sábado, 2 de marzo de 2013

Himno a lo sabido, por todos

.....Hay un mal, a la vuelta de la esquina de nuestras vidas, peor que la muerte y peor que vejez: la torpeza. Y ahora permítanme que le hable de la torpeza.
.....Ciertamente, no es con exactitud a lo que se ha venido llamando con ese nombre. Podríamos designarla como vicio, pero lo viciado es solo uno de los caminos que conducen hasta ella. Tampoco sería justo equipararlo a la necedad y mucho menos a la ignorancia, que si bien pueden ser estados previos, no por esta razón hay que trasladarles su significado. La torpeza es una pasión mucho más pura: ese estado del ser que dificulta o impide su transformación o incluso su función, si ésta va más allá de la propia torpeza.
.....Por torpeza nos resignamos a un pasado imposible. Por torpeza nos negamos la resolución de un futuro abierto ante nosotros. Seres torpes que somos dejando escapar el ahora entre conceptos pertenecientes, cómo no, a otro momento. Esa prisión de la fantasía a la que nos encariñamos edifica la torpeza, la que con uñas y dientes defenderíamos, a la que antes que a nuestra vida nos negaríamos a renunciar. De no ser por un insólito esfuerzo que es su contrario, el esfuerzo amargo de acoger a ese alegre desconocido: el amor.
.....Que cuanto damos por sabido y comprendido nos lleva directos a la torpeza. Y la profunda desconfianza que este sentimiento, tan firmemente enraizado en la verdad, conlleva es un eficaz aliado de la torpeza. Porque los senderos del amor, que es su enemigo, son difíciles de describir, pues se adentran en lo que nunca fue sabido por nadie, explicado por nadie. Una incomodidad tan difícil de aceptar como difícil de rechazar es esa bendita ignorancia, ese cieguito amor, que llaman, sin saber, por supuesto, de lo que hablan.
.....Y ahora, no hagan como yo, si me conocen, ya, ahora, frunzan el ceño al gesto propuesto.

viernes, 1 de marzo de 2013

Cuando uno crea un mundo quiere vivir en él.
Construir una vida es una labor atenta al descuido,
así de inevitable un querer sencillo se escapa de las manos.
Por otra parte, desconocidos y extraños detalles irrumpen
a sacarnos de lo que creemos nuestra tarea y cómo cuadrarlos.
Las paredes tienen entonces el mismo frío helado de la sangre.
Es descorazonador, esa es la palabra.
Tú eres ese mundo mío y mi vida y el día que se levanta.
Así dicho, queda extraño, insólitamente traído de otro
país y corazón, economía y leyenda.
Tiene sus labios en mi rostro en señal de despedida.
Por este amor de superficie
porosa navego y quisiera
bucear cuál es su
contextura su densidad
después de tanta caricia y tanta
ausencia y esta realidad
que en oleajes se me queda
impregnada de un tú tan difuso
que apenas queda olor de tu memoria
que no hiera cristal y dura
boca.
En el balcón en esta casa al filo
del acantilado escucho los suspiros
que el viento arrastra rastrillando las olas.
Hace cierto fío y añoro los gusanos y los ruidos
que me hacían
la vida imposible.

jueves, 28 de febrero de 2013

En este lugar coloco una censura de acantilado. Quien
quiera saber más, mejor no espere
el trabajo de los lexicógrafos que se besan a escondidas.
Es sorprendente comprobar cómo la realidad sorprende nuestras intenciones.
Saber que te adelantas a mis sentimientos es cosa de un demonio de fuego. Escúchalo en esta voz hecha de arena y otros regalos de sombra.

Tres poemas gravitan independientes

Renaces no sé de dónde en este mundo real.
Imbuido de música y sangre.
Cuando hundas
los dedos en el tiempo y hagas
derramar su nombre.

Se sabe que las promesas

Vienen a entrar en mi casa y mi ciudad,
en el pequeño dedal por las ventanas
hasta el incendio que desaté para que
entre tú y yo no hubiera -a quién se lo darán-
nudos guardados; pero vienen, lo arrebatan,
se lo llevan por partes me destrozan
las paredes. Y todo debido
a la caída
de los precios.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Hay ciertas falsedades sorprendentes. Pero me agota ya esta lógica. Veo una sábana atmosférica entre tu osadía y mis vergüenzas. Sopla bbbff
Dolor que vienes de lejanos lugares, acepta el regalo de mi tiempo y habla bien de mí cuando recuerdes mi esmerado hospedaje.

Ando sobre islas de pasión e intermitentes infidelidades de camino. Si vas a acompañarme, rodéame fuerte con tus sueños, porque vuelo.
Mis sueños vienen a recordarme
mi deseo, lo cual demuestra cuán
alejado me encuentro de mí mismo.
Porque quisiera saber el nombre de tu rostro
qué cuerpo era a la noche sombra de la mañana
con qué lámpara buscarte en este bosque o ciudad
habitación repleta de fantasmas.

martes, 26 de febrero de 2013