viernes, 27 de junio de 2014

Sucede mientras me hablas

Curiosamente el sol sólo puede ver una noche inmensa.

Y qué tendrá que ver con esta noche
que ha irrumpido aún sabiendo que ha de pasar.
O acaso no lo sabe. Atrapa cada instante, provoca
sueños en las mentes ociosas u ofuscadas
y en los cuerpos sabor o ausencia. 
Impregna miedos y canciones. Es
pertinaz y gloriosa en sus paseos.
No huye de la ciudad ni evita los campos.
O esta otra noche paralela de la ignorancia.

jueves, 26 de junio de 2014

Plan de fuga XIII

Hoy me ha propuesto ser su cómplice. No lo ha dicho así, pero es lo que yo he interpretado. En realidad, me he dado cuenta de que yo mismo llevaba ya tiempo insinuándole lo mismo. Hemos empezado a imaginar y a describir cómo sería nuestra fuga común, lejos de todas esas confusiones, lejos de estos dobles juegos. Claro que nuestra conversación seguía siendo un juego doble, una estructura de confusión; pero ya lo habíamos previsto. Comprendemos todos los obstáculos que tendríamos. Por un momento hemos estado contentos de saber evitarlos, sortearlos y volver a encontrarnos en nuestro plan de fuga. Es posible que necesitemos más cómplices. Él tiene contactos. Yo tengo contactos. Por un momento nos hemos divertido. Fue emocionante. Estoy deseando retomar nuestra conversación y abordar en un breve paréntesis los nuevos detalles de nuestro proyecto.

miércoles, 25 de junio de 2014

Plan de fuga XII

En nuestras últimas conversaciones, el confidente habla con sus equívocos de siempre. Pero yo quiero imaginar que ya no es el mismo. A veces noto los silencios más espesos que antes, como si esos silencios fueran un espacio común al que ambos hemos llegado. Allí quiero vislumbrar a través de su respiración, de su sudor, de su cambio de postura. Tal vez él espera verme en mi respiración, en mi espera, en el objeto que muevo. Tal vez no, seguro. Sí. Mientras hablamos nuestros equívocos aprendidos, y los equívocos nuevos. Escuchamos nuestros desvaríos atentamente, como para confirmar que ambos hemos llegado allí, a ese mismo lugar que creemos confirmar con nuestros espesos silencios. Pero no nos queda otra que seguir hablando, con nuestro equívoco lenguaje; porque ni la respiración ni los objetos dicen nada claramente.

Plan de fuga XI

Tendría que contrastar estas ideas con alguien de confianza. Pero sin duda pensarán que soy un topo. Cómo aprender a hablar sin que descubran lo que he descubierto y que al mismo tiempo puedan descubrir esto mismo. Cómo aprenderé a hablar pareciendo que oculto constantemente algo distinto a lo que realmente oculto, que es aquello que precisamente quiero compartir, en lugar de aquello que ellos creen que atesoro.
Que cuando vean al topo vean al cómplice real y no al todo que todos están pensando. Que cuando descubran mi fuga comprendan cuál es la fuga real de mi renuncia.

martes, 24 de junio de 2014

Plan de fuga X

Siempre había pensado la fuga como una salida. Siempre había pensado el edificio como un castillo. Sin embargo, ¡era tan obvio!, los que huyen se fugan construyendo. El castillo alienta constantemente a ser conquistado. Pero y si la fuga, igual que renunció a su huida en el tiempo, tampoco es una fuga del lugar. Y si el edificio no fuera un castillo. Y si el repertorio de nuestras estrategias fuera, ni fantasma ni original, sino un trozo diminuto dentro de un gran tapiz de equívocos.
Estos pensamientos me llevan a la renuncia. Y pienso que esta renuncia es el sentido último de la fuga. Me tienta. Renunciar es la auténtica huida. Si es así, alimentaré con confusiones para justificar mi huida, posibilitarla, impedirla, descubrirla, equivocarla.
Sea como sea, estaré atrapado, atrapando y huyendo en el acto mismo y constante de renunciar.

