sábado, 9 de marzo de 2013

Bien como índice de un daño

El daño indicado sin más contenido.
Puede ser hambre, puede ser frío o presión.
Todo lo más algún exceso destructivo.
Pero intentemos no designarlo. Sólo indicado.

Deberíamos considerar –a posteriori estamos-
ese índice como un bien. Dolor lo llaman,
no su causa, ni su efecto, el índice mismo
sea cual sea su denominación. Garantía
mínima de continuidad. Puro índice.

Pero consideramos un bien no al índice,
sino al alivio del síntoma y luego
lo corroboramos con la experiencia.
Esto es un error o un juicio desplazado,
y conlleva a considerar que no todo
alivio es bueno ni todo dolor es malo;
juicio habilitador de una gran confusión.

Esto sucede así porque el sujeto carece
de un yo sobre el que considerar continuidad.
La construcción del yo se establece sobre el alivio,
agentes, objetos y demás consecuencias.
El yo construido es una prolongación lógica
de la estructura de alivios,
no mira como debiera su estructura de síntomas.

El síntoma, el índice de un daño, se mira
como ajeno al sujeto, en la media que es
designado en función del alivio que se le hace corresponder.
La función puede ser confundida por la lógica y la experiencia.
Si el sujeto es construido también por esta lógica y experiencia,
nuevas necesidades de continuidad implicarían nuevos índices,
interpretados como viejos o nuevos síntomas, y así sucesivamente.

El sujeto real (en el momento, actual) está hiperconstruido
en algún punto de cualquier generación posible.
Indicando (activo, indicante) sus propios riesgos
de destrucción (algún exceso destructivo)
pero sintomatizando (pasivo, sintomatizado por) alivios,
y se situará en este último lado, por más
que el alivio sea tanto propio como ajeno.

Dado que el sujeto está hiperconstruido, el mundo
sintomático da acceso a los índices de otro
a través del variado repertorio funcional de alivios
y síntomas. Si un otro aparece, un nuevo grado de recursividad
puede "indicar al sujeto": habría un síntoma
destinado a algo distinto al yo.

En esta nueva hiperconstrucción, el bien se
puede desvincular del alivio y recuperar su
posición exclusivamente como índice, primero vinculado
a alguna satisfacción, pero finalmente como índice exclusivamente
y no necesariamente de un daño.

viernes, 8 de marzo de 2013

-prendere

En el Principio fue la Comprensión;
pero una comprensión sin Ser y sin Tiempo.
Y en ella sujeto y objeto de la comprensión
eran consustanciales a ella misma, pero sin
oposición, síntesis ni dialéctica, ni era
ni sustancia ni mismidad y sí otredad, sin otro.

Es evidente, ¡es evidente!,
que ya no habitamos (tú, yo, ellos) ese momento
–fuera del tiempo diríamos casi aún, acaso inminente–.
Lo nombramos de forma tangencial en el mejor de los casos
(sin comprensión en absoluto o en algún detalle).
Son otros muchos dignos de confianza.

Este momento, este lugar, saturados
de cariñosa amistad, de amor, sin queja.

Por qué te escondes. El día
no sabe de adentros ni atesora preguntas.
Yo sí. a pesar de mi piel que se escapa como sombras,
a pesar del redoble de un latido y unos labios
–algunos oyen susurrar ejércitos entre montañas
o eso dicen–. Yo sé que atesoro una espera,
como el sol se arroja desnudo al abismo.
Elección, elección, tan rápido te agotas.
Me decidí y me distraje en sentimientos.
Quise nombrarlos querer y añoranza se me escapan.
Invento para explicar ilusiones de ausencia.
Quien no comprende es sólo supuesto pero es.
Extrañeza en el otro sentido inevitable.
Si tomas partido me definirás como olvido y un no.
No terminará y los intentos tan tuyos como míos cuando extraños.
Ajenos no nos conocerán. Tanto sí mismos. Ellos presente.
Cómplices en la traición del conocimiento, perviértanse,
aunque lo llamen reglas o puertas o trampas
o dios.

jueves, 7 de marzo de 2013

Estoy mudo porque mamá no habla y estoy
ciego porque mamá no quiere mirar.
Aquí me quedo a solas con el olor de esta mucosidad variable,
con la lúgubre calidez de las vísceras,
la espasmódica tersura de la piel.
Y si me tocas seré mujer.
Y si me haces abrir los ojos te veré y te querré.
Y digas lo que digas será, para ti y para mí,
el primero de los comienzos.
Soy el vacío dejado entre cuatro labios divinos.
Si la paz late desde tu corazón
hasta la yema de tus dedos,
desde el rojo de tus labios,
hasta la última y más pequeña
de tus palabras.
Cuando la paz, ese fuego que destruye,
que ilumina y calienta al soplo de tu corazón.
Quiero aprender la paz en cuidado de tus gestos.
No es lo que quieren, pero consiguen
que me sienta culpable por no sentirme en paz con la realidad.
A lo que la realidad y yo jugamos no es asunto
suyo. Presta atención si quieres que te lo cuente.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Nota encontrada al despertar

