En la batalla de las cortinas ciertos tobillos se alzan al aire.
Aupado sobre la lámpara quedaba regalando trazos de café.
Si delegas la negación en incipientes maderas africanas
conseguirás agudos sentimientos bajo los rizos de un tenor.
lunes, 8 de junio de 2015
Eslabón de cordura
A la noche llega a la casa cargada de desnudez.
La piel reconquista el espacio como una excusa.
El trabajo del día no era necesario. Este poema
qué requisito es para la barriga desnuda.
Por sí misma ocupa su lugar, ilumina el momento
en que la casa es universo del íntimo descaro.
La norma social no lo toca. La retórica no le sirve.
La piel reconquista el espacio como una excusa.
El trabajo del día no era necesario. Este poema
qué requisito es para la barriga desnuda.
Por sí misma ocupa su lugar, ilumina el momento
en que la casa es universo del íntimo descaro.
La norma social no lo toca. La retórica no le sirve.
domingo, 7 de junio de 2015
Surtido de curvaturas de la historia
Está encogido en el borde de este mundo.
Nadie lo ve, porque los millones hablan
sólo de los asuntos y los tiempos.
Nadie lo ve, porque los millones hablan
sólo de los asuntos y los tiempos.
Esbozo de la honestidad
Si amas, que sea hoy y hasta la perdición.
Cuando la ardiente laguna del amanecer se vuelque
en el cielo, tú y yo no nos sabremos. Otras ciudades
tendrán que inventar de nuevo su propio amor
con el pantano de sombras, sin que sepan tampoco,
que son nuestras cenizas.
Cuando la ardiente laguna del amanecer se vuelque
en el cielo, tú y yo no nos sabremos. Otras ciudades
tendrán que inventar de nuevo su propio amor
con el pantano de sombras, sin que sepan tampoco,
que son nuestras cenizas.
Trazo indefinido
Dices y tu decir es el fractal de los límites.
Así, tu obsesión, que nunca ha sido vigilada,
encuentra la fragancia sugestiva de lo infinito.
Pero, como nunca ha sido vigilada, diríase
que no existe o, de existir, que no se corresponde,
esa obsesión, a lo que comúnmente se dice
de ella. Tú, de ella, tampoco tienes noticia;
sino que de incógnito se despliega en tus palabras.
Quien pruebe
a escuchar
no llegará al detalle en punto alguno de su perímetro
fractal,
o a la inexistente ligazón con la intención de tu discurso.
Así, tu obsesión, que nunca ha sido vigilada,
encuentra la fragancia sugestiva de lo infinito.
Pero, como nunca ha sido vigilada, diríase
que no existe o, de existir, que no se corresponde,
esa obsesión, a lo que comúnmente se dice
de ella. Tú, de ella, tampoco tienes noticia;
sino que de incógnito se despliega en tus palabras.
Quien pruebe
a escuchar
no llegará al detalle en punto alguno de su perímetro
fractal,
o a la inexistente ligazón con la intención de tu discurso.
Libertad no trascendente
El aviso de la destrucción es abismo de nada.
El vacío se mueve en el vacío acotado por vicios
y sus movimientos se pierden en la noche
de los tiempos. Aún así las imágenes
salpican las tinieblas en su incansable viaje de odio.
Donde no hay ritmo el viento se lo inventa.
Al finalizar el día, la embriaguez levanta su acta.
El vacío se mueve en el vacío acotado por vicios
y sus movimientos se pierden en la noche
de los tiempos. Aún así las imágenes
salpican las tinieblas en su incansable viaje de odio.
Donde no hay ritmo el viento se lo inventa.
Al finalizar el día, la embriaguez levanta su acta.
sábado, 6 de junio de 2015
El perdón etcétera
Todo es geografía. Rectifico: todo lo escrito
es el estricto dibujo de un lugar. Nada hay,
sino lugares. Los besos: lugares. El sonido,
un lugar. Sólo lo escrito, pues fuera
sólo soñamos contornos borrosos, para los ojos
cuando sean escritos, o los oídos, cuando sean
escritos, o los dedos, cuando su tacto sea escrito.
Los fantasmas que leen sólo quieren ser lugares.
Por eso leen. Pero no hay en los escritos sombras
para ellos, los fantasmas, para nosotros, los fantasmas;
sólo textos que hablan de bibliotecas como borrosos
lugares: mitos.
es el estricto dibujo de un lugar. Nada hay,
sino lugares. Los besos: lugares. El sonido,
un lugar. Sólo lo escrito, pues fuera
sólo soñamos contornos borrosos, para los ojos
cuando sean escritos, o los oídos, cuando sean
escritos, o los dedos, cuando su tacto sea escrito.