Plan de fuga IX

He intentado ir hacia atrás: recomponer todo lo hilvanado hasta encontrar el sentido de la fuga original. Ya es imposible. Demasiadas líneas se cruzan y confluyen y siempre queda alguna sin reunir, como si descendiéramos por las ramas de un árbol sin tronco común y llegáramos a las raíces del bosque. Lo que es raíz apunta hacia las nubes húmedas y las hojas caen constantemente al suelo.
Pienso que intento huir de lo construido y me desquicio imaginando que esa es la fuga original, que intenta escapar del edificio creado para evitarse a sí misma.

lunes, 23 de junio de 2014

Plan de fuga VIII

Tuve una última conversación con el confidente. No sé hasta qué punto es sincero, pero no puedo dejar de estar de acuerdo con él. Sus ideas me conmovieron porque parecía que también para él era un descubrimiento. ¿Pura ficción? Es más que posible. Pero ahora es lo único a lo que podemos atenernos.
Nos hizo ver que con todas nuestras pesquisas y todas las estrategias que en contra nuestra provocamos (podría haberse dicho al revés, pero el efecto sería el mismo) estamos construyendo y construyendo a nuestro alrededor, pautas y dificultades que constantemente hay que soslayar para conseguir nuestros respectivos objetivos.
Ciertamente, somos nosotros, con nuestra actividad los que proporcionamos las pautas para esa fuga constante. De alguna manera, nuestros propios descubrimientos para eludir nuestras torpezas generan las estrategias que permiten ser trasladadas en algún momento a la fuga.
Pero de la misma manera, ellos han estado construyendo con nosotros todo este entresijo del que resulta cada vez más complicado salir. Por eso el confidente comprende que la fuga a la que cree defender dándonos confusas confidencias está dificultando la fuga misma, al generar como nosotros las mismas confusiones.

Plan de fuga VII

Nos hería profundamente la risa ocasional de nuestro confidente. En esos momentos me retiraba solo al despacho. Cerraba puertas ventanas, apagaba luces. Todo objeto visible o audible lo presumía un elemento más de la trama y quería desecharlo. Intentaba visualizar el entramado puro de cuanto conocíamos. Las sucesivas capas superpuestas, entrecruzadas, sucesivas, simultáneas, discontinuas que configuraban nuestro conocimiento actual del plan de fuga.
A veces conseguía dilucidar elementos redundantes o deducir claves necesarias que nos faltaban por descubrir. A veces conseguía simplificar enormemente el organigrama, de un plumazo. Eso lo vivía como una hazaña, y sentía que, en el fondo, las risas del confidente conseguían el efecto contrario al que pretendían. O eran puro error.
Pensaba entonces que yo mismo podría ser ese topo que desconocía su propia condición de topo. Estaba trabajando en pro del plan de fuga sin saberlo, de la misma manera que conseguía que el confidente nos ayudara sin quererlo él mismo. ¿A qué lado pertenecía entonces? ¿De cuál de las múltiples estrategias fantasma era yo función?

domingo, 22 de junio de 2014

Plan de fuga VI

Lo que en principio creímos una victoria, resultó algo descorazonador. Con la ocupación de los distintos niveles de estrategias confundidas, redujimos al mínimo el factor tiempo. Con eso creímos ponernos a la misma altura que el plan de fuga original y compensar esa ventaja.
Una vez más, ya contaban con esto. Al ponernos al mismo nivel, comprendimos que la fuga no era un proyecto de futuro, sino que estaba sucediendo ya, ante nuestras narices. Constantemente y en cada acto. No directamente en cada movimiento, pero todo movimiento en la estructura de la estrategia era en realidad un mecanismo de fuga. Así pues, nos quedaba la tarea de encontrar en qué punto o puntos de ese mecanismo se daba realmente la fuga.

Plan de fuga V

Poco a poco vamos comprendiendo la complejidad y los niveles del plan de fuga. Hasta qué punto tienen previsto hasta el más mínimo detalle. Cómo tienen bien definida la función de cada elemento, bien agente bien circunstancial.
Además, vamos clarificando, y esto es de momento aún más importante, el plan de ocultación. Porque paralelamente a su estrategia, construyen otras estrategias diferentes, que camuflan a la auténtica. Cada una funciona como un sistema autónomo, y se protege a sí misma de su desenmascaramiento. Son dinámicas y responden a nuestra investigación. Parte de sus mecanismos de defensa consiste en crear, a su vez, nuevos planes de confusión. De esta manera, se multiplican las investigaciones, y se vuelven más lentas, mientras que el plan original avanza impune, ganando tiempo.
Sólo un detalle de su barroquismo favorece nuestras pesquisas. Algunos integrantes trabajan para varios planes a la vez, sin saberlo. Así que ellos mismo se confunden, pues desconocen a qué nivel de la confusión están trabajando. Al mismo tiempo, nuestras propias estrategias topo confunden las suyas. Lamentablemente también las nuestras.

sábado, 21 de junio de 2014

Plan de fuga IV

Hemos introducido tres topos. Ninguno sabe de la existencia del otro. Sospechamos que alguno o todos estos topos son en realidad agentes infiltrados. Simulan ayudarnos pero su objetivo es confundirnos. Simulan ayudarles pero su objetivo es descubrirlos.
Atendemos especialmente a cómo hablan unos topos de otros. Es importante comprobar que realmente no conocen su naturaleza de topo; si fuera así, habríamos descubierto sus cartas. Son hábiles, saben disimular. Sepan lo que sepan sobre lo que creen saber averiguar, es el arte de su disimulo lo que estamos investigando.
Lo ideal sería poder encontrar la manera de introducir un topo que desconociera él mismo su misma condición de topo. Sospechamos que no habría manera de comunicarnos con él. Pero seguimos investigando en el asunto.

