domingo, 15 de febrero de 2015

Apagado programado

En esta selva de interruptores
te vine a buscar.
Con una sola tecla no necesito el sol.
Despertar o no despertar.
Obedecer o no obedecer.
Necesitarte ahora. Posponer.
Me he convertido en un gerente de permisos.
Sé de unos botoncitos que acallan los aullidos.
En este bosque de interruptores
he perdido mi sensibilidad
a los lobos.

sábado, 14 de febrero de 2015

Déjame pensar

Pocas cosas cambian tanto como el cuerpo.
Yo recuerdo
que una vez caí
de la bicicleta por un camino de tierra.
Iba rápido, bajábamos. Me derramé por el suelo derrapando.
Durante un mes tuve la pierna (ahora no sé cuál)
rayada de finos arañazos, con sus minúsculas costras
que eran como estelas de un bólido nocturno
talladas en mi piel con sangre.
Pero de todo eso ya no queda rastro.
Y así, podría seguir: con las uñas y sus manchas cortadas,
los lunares que salen, los pelos, que quieren quedarse,
el dolor de aquí, el calor de allá,
el hambre, el sueño, luego otra vez otra hambre, el sueño.
¡Ay, dolor, aquí! Ese calor, ese calor de allá.
Y así podría seguir. Las venas que se hinchan por una posición:
leía con el libro en el suelo y el cuerpo en la cama. Mis manos
enrojecían.
Los libros han cambiado. Ahora tengo otra bici (no sé cuál es ahora),
ni siquiera están los árboles bajo los que paseaba
y el Ayuntamiento ha hecho de las suyas en los caminos;
pero sigo llamando y llamando a este cuerpo el mío.
Cualquier cosa cambia tanto o más que el cuerpo.
Tanto como para extrañar el hogar
al que estás a punto de llegar:
tu cuerpo, su cuerpo y el mío.
Donde esas caricias parecen conocidas.
Ese remanso de novedad en tus palabras.

viernes, 13 de febrero de 2015

Función inevitable

Estante de cristal, fondo de espejo.
Un jarrón de vanguardia en la cerámica,
que compraron mis padres tiempo ha,
sirve como florero a unas espigas
encañadas de trigo, rescatadas
en alguna escapada a la campiña.
Tantos años y el barro conserva su vanguardia.
El trigo sin edad permanece dorado,
detrás del gris del polvo del tapiz del recuerdo.
Lejos de las miradas, en el estante en sombra,
más alto que la lámpara, el extraño jarrón,
sobre el fino cristal, ante el fondo de espejo.

jueves, 12 de febrero de 2015

Curvas sinuosas

Érase una mujer
aferrada a las barbas 
de un hombre.
Sobre ellas dormía
como un pájaro duerme
en la lluvia una larga
caída.
Amaba sobre ellas
los cuerpos de otros hombres.
Con ellas se tapaba,
con ellas devoraba 
cuerpos.
Apretaban sus manos
el hierro de sus sueños.
Reía.
Se deslizaba siempre,
enraizada de amor
y tiempo.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Entonces

El frío se hace de manos.
Despliego los dedos  -no dan más de sí-
entre las piernas, justito en la ingle.
Nada de erotismo: demanda de frío.
Me sorprende que estén vivos.
Se romperán si los muevo.
La carne ha agotado pronto su reserva.
Dedos fríos, muslos que se hielan, ingle
que aún confía en la sangre.
No; soy yo, nada del tiempo,
quien la física imagina,
quien siente y teclea
ahora.

martes, 10 de febrero de 2015

Rodilla en alzo sobre el sofá

Es de memoria curva de frío.
Aviso sordo tenue dolor.
Amiga infancia casi futuro.
Lejos de tuyas piernas o mías.

Por ti sabré. Por ti castillos
de arena en playa, presas o torres,
y el agua intacta. Ropa o perdón
doblada o muerte. Tu desnudez

envés. Caída.

lunes, 9 de febrero de 2015

Trayecto interurbano

Caminaba con esa musiquilla en los dedos.
Murmuraba en los labios sutiles sinfonías
tiritaba entre dientes tramados orquestales.

Ese cuerpo tendido que creemos callado.
Ese pensamiento que ha desaparecido
sin música, sin movimiento, sin calles

y sin gente.

domingo, 8 de febrero de 2015

Humus

Las mantas que dan re torcidas
guardando nuestro último interés.

Todos los libros tapizan y los papeles
que han sido llovidos y cubren.

Debajo de las mantas cuya fidelidad
paciente no nos importa destrozar.

Debajo de los papeles cuya insidia
irónica no nos importa y punto.

Es el perejil de nuestro cadáver.
La bechamel de nuestros apetitosos
cuerpos o días o datos o sueños.

sábado, 7 de febrero de 2015

Esperanza

Pulgarcito, dónde estás.
En la barriga del buey,
donde no llueve ni moja.

Y así esta rodriga panza
del todo meteorológica.
Donde los años se rumian.

Donde se viene gestando
mi perdición. Hueco orondo
donde redondo vacío

se imagina siendo odiando.  

viernes, 6 de febrero de 2015

Historia de mi pelo

Comienza in media res: apenas siente
Mi pelo es de raíces conceptuales.
Es negro y orgulloso, duro y terco.
Lo digo porque acabo de soñar
-es un sueño de orgullo 
y de anticipación:
¡la melena del padre
a las barbas del padre!-,
por qué las quiero tanto, canas.

Sobre la coronilla el goce, el gesto
de mi inseguridad y complacencia.
¿Ves que el cabello habla con secretos?
¿Ves que soy yo quien habla con secretos?