Los fantasmas que leen sólo quieren ser lugares.
Por eso leen. Pero no hay en los escritos sombras
para ellos, los fantasmas, para nosotros, los fantasmas;
sólo textos que hablan de bibliotecas como borrosos
lugares: mitos.
Frase original
El horizonte de los cuerpos no tiene sentido.
Su noche de amor no busca trascendencia.
La boca que tiene sed de boca no habla
de sí misma, por mucho que los estudios
quieran –y es mucho querer– atar los cabos.
Ni el dolor en la rodilla. Ni la maceta de anís.
La respiración sirve de frontera
a los sueños y yo
salgo de tus palabras
como llego nervioso
a una primera cita.
Su noche de amor no busca trascendencia.
La boca que tiene sed de boca no habla
de sí misma, por mucho que los estudios
quieran –y es mucho querer– atar los cabos.
Ni el dolor en la rodilla. Ni la maceta de anís.
La respiración sirve de frontera
a los sueños y yo
salgo de tus palabras
como llego nervioso
a una primera cita.
Episodio de lectura
Sabes que anido en un panal de tripas
caldas y blandas como el óleo
fácil de ser quemado en bruto.
Juegas conmigo a no pensar en mí
ni el animal furtivo que devora
una opinión en menos de un segundo.
caldas y blandas como el óleo
fácil de ser quemado en bruto.
Juegas conmigo a no pensar en mí
ni el animal furtivo que devora
una opinión en menos de un segundo.
viernes, 5 de junio de 2015
Tratado de este mundo
Los dioses escupieron porque estaban enfermos.
Pero la enfermedad aún no había sido creada
–observó lúcidamente el niño.
Aviones y vencejos gritaban aún en sus vuelos
y un ocre metálico espumaba el paisaje.
Cuando llueva, el agua fría detendrá
el sentido devenir del mundo.
Pero la enfermedad aún no había sido creada
–observó lúcidamente el niño.
Aviones y vencejos gritaban aún en sus vuelos
y un ocre metálico espumaba el paisaje.
Cuando llueva, el agua fría detendrá
el sentido devenir del mundo.
jueves, 4 de junio de 2015
Poema de la serpiente
El miedo se olvida como se olvida el amor
y luego uno vive su vida coleccionando goces y quejas
o vive la vida de otros, con goces de otros y quejas de otros.
Pero llega la muerte y clava su veneno en los malditos recuerdos
o llega el amor y hace del mundo la locura
de venir a buscarte.
y luego uno vive su vida coleccionando goces y quejas
o vive la vida de otros, con goces de otros y quejas de otros.
Pero llega la muerte y clava su veneno en los malditos recuerdos
o llega el amor y hace del mundo la locura
de venir a buscarte.
miércoles, 3 de junio de 2015
Arte figurativo
Lejos, muy lejos, cuando
matamos a la gran bestia
de la naturaleza
y trajimos la juventud al pueblo.
Al llegar los ancianos nos aclamaban
-estruendo de collares y pulseras-.
Tú me veías mirándote y no podíamos
dejar de sonreír
un momento.
matamos a la gran bestia
de la naturaleza
y trajimos la juventud al pueblo.
Al llegar los ancianos nos aclamaban
-estruendo de collares y pulseras-.
Tú me veías mirándote y no podíamos
dejar de sonreír
un momento.
martes, 2 de junio de 2015
lunes, 1 de junio de 2015
domingo, 31 de mayo de 2015
sábado, 30 de mayo de 2015
Inevitable valentía
Bésame y que este beso necesite ser investigado
durante generaciones, hasta que aprendan
a pronunciarlo.
durante generaciones, hasta que aprendan
a pronunciarlo.
Decisión retórica
Soy un juguete en tus brazos y juegas con él
con todo tu cuerpo.
A veces me descubres resurgiendo del juego
y quedamos
reducidos a una mirada cómplice difícil
de sostener.
Una pequeña sonrisa, no menos
fugaz que la mirada nos sumerge en el juego
y vuelvo a ser juguete entre tus piernas
para todo tu cuerpo.
Que nuestros cuerpos, con sus juegos y sus reglas,
se irán, eso está escrito. No así la mirada, cómplice,
de este delito fugaz
que es el quedarnos.
con todo tu cuerpo.
A veces me descubres resurgiendo del juego
y quedamos
reducidos a una mirada cómplice difícil
de sostener.
Una pequeña sonrisa, no menos
fugaz que la mirada nos sumerge en el juego
y vuelvo a ser juguete entre tus piernas
para todo tu cuerpo.
Que nuestros cuerpos, con sus juegos y sus reglas,
se irán, eso está escrito. No así la mirada, cómplice,
de este delito fugaz
que es el quedarnos.
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