lunes, 18 de mayo de 2015

Sombra del paraíso

Debajo del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal
nadie mentía.

Sigue siendo diluvio

La inundación es un velo que no impidió
el incesto ni consiguió el olvido. La lluvia
ya no es inminente.

Babel y Laberinto

Babel y el laberinto vertical de la dialéctica.
Arbitrarias ventanas espían paisajes
oblicuos, amantes que se besan
sin necesidad de cortinas o palabras.

Nadie toque a Caín

“Nadie toque a Caín”,
y el propio mito incumplió
la orden contando
su historia (a no ser
que creamos que no se puede
tocar con las palabras).

domingo, 17 de mayo de 2015

Corrupción sistemática

Hay demasiados demasiados hablando demasiado.
La demasía, con sus variantes, es un tópico que satura
el panorama poético desde los tiempos de Roma.
Es difícil no encontrar cada día uno o dos
millones de poemas que hablan de alguna demasía.
Demasiados textos se hacen pasar por textos
que no son poéticos y que hablan de la demasía.
Ya tantos demasiados disimulando que no son 

demasiados, que no son poéticos, para poder seguir
acusando a otros de que son –los auténticos– 

demasiados, son, de hecho, que la demasía
asfixia como una plaga cualquier saludable exceso.

Burocracia sentimental

Se cae más en el amor que en el suelo.
Se cree más en el suelo que en el amor.
Todo porque el amor no se enseña,
mientras que el suelo es nuestra única lección.

No está bien dicho, y las premisas no están justificadas.
Se flota más en el amor que en el suelo.
Se crece más en el suelo que en el amor.
Lodo por el amor que no se ensaña,
que en el suelo nos muestra la única elección.

Esto es demasiado aleatorio y debe corregirse.
El suelo es el límite notorio de la única ley
a la que tenemos acceso. Porque, aunque
la muerte es más ineludible apenas si llegamos
a comprenderla. De la muerte aprendemos
lo que es el vuelo y el amor lo pisamos más
o viceversas.

Cuerpo estadístico

Vuelvo a hablar de esta pasta gaseosa,
en la que se mezcla memoria y sudor,
navegación y decoro. Podría ser más
científico; pero hasta los datos se me antojan
una pegajosa dieta para omnipresentes ácaros.

Cinismo normativo

Aquí están prohibidos los gatos, pero ellos vienen
sin que pueda evitarlo. En mi corazón no hay
sitio para ellos y ellos se me vuelven arquitectos.
En esta ciudad hay más gatos que ladridos.
Sueño con panteras. Duermo con miradas
y caricias de gato. Se lanzarían sobre mí
si no les importara tan poco. Caminan pianísticamente.
Podrían contarme, si hablaran, todo lo que amo
y no es como yo; pero les gusta el silencio.
En esta ciudad de omnipresentes ladridos
y de melancólicos gatos invisibles.

sábado, 16 de mayo de 2015

Función

Devórame, porque
pronto tus dientes habrán olvidado este idioma.

Cómo te atreves

¿Y a esto llamas valentía?:
A confirmarle al amanecer que eres
capaz de renunciar a tus sueños otro día.
A rehuir con la minuciosidad de un centavo
la dedicada nomenclatura de los imperios.
A ser testigo de las impecables maquinaciones
con que esa mente tuya explica los gestos
–los gestos vienen de escalar rascacielos palpitantes–.
A saber perpetrar otra cita con la distancia.
¿A esto llamas valentía?, ¿qué pones
orgullosamente en riesgo?, dime:
¿Acaso crees que el tiempo crece en los árboles? 

Anticipación

Esta línea sólo encuentra nariz. Bajo hasta el 
ombligo. Caigo por la ranura de las correntías.
Y ese es el final. Esperaba demorarme,
pero un temblor de tierra me ha recordado
que es morada de los dioses.

Imprevisible

Los que piden exactitud, ¿con qué piensan
medirla? La costa de sus senos era fractal.
Quieren que sea fiel al retrato de su rostro,
pero en mi memoria las emociones son
un velo, no, mil velos, no, heridas a millones
–pérdida registrada–
que siguen hablando y no en aquel idioma.
Quieren adecuarse al semblante del mundo
y aún no han acertado a sentarse en el amor
corriente abajo.

viernes, 15 de mayo de 2015

Hundimiento

Por tres veces tus brazos
quisieron rescatar del lodo
las últimas estrellas.
Y tu piel, que es blanca
como el papel más caro de este siglo,
salió enguantada de un barro negro,
que no es tinta ni cieno, ni noche ni tacto,
sino el camino de la luz hecho prenda
un instante.

Flotabilidad

Ya sé que conoces el lenguaje repetido,
que tu cuerpo es un puente para cruzar
previo pago de desnudez absoluta.
Que tu escritura es rebelde, lo sé,
porque está hecha de párpado y de uña.
Que has perdido mucha sangre y aún
no has sido creada; no del todo, al menos.
Aún así, dilo otra vez. Escríbemelo. Talla
al pulso de tu boca en mis huesos todas
las maravillas que me harán morir.

Dedicación

El pensamiento todo el día ronroneando,
como una lluvia que no sabe el camino
del viento ni del suelo y ahora
llamo con mis nudillos que son palabras
aporreo las puertas inmensas y nadie abre
ni responde. No sé. ¿Por qué no me deja?
Tal vez ya te escriba y no me dé cuenta.

Letargo

Vienen ha dar testimonio del letargo y la tortura;
pero aún no ha dado tiempo a que se consuma
el delirio derramándose en los actos.

jueves, 14 de mayo de 2015

Carpe

Me coges pinzando con los dedos: no pensarás
que detrás te llevarás todo el cuerpo. Tocas
con la yema una pulgada del día: mira
cómo se mueve el resto de los detalles.
Un bocado de ti me sacia; pero es sólo ilusión:
la realidad es esta educación en el hambre
que tu detalle en mi boca hace de mí.

Hipótesis

Tú desconfías; pero si no eriza la piel no es perdón.

Términos

Llega a su término, y en mitad de la cosa
llega también a otro término. Aquí está dicho,
aquí ha rectificado la cadera de mujer
en la que desespero.

Ensayo y error

Doblas un pañuelo para ir a otro planeta.
Confías en el atardecer y sólo hablan distancias.
El abrigo en la percha ha bloqueado tus manos.
De tu casa al trabajo hay un reguero de palmas
en la espalda que quieren adivinar tu nombre
en este vaso de fuego, en este lápiz de lágrimas.
Cada paso echa raíces mientras tus ojos ausentes
vuelan sin tiempo y yo, fiero, te seguiré donde vayas.