martes, 8 de julio de 2014

Passé composé

Lo digo por si se te ocurriera tirar algún sentimiento
en esa costumbre que tiene la gente de hablar
de lo que tiene delante como si estuviera 
obligada a una sinceridad fielmente actualizada.

lunes, 7 de julio de 2014

Un pequeño bocado a todo lo que has dicho
dientes abajo se derramará lo olvidable
si tú lamieras tan dulce hasta hacerlo esperanza.

sábado, 5 de julio de 2014

Tú eres la sorpresa de cada día.

Nunca te pierdo, porque jamás termino 
de conocerte. Tú eres la sorpresa
de cada día. La esquina que se tuerce
por error y maravilla.
Eres el desliz del cuerpo.
Eres el equívoco del cuerpo.
Eres el saber de tu lengua que roza lo correcto.
Siempre te pierdo, porque siempre estoy a punto
de conocerte.

viernes, 4 de julio de 2014

Menos remedio

Mientras menos recuerdo menos
me interesan los recuerdos y al perder
mi interés es más difícil la memoria.
Si fuera la prueba de tanto estás presente.
Contigo en un trono de manos.
Contigo en un trono de labios.
Contigo en un sendero de cuerpos
entre las sábanas que tanto desembocan.

jueves, 3 de julio de 2014

miércoles, 2 de julio de 2014

martes, 1 de julio de 2014

Se me ha metido un desastre en la mirada
y ahora el tiempo empezará a derramarse
como una menstruación cósmica.

lunes, 30 de junio de 2014

Desconociendo el problema

La solución está en su cintura.
Pero los escribas se engañan
pues mientas dejan su huella
sienten de memoria. ¿Quién
se para a leer a quien escribe
directamente en el acto de los cuerpos,
en la encendida persecución de las pasiones?
Mueve su pose, pues, a desconfianza,
cuando pudieran inesperadamente
llevar razón.

domingo, 29 de junio de 2014

Hay causas estériles y efectos huérfanos

Antes de conocerte yo era un desconocido para mí mismo.
El saber, quedará escrito, no piensa contemplar camino
de vuelta.
Ni siquiera los recuerdos son pertenencias. Tampoco 
la luz, liviana, rápida, se opone a la gravedad,
lenta e inexorable.

sábado, 28 de junio de 2014

Esta tarde de verano

Es esta tarde de verano, la misma del inmenso verano de mi infancia. Ha caído una nevada intensa y se acumula la nieve contra la ventana. Salgo excitado para vivenciar el extraño fenómeno. Es una situación estupenda. Al apartar un poco la nieve, veo por la ventana que he dejado la habitación vacía y la luz encendida. Quiero volver a entrar pero sé que la puerta está cerrada o no hay puerta, porque está mucho más lejos, y yo no puedo apartarme de la ventana. La única estrategia que me queda es escribir que estoy dentro, pero es muy difícil escribir sobre la nieve. Pierdo el tiempo intentando proteger el papel, mantenerlo seco y estirado, o escribir muy lentamente. Muy lentamente, es un cuidado agotador: tan suave que no rompa el papel pero de forma que deje algo de tinta. Escribir sobre la nieve me está agotando, no creo que pueda aguantar. Miro mi objetivo: la habitación vacía porque estoy fuera intentando escribir que puedo entrar. Sé que desfallezco, el brazo sufre y desde él todo el dolor que es cansancio. Pienso, y pienso que podría ser pura tentación, que a través del sueño realmente podría arreglar esto. Tengo miedo en cualquier caso de caer en el sueño. En el sueño no soy libre, y no sirve como debiera a mi deseo. Mi deseo es otro. En mi sueño me basta con leer lo escrito. Tengo el escrito delante de mí, no es mío, es un texto extraño. No entiendo bien la letra, porque estoy cansado y confuso y somnoliento. Me esfuerzo horrores en comprender. Reconozco las palabras y sus frases, pero no les encuentro sentido. Es más, sé que hay fragmentos en los que aparece el entrar pero no hay enunciado suficiente. Es un sueño insoportable, no acaba nunca, porque no encuentro la manera de saber despertar.

viernes, 27 de junio de 2014

Sucede mientras me hablas

Curiosamente el sol sólo puede ver una noche inmensa.

