sábado, 6 de junio de 2015

El perdón etcétera

Todo es geografía. Rectifico: todo lo escrito
es el estricto dibujo de un lugar. Nada hay,
sino lugares. Los besos: lugares. El sonido,
un lugar. Sólo lo escrito, pues fuera
sólo soñamos contornos borrosos, para los ojos
cuando sean escritos, o los oídos, cuando sean
escritos, o los dedos, cuando su tacto sea escrito.
Los fantasmas que leen sólo quieren ser lugares.
Por eso leen. Pero no hay en los escritos sombras
para ellos, los fantasmas, para nosotros, los fantasmas;
sólo textos que hablan de bibliotecas como borrosos
lugares: mitos.

Frase original

El horizonte de los cuerpos no tiene sentido.
Su noche de amor no busca trascendencia.
La boca que tiene sed de boca no habla
de sí misma, por mucho que los estudios
quieran –y es mucho querer– atar los cabos.
Ni el dolor en la rodilla. Ni la maceta de anís.
La respiración sirve de frontera
       a los sueños y yo
              salgo de tus palabras
                     como llego nervioso
a una primera cita.

Sofisma

Vas a dejar el cráneo en otro descuido de la civilización.

Episodio de lectura

Sabes que anido en un panal de tripas
caldas y blandas como el óleo
fácil de ser quemado en bruto.
Juegas conmigo a no pensar en mí
ni el animal furtivo que devora
una opinión en menos de un segundo.

viernes, 5 de junio de 2015

Tratado de este mundo

Los dioses escupieron porque estaban enfermos.
Pero la enfermedad aún no había sido creada
–observó lúcidamente el niño.
Aviones y vencejos gritaban aún en sus vuelos
y un ocre metálico espumaba el paisaje.
Cuando llueva, el agua fría detendrá
el sentido devenir del mundo.

jueves, 4 de junio de 2015

Poema de la serpiente

El miedo se olvida como se olvida el amor
y luego uno vive su vida coleccionando goces y quejas
o vive la vida de otros, con goces de otros y quejas de otros.
Pero llega la muerte y clava su veneno en los malditos recuerdos
o llega el amor y hace del mundo la locura
de venir a buscarte.

miércoles, 3 de junio de 2015

Arte figurativo

Lejos, muy lejos, cuando
matamos a la gran bestia
de la naturaleza
y trajimos la juventud al pueblo.
Al llegar los ancianos nos aclamaban
-estruendo de collares y pulseras-.
Tú me veías mirándote y no podíamos
dejar de sonreír
un momento.

domingo, 31 de mayo de 2015

sábado, 30 de mayo de 2015

Inevitable valentía

Bésame y que este beso necesite ser investigado
durante generaciones, hasta que aprendan
a pronunciarlo.

Decisión retórica

Soy un juguete en tus brazos y juegas con él
con todo tu cuerpo.
A veces me descubres resurgiendo del juego
y quedamos
reducidos a una mirada cómplice difícil
de sostener.
Una pequeña sonrisa, no menos
fugaz que la mirada nos sumerge en el juego
y vuelvo a ser juguete entre tus piernas
para todo tu cuerpo.
Que nuestros cuerpos, con sus juegos y sus reglas,
se irán, eso está escrito. No así la mirada, cómplice,
de este delito fugaz
que es el quedarnos.

Inevitable valentía

Tienes que irte porque el día tiene sus reglas.
La distancia es un no, no del todo insalvable.
Pero la única distancia auténtica es el tiempo;
y si vivimos en este presente que va removiendo
recuerdos que bailan y se superponen
como en aquellos antiguos caleidoscopios,
entonces ¿qué distancia es esta?
Tienes que irte, sí, porque el día contiene
su reglas y yo te veo salir de la cama, zafarte
del sueño, de las sábanas, los sueños y mis brazos;
o es un recuerdo, o es mi imaginación, o alguien
que interpreta no correctamente estas palabras
porque el no es una distancia hace tiempo
insalvable.

Decisión retórica

Hablas con la misma naturalidad
con la que el hígado y el páncreas bucean
en el metabolismo. Hablas con el énfasis
de un bloque de roca que, hoy sí, decide caer.
Pero no dirás que tu decisión es emblema del zumo,
ni tendrás el oleaje como acertada ocurrencia.
Que recuerdo tus palabras, eso es lo correcto.
Que te prevengo sobre el qué diré, ahí radica
la única ventana en el que admitiré que miras.

viernes, 29 de mayo de 2015

Inevitable valentía

Probó a anclar en fuego el continente a la deriva.
Mil anillos de viento ignoran la trenza migratoria
y muy sesudamente se ve obligado a empezar.
Columnas de papel cosechan en la boca del hombre
mil briznas candentes de una caída perpetua.
Aquel que desnudo repasa su botánica.
Aquel que pide disculpas por su esmeralda torpeza.

Decisión retórica

Cada cosa que dices es un botón en tu blusa.
Cada definición del objeto es un tirón en el lazo.
Poco a poco la risa en los bares sólo fue un eco.
Urgente andas descalza de la cama al pasillo;
es sólo sed o el estudio de una mujer imperecedero.
El calor de la oscuridad y los vecinos en silencio.
Tus tobillos crujen, casi secretos, de vuelta a la cama.

Inevitable valentía

Las horas de luz se alargan y se alarga.
Los días de calor se alargan y llegan muy lejos.
La juventud alegre se alarga en tu casa.
El dolor. La estrecha compañía de la muerte.
La palabra. Se va alargando como un sueño
que se despega de su instante.

Decisión retórica

Pero construiremos una casa.
Habrá un cabello que cepillar y lo llamaremos siempre.
La crema sobre nuestras piernas
como si fuéramos las tostadas de algún objetivo
vital, ideal, comercial, sanitario, educativo, estético.
Reformar el color de la masilla entre baldosas del baño.
Al nuevo color lo llamaremos casa, y lo cepillaremos
como una melena que no es tenida en cuenta
por los medicamentos ni por la suciedad.

jueves, 28 de mayo de 2015

Inevitable valentía

La decepción es un acto cotidiano, es un prueba

de que tocamos la realidad, de que no somos
endogámicamente delirantes y puros.
Te pruebo con la decepción de nuestros labios
la sabrosa prueba que eres tú
                                              así, así, sin
otra comprensión ni expectativa, así,
frustrando-
me, porque no estoy, ni con
mi percepción ni con mi entendimiento,
a la altura de lo que tengo que decir o deseaba


experimentar antes de tu prueba. Y vuelvo
a mi soledad, que es el relato de mi inexistencia
contigo.

Decisión retórica

Se sabe que el acto está compuesto de como sea
y ejecuta su composición de manera discreta o continua.
Luego su explicación es otro acto, semántico,
posiblemente
ligado a la composición pero no causa, intención,
consecuencia del acto (que, como acto, es
una ficción: lo que contamos –para salvar
el cuello una noche más de sexo indomeñable–
a este lado del velo).