Plan de fuga III


Mientras clarifico las claves de mi confidente, es cada vez más fácil definir cuándo miente. Es más, estamos empezando a clarificar cuándo es una confusión deliberada y cuando es un error; de la misma manera que podemos distinguir cuándo nos dice la verdad como estrategia y cuándo como descuido. Pero él también se va dando cuenta de esto y va tejiendo sucesivos caminos de espejos, claros o tortuosos.







viernes, 20 de junio de 2014

Plan de fuga II

Tal vez necesite un compañero. Lo que me dice este confidente, falso o no, me enreda, me confunde. No sé cuánto de mí se avanza para que llegue donde él ya tenía previsto. Con un amigo comentaría sus planteamientos, los podríamos en común, él me mostraría lo que no cuadra de mí con él y con el confidente, y yo, a través de él, haría lo mismo conmigo.
Pero tal vez ya habían previsto esto, y el hombre en el que ahora confíe podría estar ya adiestrado, dispuesto como una pieza más en su complejo plan de fuga. ¿Podría acaso mantener un doble juego más? Tanteando como si ninguno de los dos supiera el doble juego del otro?

Plan de fuga I

Probablemente, ya habían previsto que hablarían con él. Anticipándose, tal vez podían haber adiestrado a un falso confidente. Todas esas resistencias estaban pactadas. Así que había que escuchar de un modo lateral: fuera cual fuera el sentido de la discusión, era preciso desentrañar los fallos. Los equívocos de uno que daban lugar a las respuestas del otro y si equivocadas así recíprocamente.


jueves, 19 de junio de 2014

Pronto descubrieron que aquella no era una mina cualquiera. Ingenuamente llamaron a técnicos cercanos para aclarar el suceso; así perdieron la exclusividad. Amantes de las investigaciones, desplegaron sus esquemas para controlar la nueva mina que se proyectaba. Explicaron lo suficiente a los trabajadores. Dieron directrices claras a los dirigentes. Al resto de la población mantenían escrupulosamente desinformados. Según la función que cumplieran en la mina, así era su nivel de conocimiento de la mina real; aunque todos creían saber qué hacía tan especial a aquella entre otras. Pero la doble vida era difícil de sostener. Volvían a sus casas y tenían que contener la intimidad familiar. Entre compañeros de distinto nivel proliferaban desencuentros nos siempre velados. Fue muy difícil saber qué se estaba trabajando realmente.
Volví a su casa, pero él ya había cambiado.
Su casa era aún la misma; no del todo,
porque los nuevos movimientos colocaban
las cosas sutilmente en posturas nuevas.
Después de acabar la conversación
me traje en la memoria a ambos amigos
y no supe con cuál exactamente había
hablado: yo me dirigí al antiguo y el nuevo
me respondía. ¿Cuánto duró ese proceso?,
en el que yo pude seguir siendo el mismo.
Por tanto, son dos quienes escriben
de cuatro amigos distintos. Y cada uno
al observar lo escrito dudan y
atienden a cada vez más cuatros.

miércoles, 18 de junio de 2014

Porque era un animal con sed
saca su lengua y se restriega.
Porque era un animal con sed
saca su lengua y se disfruta.
Qué hermosa es la palabra
excepto la mía infame.
Como usted comprobará.
Eres el lugar que repite mis veranos.
Sé que me ofreces el paseo junto al río
si quiero. Recibiré contigo diana a sus
caricias. Creeré nudo de ojos y oídos
si quieres. Por mucho
que el lenguaje me hable de un exilio,
de todos los exilios posibles,
de exilio ninguno,
de nada, nunca.

martes, 17 de junio de 2014

Hubo en mi familia un clima prebélico
entre cuchillos y vasos, tenedores y servilletas.
Éramos dioses a la mesa antes de conocer a los dioses.
Era una consecuencia de la forma, no de los dioses.
No sé qué fue de ese clima, si ha sido mi vida.
Esa guerra que queda aún por arrancarse.

Los adornos en las sábanas de niños, las arrugas
imborrables, esa noche, justo antes
de que todos los monstruos hicieran las paces,
de que ardieran de olvido brillando los sueños.