Y qué tendrá que ver con esta noche
que ha irrumpido aún sabiendo que ha de pasar.
O acaso no lo sabe. Atrapa cada instante, provoca
sueños en las mentes ociosas u ofuscadas
y en los cuerpos sabor o ausencia. 
Impregna miedos y canciones. Es
pertinaz y gloriosa en sus paseos.
No huye de la ciudad ni evita los campos.
O esta otra noche paralela de la ignorancia.

jueves, 26 de junio de 2014

Plan de fuga XIII

Hoy me ha propuesto ser su cómplice. No lo ha dicho así, pero es lo que yo he interpretado. En realidad, me he dado cuenta de que yo mismo llevaba ya tiempo insinuándole lo mismo. Hemos empezado a imaginar y a describir cómo sería nuestra fuga común, lejos de todas esas confusiones, lejos de estos dobles juegos. Claro que nuestra conversación seguía siendo un juego doble, una estructura de confusión; pero ya lo habíamos previsto. Comprendemos todos los obstáculos que tendríamos. Por un momento hemos estado contentos de saber evitarlos, sortearlos y volver a encontrarnos en nuestro plan de fuga. Es posible que necesitemos más cómplices. Él tiene contactos. Yo tengo contactos. Por un momento nos hemos divertido. Fue emocionante. Estoy deseando retomar nuestra conversación y abordar en un breve paréntesis los nuevos detalles de nuestro proyecto.

miércoles, 25 de junio de 2014

Plan de fuga XII

En nuestras últimas conversaciones, el confidente habla con sus equívocos de siempre. Pero yo quiero imaginar que ya no es el mismo. A veces noto los silencios más espesos que antes, como si esos silencios fueran un espacio común al que ambos hemos llegado. Allí quiero vislumbrar a través de su respiración, de su sudor, de su cambio de postura. Tal vez él espera verme en mi respiración, en mi espera, en el objeto que muevo. Tal vez no, seguro. Sí. Mientras hablamos nuestros equívocos aprendidos, y los equívocos nuevos. Escuchamos nuestros desvaríos atentamente, como para confirmar que ambos hemos llegado allí, a ese mismo lugar que creemos confirmar con nuestros espesos silencios. Pero no nos queda otra que seguir hablando, con nuestro equívoco lenguaje; porque ni la respiración ni los objetos dicen nada claramente.

Plan de fuga XI

Tendría que contrastar estas ideas con alguien de confianza. Pero sin duda pensarán que soy un topo. Cómo aprender a hablar sin que descubran lo que he descubierto y que al mismo tiempo puedan descubrir esto mismo. Cómo aprenderé a hablar pareciendo que oculto constantemente algo distinto a lo que realmente oculto, que es aquello que precisamente quiero compartir, en lugar de aquello que ellos creen que atesoro.
Que cuando vean al topo vean al cómplice real y no al todo que todos están pensando. Que cuando descubran mi fuga comprendan cuál es la fuga real de mi renuncia.

martes, 24 de junio de 2014

Plan de fuga X

Siempre había pensado la fuga como una salida. Siempre había pensado el edificio como un castillo. Sin embargo, ¡era tan obvio!, los que huyen se fugan construyendo. El castillo alienta constantemente a ser conquistado. Pero y si la fuga, igual que renunció a su huida en el tiempo, tampoco es una fuga del lugar. Y si el edificio no fuera un castillo. Y si el repertorio de nuestras estrategias fuera, ni fantasma ni original, sino un trozo diminuto dentro de un gran tapiz de equívocos.
Estos pensamientos me llevan a la renuncia. Y pienso que esta renuncia es el sentido último de la fuga. Me tienta. Renunciar es la auténtica huida. Si es así, alimentaré con confusiones para justificar mi huida, posibilitarla, impedirla, descubrirla, equivocarla.
Sea como sea, estaré atrapado, atrapando y huyendo en el acto mismo y constante de renunciar.

