y las premisas no están justificadas.
Se flota más en el amor que en el suelo.
Se crece más en el suelo que en el amor.
Lodo por el amor que no se ensaña,
que en el suelo nos muestra la única elección.

Esto es demasiado aleatorio y debe corregirse.
El suelo es el límite notorio de la única ley
a la que tenemos acceso. Porque, aunque
la muerte es más ineludible apenas si llegamos
a comprenderla. De la muerte aprendemos
lo que es el vuelo y el amor lo pisamos más
o viceversas.

Cuerpo estadístico

Vuelvo a hablar de esta pasta gaseosa,
en la que se mezcla memoria y sudor,
navegación y decoro. Podría ser más
científico; pero hasta los datos se me antojan
una pegajosa dieta para omnipresentes ácaros.

Cinismo normativo

Aquí están prohibidos los gatos, pero ellos vienen
sin que pueda evitarlo. En mi corazón no hay
sitio para ellos y ellos se me vuelven arquitectos.
En esta ciudad hay más gatos que ladridos.
Sueño con panteras. Duermo con miradas
y caricias de gato. Se lanzarían sobre mí
si no les importara tan poco. Caminan pianísticamente.
Podrían contarme, si hablaran, todo lo que amo
y no es como yo; pero les gusta el silencio.
En esta ciudad de omnipresentes ladridos
y de melancólicos gatos invisibles.