Pero su pelo era un absurdo ante mis ojos.
Pero su pelo era nobleza por el cuello
(nobleza entre mis dedos).
Barrer su pelo acumulado por el suelo.

-cabellos de mujer
arañan mi mirada
mientras su cuerpo encima
me besa y me rescata-

jueves, 5 de febrero de 2015

Protagonista accidental

Así que bajo
las escaleras hasta llegar a la zona lumbar.
Allí debe de haber un señor que se cree
yo o al menos
que tiene que ver algo conmigo.
Está, sin duda sentado, el señor
-así me lo imagino cuando me muevo
o se pone a saltar y refunfuññña cuando quiero
estar quieto- cómodamente.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Moras en el bosque

Sigue contando el rastro que persigue:
ni siquiera el camino ante el abismo
querrá frenar.

Perdido entre las frases que se miden
quiere avisar suiguiendo otro camino
donde arrastrar.

Me dan en medio del matiz que quieras
los restos, las camisas y las cuentas
sin caminar.

Y si has encontrado perdón
no fue perdido.
Si vienes pidiendo color
a un sueño herido.

martes, 3 de febrero de 2015

El narcisismo se va con sólo tocar el agua

Dime, fluido no newtoniano,
qué leches pasa con el aire.

Susurra y susurra y no da
como el río mi fiel retrato.

Se me ocurrió tocar el líquido
de mi rostro y todo acabó.

Algo de aire o monstruo vi
en el toque mi rostro y todo.

Me levanto y acabo, suelto,
me derrumbo y vuelvo: dime

por qué apenas soy
el matiz y el efecto
que produje o produzco
en tanto tú, mi límite,

que me defines.

domingo, 1 de febrero de 2015

Ladronzuela

Ya está la memoria
jugando a la indiferencia.
He pasado revista a los descuidos
y eso constantemente.
Se desliza sobre ti, lleva tu nombre,
y eso constantemente.
Si el tiempo de mi respiración fuera
soportable, otro con ojos de cuervo
te amaría de nuevo.
Lo aprendería una vez, constantemente.
Lo deslizaría de nuevo, constantemente.
Y tendría ahora ojos de cuervo con mi nombre.
Tendría ahora dedos de cuervo, nombre.
Veríamos volar su grito negro como el perdón
haciendo cielo en mi memoria sintigo y sin aliento.


sábado, 31 de enero de 2015

Agnus Dei

Si ignoras lo que ignoras significa
etcétera y etcétera, y demás
que corra de tu cuenta.

Si indignas lo que indignas magnificas
cierto cetrero trozo de detrás
de 

Si impugno lo que impugno planfica
y no lo quise así, sino verás:
fiel hasta ahora
y sin demora
dejo equipaje
listo señora
para el lenguaje.


viernes, 30 de enero de 2015

jueves, 29 de enero de 2015

Paseo de regreso

Mira por dónde, 
antes un cojo tú, tahúr
que escamoteas, tu sexo 
y tu libertad, sin disimulo
de que no ignoras lo que por
desconocimiento eres hábil.
Te cojo por la cintura, como
un novio que dura un segundo,
como el segundo
y quedo
mudito de hambre al momento.

miércoles, 28 de enero de 2015

Monoteísmo

Noche negra, 
huella inmensa,
larga lengua de ternera.
Cuero absurdo,
calle inversa,
urbe infecta de futuro.

Rumia el suelo de mi historia
vacuna del callejón,
mis podredumbres abonan
curtidores de descanso,
marca el tempo de mis moscas
pezuña de sed hendida,
lame mi fiebre y mi hora
oreja de vaca y cola.


Cabeza de vaca y beso 
de vaca y bifé de vaca,
cielo de vaca estrellado,
pampa de vaca argentina
y en la costilla bovina
cuerno de copia divina,
corazón de enamorado.

Oh, Señora ojos de vaca,
vaca de todas las vacas,
muge mi oscuro alimento,
enyúgate mi testuz,
llena mi boca de luz
y de contento.

martes, 27 de enero de 2015

Locus amoenus

Si interpretamos ese lugar ameno como el entorno natural, sin ninguna mota de artificialidad humana, habría que dejar fuera esa organización armónica de la arquitectura retórico-ideológica. Allí, la depredación del ácaro tendría su lugar. El apretado communio del estrato geológico o la bulliciosa degeneración citoplasmática serían ejemplos para el paradigma.
Si nos atenemos al influjo glorioso, pacífico, difícil, entonces, no decantarse por los entornos estrictamente humanos: conciertos, teterías, grandes estadios... Donde el individuo entrega su alteridad sin reparo y no le estorba callar al unísono de un pensar común. 
Otra opción consiste en considerar el paisaje como reflejo de un ideal vivencial, personal, sentimental. Entramos en el terreno del fantasma, en su casa, en su habitación privada. Y nos será difícil discernir si tenemos esos sentimientos porque nos impregnamos de ese paisaje, o si pintamos ese paisaje porque tenemos esos sentimientos.

lunes, 26 de enero de 2015

Seguir los pasos

Sigue la tierra a un paso de la aurora.
Calza la tierra oscuros sus zapatos
y en dos zancadas tristes de mejora
quiere alcanzar los pájaros ingratos
que el hombre fue sembrando con sus tratos,
feas cocinas de alas sin demora.

Y el hombre sigue a un paso de la tierra.
El hombre gasta tanto con sus fuegos
que inevitable con su mente yerra
su fría alteridad, sus tristes egos,
con obligado acento que le aterra
cuando amanece el canto de la guerra,
feas cocinas de rencores ciegos.

Tú improvisas la ley, me tienes tuyo.
Tú improvisas cualquier significado.
Con esta rapidez
haces calle de mí
fiel de persona.