Plan de fuga IX

He intentado ir hacia atrás: recomponer todo lo hilvanado hasta encontrar el sentido de la fuga original. Ya es imposible. Demasiadas líneas se cruzan y confluyen y siempre queda alguna sin reunir, como si descendiéramos por las ramas de un árbol sin tronco común y llegáramos a las raíces del bosque. Lo que es raíz apunta hacia las nubes húmedas y las hojas caen constantemente al suelo.
Pienso que intento huir de lo construido y me desquicio imaginando que esa es la fuga original, que intenta escapar del edificio creado para evitarse a sí misma.

lunes, 23 de junio de 2014

Plan de fuga VIII

Tuve una última conversación con el confidente. No sé hasta qué punto es sincero, pero no puedo dejar de estar de acuerdo con él. Sus ideas me conmovieron porque parecía que también para él era un descubrimiento. ¿Pura ficción? Es más que posible. Pero ahora es lo único a lo que podemos atenernos.
Nos hizo ver que con todas nuestras pesquisas y todas las estrategias que en contra nuestra provocamos (podría haberse dicho al revés, pero el efecto sería el mismo) estamos construyendo y construyendo a nuestro alrededor, pautas y dificultades que constantemente hay que soslayar para conseguir nuestros respectivos objetivos.
Ciertamente, somos nosotros, con nuestra actividad los que proporcionamos las pautas para esa fuga constante. De alguna manera, nuestros propios descubrimientos para eludir nuestras torpezas generan las estrategias que permiten ser trasladadas en algún momento a la fuga.
Pero de la misma manera, ellos han estado construyendo con nosotros todo este entresijo del que resulta cada vez más complicado salir. Por eso el confidente comprende que la fuga a la que cree defender dándonos confusas confidencias está dificultando la fuga misma, al generar como nosotros las mismas confusiones.

Plan de fuga VII

Nos hería profundamente la risa ocasional de nuestro confidente. En esos momentos me retiraba solo al despacho. Cerraba puertas ventanas, apagaba luces. Todo objeto visible o audible lo presumía un elemento más de la trama y quería desecharlo. Intentaba visualizar el entramado puro de cuanto conocíamos. Las sucesivas capas superpuestas, entrecruzadas, sucesivas, simultáneas, discontinuas que configuraban nuestro conocimiento actual del plan de fuga.
A veces conseguía dilucidar elementos redundantes o deducir claves necesarias que nos faltaban por descubrir. A veces conseguía simplificar enormemente el organigrama, de un plumazo. Eso lo vivía como una hazaña, y sentía que, en el fondo, las risas del confidente conseguían el efecto contrario al que pretendían. O eran puro error.
Pensaba entonces que yo mismo podría ser ese topo que desconocía su propia condición de topo. Estaba trabajando en pro del plan de fuga sin saberlo, de la misma manera que conseguía que el confidente nos ayudara sin quererlo él mismo. ¿A qué lado pertenecía entonces? ¿De cuál de las múltiples estrategias fantasma era yo función?

domingo, 22 de junio de 2014

Plan de fuga VI

Lo que en principio creímos una victoria, resultó algo descorazonador. Con la ocupación de los distintos niveles de estrategias confundidas, redujimos al mínimo el factor tiempo. Con eso creímos ponernos a la misma altura que el plan de fuga original y compensar esa ventaja.
Una vez más, ya contaban con esto. Al ponernos al mismo nivel, comprendimos que la fuga no era un proyecto de futuro, sino que estaba sucediendo ya, ante nuestras narices. Constantemente y en cada acto. No directamente en cada movimiento, pero todo movimiento en la estructura de la estrategia era en realidad un mecanismo de fuga. Así pues, nos quedaba la tarea de encontrar en qué punto o puntos de ese mecanismo se daba realmente la fuga.