viernes, 13 de marzo de 2015

Congoja

Ibas a ser tú la clepsidra de mis días.
Tú que te derramas en piel de árbol.
Antes de la tarde tus caricias ya
han evaporado. Un vaso de agua
basta para el frío
en la garganta, donde habitan 
sueños y demonios.

jueves, 12 de marzo de 2015

Idea demagógica de libertad

El pene de mi casa etc, etc,
cuando llueve envejece
como los demás.

Admita ridículo sabiamente prestigiado
su peregrina nostalgia,
sus veras de imposible pajarito
hecho de efímero vuelo,
parco de estilo.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Arte efímero

El cuerpo es inventado y su patente
está cosida al tiempo por un lado,
por otro a todo intento deformado
por la pasión, que huye de repente.

Arde su firma, fluye entre la gente
derecho a este finísimo bocado
de ira y al racimo enamorado
que sin tu corazón apenas siente.

Tanto me lo creí, tu cuerpo, el mío;
tanto lo perseguí, con tanta huída
lo amé, que en sus entrañas recocino

la ley sin ti, con hambre y con hastío.
Me narras y me comes. Con su vida 
escribes, letra o carne, mi destino.

martes, 10 de marzo de 2015

Mujer que viaja

El brazo no está hecho de músculo;
sabes que está hecho de cosquillas.

Con el dorso del dedo vas dejando
en la piel una estela de espasmitos.

Quieres morderme, estás a punto;pero ahora
son mis manos las que están desviando tu atención.

lunes, 9 de marzo de 2015

Yo confieso

Yo le tenía miedo a las tijeras cortaúñas
en las casas ajenas.
Mi primo rechazó temeroso las pinzas cortaúñas
cuando vino a mi casa.
Éramos niños, nuestras manos
no eran hábiles ni fuertes; ¿temíamos
nuestra misma torpeza en nuestros padres?

Este pequeño gesto emancipado
de cortarme a mí mismo las uñas,
encogido,
con la edad de mi padre cuando cortaba
las mías. Con mis manos no-torpes, no-débiles.

Voy por el pasillo con medias lunas de uña
nevadas en un folio cualquiera.
 
Esta rutina que aún tiene residuo de pasado.
Antes de que acabe el día,
¿con qué voy a sembrar la tierra?
Antes de que acabe el mundo,
¿cuál será mi parte en el barco de los muertos?

sábado, 7 de marzo de 2015

Ironía sólo en el lenguaje

El cuerpo sucede una vez 
y no vuelve a repetirse. 
La urgencia del sexo sucede 
una vez y no vuelve a repetirse. 
La punzada 
del hambre sucede una 
vez y no vuelve 
a repetirse. El agobio, el calor, 
suceden, una vez, no vuelven 
a repetirse. El cansancio, el ahogo, 
una vez, suceden, no vuelven a repetirse. 
La vergüenza y la herida, 
el placer y el alivio 
son igual que el recuerdo: sucede 
una vez y no vuelve a repetirse. 
Es así, 
el picor, el sufrimiento, la enfermedad o 
la muerte. 
Sucede una vez y no vuelve a repetirse.

viernes, 6 de marzo de 2015

Astragaloteosis

Quiero hablar del tobillo perfecto,
de un talón tallado en piel morena,
fino, brillante, grácil, delgado,
como el pomo de la Creación.

Quiero hablar, pero no diré más.
Yo subía por las escaleras.
Ella unos pocos peldaños antes.
Mostraba, entre el filo de su falda
y el débil de su sandalia abrazo
casi desnudo, un baile de pasos
que me pausaba en su ascenso hipnótico.

Por esa pantorrilla la ciencia
toda.
Por ese tendón articulado
toda
la cultura y los muros del arte.

Delenda memoria salvo el vuelo
de un escalón al otro, flotando,

de su tobillo perfecto quiero.

jueves, 5 de marzo de 2015

Rasgo de estilo

Estos nudillos se esconden escandalosamente.
Sus paisajísticas lomas ironizan cómo llevan
los años escurriendo el bulto. Simplemente:

jamás han ejercido su toque boxeador.

Aquí los tienes, rosados, que sí, que escriben,
que sí, que a veces acarician; pero vamos,
que se esconden como el yo modula su 

violencia.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Labiduría

Solía tener allí los labios rotos.
Cuando no amanecía, todos sus recuerdos
peregrinaban hacia el lugar más exacto 
en que su labio, sí, se pudría.

Sólo con que la noche, de tan corta,
hubiera sido tus brazos,
hubiera sido un vientre
tus labios y tus piernas,
o el húmedo placer de lo nombrable,

el hábito daría noticia del perdón.
Pero así de cruel solía ser la carne.

martes, 3 de marzo de 2015

Parpadeo

Era noviembre
cada una de tus pestañas.
En la terraza
cada una de tus pestañas.
Desliz de frío
cada una de tus pestañas.
Desliz si vuelves
y el intervalo
será tu vida
o la mía.

lunes, 2 de marzo de 2015

Detrás de la oreja

Siempre, escucha mis palabras
(aunque sé cuánto te gusta hacer oídos sordos).
He venido aquí para aclarar las dudas.
He venido pero estoy en otra parte
donde soy un trozo apenas de tus sospechas.
Porque cuando te deshaces de mí, esa historia
me suena ya tan conocida (la cantinela acostumbrada
de tus hermosas, hermosas sospechas).
Por eso estoy aquí, por ser el fruto de tu
desconfianza, la semilla de tu desconfianza.
Porque cuando llegué no había rastro
de pasos, de un lugar ni de mis piernas.
Porque yo, en cambio, siempre, te fui fiel.
Incluso cuando creo que no existes.