Contempla la libertad sin miramientos.
Escoge entre todas sólo la libertad auténtica;
pues la auténtica libertad es la única posible.
Si eres libre, que no sea por miedo
ni odio alguno a alguna ley:
sé libre de corazón, ajeno a discusiones.
Y si por alguna razón eliges ser humano,
no desprecies ni envidies a los seres
que sí habitan su lugar libremente.
Me tienes apresado el querer con brazos y piernas.
Cuando salgas de paseo seré ciudad y camino
por el campo.
Me pisotearán los desconocidos y querrá
crecer la hierba sobre mis pasos (esa es una dirección).
Cuando te vistas, ojos envidiosos y ardientes
de deseo te recordarán, habrá olor y moda.
Algunos besos.
Pero meditas tus huellas cuando escribes,
decisión de mi prisión en la pasión querida.
Sin contar con las minúsculas células
que se dejan caer alejándote la muerte
y desnudándome el querer a no se qué calores.

martes, 5 de marzo de 2013

Vas a estirar tu clasicismo hasta la médula
de todas las simetrías.
Camino que en tu mejilla pudiera ser un río
cuando te convertiste en descenso conmigo.
Es tu decisión la que ves flotando entre nenúfares
en los espejos sin labios de esta ciudad de hachazos. Mi consejo.
Vas a llenar mi espera de contrarios
fuera de todo
estilo de creencia por latido.
Y la tierra no estaba preparada.
Porque escindiste la sábana del día
con eficiencia de amante.
En la nueva ciudad ya no habrá puertas
sino calles extremadamente estrechas
y muy difíciles de recorrer
pues como humanos desbordaríamos sus extremos.
La salida ya nos apremiaría como distancia
y al llegar nos sentiríamos desconcertados.
Tú querrás un plano de los abrazos.
Y te perderás entre sorpresas y bienvenidas.
Te demorarás en los escaparates diversos de la despedida.
Pero recuerda, si alguna vez dejaste tu mano
largamente posada sobre hierro y madera
como si el brazo en tu cuerpo siguiera a la espera,
los tiempos en que fuimos colmenas de muros,
guiños de válvulas con algo sin decir.
En el inesperado y sorprendente
tedioso tiempo que dura la caída
dudo de la estética de tu mirada
y no siento tan firme el lazo de tu mano;
pero si me remontas el vuelo
si nos arrebatas a esta lógica tenaz
con que la realidad impone su coherencia
te amaré para siempre.

lunes, 4 de marzo de 2013

Siete tópicos sobre el instante

Desde esta orilla cambiante del mar
donde huesos y monstruos rectifican
su conciencia me entrego y desnudo
a los apetitos de un día
en que no pude salvarte.
_

En la barca del recuerdo quiero morar,
porque la ausencia es mi roca.
El viento medita su curiosidad fueras y fueras
y en la ribera los niños juegan y los peces.
_

Cuando del tibio jardín sembrado
hace tiempo en tus labios
fui expulsado juré pero detrás
gesto y letra quedaron quietas
las sombras de mí y ya no volveré
a repetirlo.
_

La idea en su perpetua insinuación y retirada de curva
lujuriosa me impide ver el anhelo de mis manos y mi boca
pero me anima en su idioma extraño tal como te quise.
_

Lo mío huyó.
Cuerpos muertos y extraños se agolpan en la casa.
Insisten en llamar. No atienden a mi mirada que vuela lejos.
No es mía y llaman. No dejarán espacio.
Ellos creen bailar en una alegre y fiesta dolorosa
mientras dure el puro tú exterior que les consume.
_

Feliz aquel que carece
de otra ocupación que dedicarse
por entero a la gramática
y no conoce el picor del cuerpo
ni el escozor de la amistad.
Feliz aquel que no ha oído hablar
de la vida ni por lo más remoto
y vive atesorando su propio ejemplo.

*



Este hogar, vacío, que te traigo

De qué belleza y gracia he de pintar tu devenir,
vacío de cuantos y otros costados o sabe dios.
y no me digas nada, rostro de mujer,
que en un solo pestañeo me arrancas
esa nada y corazón y mente que respiro.

domingo, 3 de marzo de 2013

Consejos para una moral fácil de seguir y fácil de entender

Bien. En primer lugar yo huiría
de los extremos revolucionarios; pero eso
yo, cuidado: la moral con no creérsela
es suficiente, no hay por qué
imponerle nuestro escepticismo a ningún otro.
Hablar lo más explícitamente posible, y a ser
posible con ironía, avisando.
Y a los que me conocen de veras les diré aún más:
cuando quieran, quieran en verso,
que la prosa se nos escapa a todos de las manos.