sábado, 16 de mayo de 2015

Función

Devórame, porque
pronto tus dientes habrán olvidado este idioma.

Cómo te atreves

¿Y a esto llamas valentía?:
A confirmarle al amanecer que eres
capaz de renunciar a tus sueños otro día.
A rehuir con la minuciosidad de un centavo
la dedicada nomenclatura de los imperios.
A ser testigo de las impecables maquinaciones
con que esa mente tuya explica los gestos
–los gestos vienen de escalar rascacielos palpitantes–.
A saber perpetrar otra cita con la distancia.
¿A esto llamas valentía?, ¿qué pones
orgullosamente en riesgo?, dime:
¿Acaso crees que el tiempo crece en los árboles? 

Anticipación

Esta línea sólo encuentra nariz. Bajo hasta el 
ombligo. Caigo por la ranura de las correntías.
Y ese es el final. Esperaba demorarme,
pero un temblor de tierra me ha recordado
que es morada de los dioses.

Imprevisible

Los que piden exactitud, ¿con qué piensan
medirla? La costa de sus senos era fractal.
Quieren que sea fiel al retrato de su rostro,
pero en mi memoria las emociones son
un velo, no, mil velos, no, heridas a millones
–pérdida registrada–
que siguen hablando y no en aquel idioma.
Quieren adecuarse al semblante del mundo
y aún no han acertado a sentarse en el amor
corriente abajo.

viernes, 15 de mayo de 2015

Hundimiento

Por tres veces tus brazos
quisieron rescatar del lodo
las últimas estrellas.
Y tu piel, que es blanca
como el papel más caro de este siglo,
salió enguantada de un barro negro,
que no es tinta ni cieno, ni noche ni tacto,
sino el camino de la luz hecho prenda
un instante.

Flotabilidad

Ya sé que conoces el lenguaje repetido,
que tu cuerpo es un puente para cruzar
previo pago de desnudez absoluta.
Que tu escritura es rebelde, lo sé,
porque está hecha de párpado y de uña.
Que has perdido mucha sangre y aún
no has sido creada; no del todo, al menos.
Aún así, dilo otra vez. Escríbemelo. Talla
al pulso de tu boca en mis huesos todas
las maravillas que me harán morir.

Dedicación

El pensamiento todo el día ronroneando,
como una lluvia que no sabe el camino
del viento ni del suelo y ahora
llamo con mis nudillos que son palabras
aporreo las puertas inmensas y nadie abre
ni responde. No sé. ¿Por qué no me deja?
Tal vez ya te escriba y no me dé cuenta.

Letargo

Vienen ha dar testimonio del letargo y la tortura;
pero aún no ha dado tiempo a que se consuma
el delirio derramándose en los actos.

jueves, 14 de mayo de 2015

Carpe

Me coges pinzando con los dedos: no pensarás
que detrás te llevarás todo el cuerpo. Tocas
con la yema una pulgada del día: mira
cómo se mueve el resto de los detalles.
Un bocado de ti me sacia; pero es sólo ilusión:
la realidad es esta educación en el hambre
que tu detalle en mi boca hace de mí.

Hipótesis

Tú desconfías; pero si no eriza la piel no es perdón.

Términos

Llega a su término, y en mitad de la cosa
llega también a otro término. Aquí está dicho,
aquí ha rectificado la cadera de mujer
en la que desespero.

Ensayo y error

Doblas un pañuelo para ir a otro planeta.
Confías en el atardecer y sólo hablan distancias.
El abrigo en la percha ha bloqueado tus manos.
De tu casa al trabajo hay un reguero de palmas
en la espalda que quieren adivinar tu nombre
en este vaso de fuego, en este lápiz de lágrimas.
Cada paso echa raíces mientras tus ojos ausentes
vuelan sin tiempo y yo, fiero, te seguiré donde vayas.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Ritmo

Hacer prisioneros en gritos de fiebre,
hacer prisioneros en fiebre y en gritos,
y dar por supuesto que los muchachitos
ocultan la cara, ocultan los gritos,
para que en sus casas no salte la liebre.

Ritmo

Espera y pasión,    mil diezmos de nieve.
Espera y pasión.    Los diez o los mil
se acuestan con diez    espasmos sin nieve
y acuesta con mil    reparos atroces
la nieve en volandas    del odio infantil.

Ritmo

Quizás juega la tierra, arden tus brazos.
Quizás juega la sal, sale ardor, sale tierra.
Sale vivo el ardor, pide tus brazos
y ni sale la tierra, ni tampoco han llegado
tus brazos acotados con la tierra.

Ritmo

Hay ternura de sombra, atril de ira.
Hay ternura en que yo soy atril y soy sombra.
Van segando mi atril tejiendo ira,
y ni yo soy mi sombra ni tampoco han segado
cada ira enraizada de ternura.

martes, 12 de mayo de 2015

Ritmo

Hay noches en que sueño    el fantasma del ritmo.
Hay noches en que yo    soy fantasma y soy sueño.
Me amenaza el fantasma    de que sólo haya ritmo,
que ni yo ni mi sueño    haya, no, ni amenaza.
Sólo ritmo sin cosa.    Vida. Noche sin alma.

Sin pulir

Cimientas como roca las endebles dimensiones
en las que dibujo como flotando el mundo. No,
eres el rugor de las fibras de ese lienzo
que ha empapado el dibujo. Pero rugor no
existe, me lo he inventado y yo no quiero
que seas nada parecido a mi invención.
Sé pues el viento que desdice el hueco de las rocas.
Habita entonces el amplio tablero de mis dudas.
Si estuvieras
aquí hablaríamos largamente y desaparecería.

Lapso

Cuando me dijeron por primera vez
que en aquella ocasión no fui
capaz de reconocerme en el espejo,
no lo creí; pensé que hablaban
de otro, que hablaban de broma,
que deliraban –y por qué iba a ser
yo el objeto de su delirio–.
Las siguientes veces me sonó
a conocido y quise investigar.
Quién será ese que no sabe quién es
y aún así actúa exactamente
igual que yo.

Languidece la posibilidad

Hay celos en las paredes, y por eso son paredes.