martes, 5 de febrero de 2019

Epílogo nómada

I
Recuerden que miento cuando digo que fui yo, cuando fueron muchos otros, en mi nombre.

II
Además de recordar que esa era su auténtica búsqueda y de recordar que debían recordarlo.

III
En la superposición de un palimpsesto en un solo idioma, quedan inevitablemente, pequeños puntos sin sombra. Uniendo esos puntos una civilización podría orientarse para dar credibilidad a sus rutas.

V
Catálogo. Moneda. Oasis. Dios. Sombra. 

VI
Hay quien con sombras cose y con luz despunta el extraño valor de cada día.

lunes, 4 de febrero de 2019

VI. Amor nómada

Amor, que deslumbrado cierras
la mirada a la pasión y la razón de los amantes,
con los dedos ausentes de tanto leer
a oscuras con tacto,
con la lengua trabada de no saber
cómo se dice lo que se debe decir
en el momento,
insaciable tu oído de sed de voz,
no te quedes aquí
haciendo mi corazón más viejo,
sino márchate, ve de aquí para allá,
no te estés quieto, despierta
cada día si es preciso,
vete allí, se fiel,
como una frase saltando
entre sus pies y sus pasos,
allí donde camina
la sombra de quien quiero.

domingo, 3 de febrero de 2019

V. Mitología nómada

  Sabemos que la luz; pero, entonces, cómo vivir. Así que digamos que son las cosas. Y entre las cosas y la luz, pongamos los dioses. No diremos que somos nosotros, ni soy yo. Cada cosa, mirada por la luz, iluminada por nosotros, será susceptible de ser un dios. Escribamos o cantemos textos en sombra (la voz es la sombra de la palabra que se escribe).
  Cada cual guarde su conjunto de cosas-dioses-sombras como un salón del tesoro, oasis del desierto, pupitre de biblioteca, yo de entendimiento, y se comporte (en el sentido de llevar como compañero siendo otro) en consecuencia. A eso llamaremos religión. Al repertorio del viajero, mitología; al discurso sobre los viajeros y sus bártulos, teología, filosofía, antropología, política o moral.
  Ahora bien,
  el repertorio de cada viajero, digamos, su maleta, es un repertorio en movimiento. Cada viajero, mientras viaja, porta a su vez un viaje que viaja. Podemos hacer mapas. Los mapas viajan. Podemos hacer itinerarios, de mapa en mapa, de hito en hito, entre unos viajes y otros. Llamemos a eso ídolos: puntos fijos en el repertorio de viajes. Llamémonos a nosotros mismos seres fijos. Finjamos estar quietos.
Y mintamos.

sábado, 2 de febrero de 2019

IV. Entendimiento nómada

 Debiéramos deducir que la intención de la cultura no es la verdad del ser humano o sus objetos, o los objetos no humanos que lo rodean. El objetivo son las sombras. 
Por eso, ideas y símbolos se desplazan con sus significados de aquí para allá, como en la deriva de un mar debajo del cielo, como en el tráfico incesante de una necesidad de comercio. La nitidez de su supuesto entendimiento es sólo un velo para esconder la batalla real entre la luz y la sombra.
Por supuesto, quien pretenda entender luz por luz, sombra por sombra, poco o nada habrá entendido de lo que aquí se ha querido decir o inconsecuentemente se ha dicho. Pues su entendimiento, nómada, viaja en una ruta diferente al entendimiento, nómada, que porta el texto (porta en el sentido de ser una puerta que se mueve, siendo acceso abierto o cerrado en movimiento). Él, el que supuestamente entienda, cree ser, y no ser el portador de un supuesto entendimiento. Cree que es el sentido de lo que sabe, sin saber que cree, en ese sentido. Lo que siente, lo que recuerda y lo que dice, no han salido aún de viaje para él. Vive con fantasmas. Pues sentido, recuerdo, idea y entendimiento viajan cada cual en rutas diferentes. Y lo mismo ocurre con ello, lo que supuestamente entiende este texto.
Y he aquí que, incluso desnudos del sentido de las cosas y sus sombras, nuestro cuerpo inevitable es esta sombra: que cada cual es una sombra que mira otra sombra.