jueves, 26 de febrero de 2015

Cuerpo auténtico

Dime que esta ausencia eres tú.
Está colgada como un cuadro en mi mirada, su alcayata.
Son unos nudillos que no llaman a esta puerta siempre abierta.
Si lo que recorro es el contorno
de este vacío concreto, que sea
tuyo. Y el hueco de mis posiciones,
tuyo.
¡Desmiénteme!
Maldice mi obsesión y mis espasmos.
Si lo que falta en el mundo es tu silueta
y es esta silueta de mujer
no descubierta hasta ahora.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Cadena o escalera de celdas

Pone su mirada al caer la noche:
son las estrellas un techo de destinos.
Toda su civilización
ha ido poniendo en tierra otras
estrellas con tecnologías diferentes
para quedarse. Y este
es el capítulo primero.

Yo mismo, conduzco mi habitáculo
por estas carreteras dictadas.
No es una ilusión: muevo el volante
y el mundo se desplaza en consecuencia
y obedece las causas de mi movimiento.
Tanto que, si quiero, puedo discutir
contigo o soltar el volante y tocarte
en el hombro, en la rodilla, en el pecho.
Capítulo segundo.

Sean las paredes de su casa, su oficina,
su cuarto, que con tanto celo protege,
que con cuánto esmero decora con
caricias robadas al vecino desorden.
Paredes entre las que colocar estrellas, viajes
donde educar los gritos. Y este
es el capítulo tercero.

Incluso desnudo soy fiel.
Aquí, entre mi boca y mi cama,
recorro cuanto ha sido dicho,
escondo lo nunca escuchado,
relamo todos los secretos
en los que me verán entregarme
al olvido. Capítulo cuarto.

Quien calla escucha atentamente
la algarabía de su cuerpo
mil-localizado. Y piensa
que es libre porque sabe
que tiene
qué mear. Y ese
es el último capítulo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Venganza

Para que pueda ver mi ojo en el espejo
tengo que acercarme mucho, mucho;
y, como aún soy miope, la nitidez así
es extrema.

Llegados a este punto -mis ojos, mi visión
mi espejo y yo- me distraen 
las visiones de mí mismo y todo el cuarto
reflejados por del cristalino la curvatura.

El ojo se vuelve un cuerpo extraño,
-un huevo (cósmico) apenas sanguinolento-,
habitado por un ser extraño, cuya mirada
es indescifrable.

Por supuesto, me resulta imposible mirar
más de un ojo a la vez así de cerca;
lo cual es, sin duda,
desesperante.

domingo, 22 de febrero de 2015

Contacto silencioso

Lengua que es tan apretádamente todo.
Sabías que iba a llegar, pero llegando
este roce de otra lengua, amiga, ¡Dios!,
lo sabido del mundo como persianas
cayó.                               De tus labios
saben que te añoro. Saliva a otredad
tan suavemente marcada de Otro
mi memoria.

sábado, 21 de febrero de 2015

Estudio sencillamente

Miré mi codo llagado
y admiré cómo las palabras del maestro,
que siempre consideré figuradas, 
no eran, entonces, exageración.
No hablo del arribismo político y su arte.
No hablo del rastrerismo militar y su arte.
No hablo de la altura del vino hacia los cielos.
No. Hablo del codo puesto a tábula rasa
de mi mesa (la mesa de tu cuerpo pienso ahora,
el tablero de juego de tu conversación,
la cama de esta noche cercana, amada mía)
en aquellos días prisioneros de la juventud.
Ahora, no conviene olvidar
que de codos heridos está hecho el reino.

viernes, 20 de febrero de 2015

Estudio de la nostalgia

Culo disciplinado, nalga obediente.
Sentado a la mañana, se vuelve fiel.
El cachete paterno
por no querer comer,
no sentarse a la mesa,
no jugar, no volver.
El canto ignominioso, su alta retórica.
O sentado en suelo, la fría hierba.
Por la charla de moda.
Por la mirada atenta.
En el amor de invierno
no juzgar, no volver.
Sentado en la distancia, se vuelve fiel.
Culo disciplinado, nalga obediente.

jueves, 19 de febrero de 2015

Otra función

Precisos en su afán los dedos
pinzan el herrete diminuto
en la cajita de la cremallera.
Hábiles llevan el cordón al lazo,
un pequeño tirón y, zas, ya está
apretado el otro zapato.
Y el inverosímil rigor con que los marciales dedos
dejan enganchado el botón
en su respectivo ojal.
Dedos que se distraen 
en el enredo de tu mechón.
Dedos en el espasmo
que da origen al mundo.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Eran

Lo más sorprendente de los adultos eran sus venas.
De los ancianos, esas venas casi azules que sobresalían
en las manos tan dispuestas a regalarnos y la caricia
y la carantoña.
Ahora que caigo, jamás vi a un adulto sangrar.
Pertenezco a una generación cuyos adultos no sangraban.
O todo es torpeza de una memoria en ciernes.
Cómo es posible que se conserve la sorpresa en cada vena.
Nosotros, en cambio, estábamos siempre heridos.
Siempre prestos al dolor, siempre derramándosenos
la vida, solo que entonces no sabíamos
que era la vida la que se nos caía del vaso
-nuestro cuerpo era un vaso que no sabíamos tener sujeto-
ni que lo que nos dolía aún no era este indoloro dolor de la vida
que hoy nos sujeta. Lo más sorprendente
de los adultos eran sus venas. En nosotros
la sangre brotaba
como por arte
de magia.