viernes, 1 de febrero de 2019

III. Escritura nómada

 Fue cuando descargaron en la biblioteca la gran remesa de papel, que se descubrió la verdad de la luz en el conocimiento. La gran pila de papel desparramada, por el error de algún estibador, bibliotecario, esclavo o lector, cubriendo pupitres y losetas, iluminando con su nítido reflejo blanco toda la estancia, era tan página vacía imagen de la luz pura.
Agobiado por la presencia poderosa de la luz, que amenazaba la verosimilitud de tantas imaginaciones ficticias, decidió rápidamente, que para soportar (en el sentido de llevar por debajo, siendo el debajo el portador, esto es, invisible) la luz había que ofrecerle a los ojos cuidadas sombras.
Llamó entonces a un ejército de escribas, para que línea a línea, palaba a palabra, letra a letra, trazo por trazo, pusieran, en el blanco luminoso del papel, la dosis adecuada de sombra. Así como un oasis en el desierto, una moneada en la austeridad, una palabra es una sombra valiosa entre la luz de la página que oculta. Y era hermoso, desde fuera, ver la sombra de la reja en la ventana, sobre el escriba que hace sombra con su cuerpo a la letra que es la sombra de la palabra humana en la luz, cuya hoja es el destino.
Pero, como el alfabeto de un idioma no puede cubrir la línea entera, ni la página entera, hicieron más alfabetos, para más idiomas. Grafías curvas compensaban grafías rectas. Líneas verticales compensaban las horizontales. Alfabetos, silabarios, iconogramas, daban cuenta de cada posible pausa. Y así, en la página ideal en la que están escritos todos los textos en todos los idiomas no queda un trozo de luz que escape de la blancura de la página.

jueves, 31 de enero de 2019

II. Economía nómada

 En el salón del poderoso se acumulaban los tesoros. El poderoso no salía, nunca, nunca en el espacio, de su salón lleno de tesoros. Por supuesto, no estaba lleno del todo, había sitio para él; pero él se creía parte del tesoro. Por supuesto también había sitio para la luz. Porque podemos dudar de que el tesoro fuera un tesoro, de que el poderoso fuera poderoso, de que el salón fuera un salón, grande, minúsculo, cósmico. De lo que no hay duda es de que el poderoso miraba su tesoro; por lo tanto, había luz.
El comerciante, amigo del tesorero, pariente del secretario, entraba a veces en el salón del tesoro. Los tres comentaban que el brillo era deslumbrante, cegador, omnipresente. Era difícil sobrevivir ante el brillo del tesoro. Decidieron que para mirar el tesoro, no como lo mira, con sus ojos quemados, el poderoso, sino con la seguridad del pie que pisa la tierra, tenían que ayudarse de una visera de sombra.
Como el tesoro era tan grande, grande era también de las sombras el número.
Tal diversidad de inventos inventaron.
Tal repertorio de objetos partieron y objetivizaron.
 Menudas las divisas de las partes y los inventarios y los objetos.
 Y movieron los objetos y los hicieron viajar, los compraron y vendieron para que la gente, gentiles creyendo que valoraban los objetos, no descubrieran que estaban dando valor a su sombra. Y los comerciantes, parientes del comerciante, amigos de los tesoreros, aspirantes a secretarios, expandieron el reino de las sombras. Todos, en su corteza de miras, pensaban que querían hacer grande su tesoro; cuando, en realidad, sólo buscaban hacer grande el número de sombras con que mirar el tesoro del hombre poderoso.
 

miércoles, 30 de enero de 2019

I. Delirio nómada

 Una vez estuve perdido en el desierto. Miento una vez, porque digo muchas veces haciéndome pasar por mentiroso. Lo importante (esto es, aquello que podemos portar en los adentros, sin que nadie lo vea), no es el hambre que pasé, el calor que paseé ni la sed que fue mi compañía; sino la larga luz pesada que pisaba por entero el paisaje y a mí. Llegué a la clara conclusión de que el desierto no es un lugar vacío en el que no hay nada aprovechable porque nada haya realmente, sino porque el peso de la luz no nos deja ver nada. Me. La luz en el desierto es omnipresente.
Miré mi sombra, un oasis, arrebatada a la luz por un momento gracias al sacrificio de mi cuerpo.  Pensé. Para cruzar el desierto necesit-amos un reguero de sombras. Muchos hombres que den su sombra. Muchas huellas que al sol del occidente y al sol del oriente, den su sombra. Y tan claramente lo comprendí, que pude convencer a quienes, por suerte, me rescataron (me pagaron a mí el precio de su ignorancia). Y ellos me ayudaron a sembrar caminos de sombra en el desierto y hasta ciudades de sombra en el desierto. 
Llevé a las selvas regueros de desierto con su luz, en los caminos. Con las caravanas, llevé regueros de selva con su sombra a los desiertos.

lunes, 28 de enero de 2019

Se te veía venir

Se te veía venir, Amor.
Desde que deletreas la anatomía perfecta.
Desde que las noches son noches.
Andas canturreando en idiomas
que apenas unos muy pocos entienden.
Pones al fuego amaneceres,
a la taza los labios y al corazón
abrigos, jerséis, camisas, esperanzas.
Ahí estás, entretenido, en múltiples
lecturas,
enredado en manías y recuerdos,
mientras tu amiga Realidad
sigue reinando en el mundo.

domingo, 27 de enero de 2019

Esponjosamente oído

Extraña
densidad sentimental que hace
que los objetos fluyan, si
se mira bien, en los discursos,
los cuerpos y los mapas.
Desembocan, inundan
inesperadas leyes, direcciones.

sábado, 26 de enero de 2019

No necesario

Sin esfuerzo, habito una ciudad al tobillo de la nieve.
A la orilla donde vienen a morir litros de óxidos, monóxidos, nitrógenos, carburos, sulfuros, etc.
Su destino, bajo el tejado del sol, es ser respirado por miles de turistas y unos pocos trabajadores.
El, mío, pasar a través de los ojos confusos de un idioma, lector, que, acaso, ya sabe qué hacer, dónde fundar,
anciano infantil,
el tiempo.

viernes, 25 de enero de 2019

Colocación pausada

Cuelga de un tejido
al cabo de nudillos
papiro de yema
y diente de manzana.

Revisa, en la línea
sub análisis, el lado
afín, no vaya a ser
que vivamos

(y en un segundo malla simiente
de red no pura trama y azulejo)

sin darnos

cuenta.

jueves, 24 de enero de 2019

Sueño con montañas

Si la explicación es provisional,
qué clase de explicación es esa.
Y, sin embargo,
mientras se desliza por la ladera irregular
del idioma,
revolotea en plena ebullición de perspectivas
y acontecimientos,
no se atreve ni ahora a pedirte la vez,
apuntarse tus señas,
romper blusas
y y y quedarse
atareada en un desaforado cariño sin remedio,
la realidad no espera, y cambia su dictamen
sin pedir opinión.

miércoles, 23 de enero de 2019

Dije que todo discurso conlleva a una moral

Si me quieres, de mano a muro.
Si me visitas, hazmelo, téjenoslo.
Es la pequeña cuartilla del léxico activo.
Porque, nutrido jardín, si placer, nombre,
y aunque objeto, por tanto agonía.

-ah, sí, el centro, la memoria,-

Cuerpo como subconjunto de paciencias.
Para bien querrías sentido, pero allí
no puedo acompañarte. Creo salir:
la misma obsesión, que ha puesto
suelo nuevo al repertorio.

martes, 22 de enero de 2019

Poema largo

La sombra del sol no tiene zapatos.
El hombre, que es sombra de su sombra,
¿cómo se vestirá cuando la duda empiece
a clarear en la madrugada boca de sus palabras?
Ese homínido que abraza,
ese simio que lee,
entraño corazón que, si cocina,
verso, cariño, razón, hace camino.
Pero su nombre no produce sombras,
su poder está todavía colgado
en el futuro. Bebe, amémonos,
digámosle al olvido tu luz
ya no nos interesa.

viernes, 23 de noviembre de 2018

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Silogismo

El lugar no está de vuelta.
Entre tu obligación y tu camisa
hay un botón con aroma
a trayectos de dedo y aritmética.

martes, 20 de noviembre de 2018

La rosa

Dónde, Fortuna, quedaron, emperatriz
del mundo, los sentidos, los goces
efímeros y los significados aquellos
perennes de este gobierno de apariencias.
Atrapa tu decisión, antes de que la ruina
de mi cuerpo te hable del destino
y su memoria.
En la noche de los besos mis ideas
volaron como el canto de un pájaro
ya viejo que delira con Ella, Primavera.
No escribas, oh, con tu afilada pluma
que su rostro se deslizaba falsamente.
Feliz en mi Arcadia, los sueños quieren
apagar el fuego de los amantes y, apenas,
máscara, amanece, el tiempo
huyó.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Fortunae rota

Yerra, quien,

por inmodesta ignorancia, pone
vacío, suerte o divinidad
en cuanto no conoce.

En el espacio de ese concreto
no saber se cuecen sin parar
de remover los grumos del error.

Y si el tiempo, que coloca
su inmodesta decisión, sitúa
junto a los cuerpos deseo

y esperanza, yerra.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Primavera

Apuntas
en el cuaderno la tarde que cambiará
tu pasado, el pasado de otro
escrito. Todos los entonces equivocados.
Si escribes, el recuerdo cambia, yo ciego.
Recita como aprendiste una última mirada.
Aún lejos se oye la diversión sobre la tierra.
El tesoro vacío de los significados sale a bailar.
El diseño del frío es irrepetible.
Amo el viento y el mundo; pero el viento
y el mundo en realidad aman
la primavera.

martes, 6 de noviembre de 2018

Descriptio puellae

Pone en la ocasión la fiebre de los actos
y ata a los actos la trenza del momento.
El discurso en sus labios brilla como un pájaro.
El significado en migración, los sentidos
dirigidos al bocado de corceles cuádruples,
vienen a decir este objeto es mío,
su brillo soy yo.
Detalles sumergidos en el calor del proyecto,
todo su cuerpo está tatuado de futuro
por todas las caricias que han de llegar.
El dolor es lo que se ha ido
y que por culpa de las leyes físicas
jamás volverá, al latido de su corazón,
a cuya memoria pertenece.