Ha estudiado tan poco, tan pocas noches en vela
el oro para aferrarse como con uñas a la montaña
o con tanta eficacia como la vejez bajo el tinte
la plata, para decirle al hombre “así se construye”,
a la mujer “así se ama”. Ha cuidado tan poco
sus secretos, su valiente proceder, el ritmo
tan poco modulado para decirle a la mujer
“construye”, decirle al hombre “ama”.
viernes, 9 de octubre de 2015
jueves, 8 de octubre de 2015
Evidencia recurrente
Por lo que sé de mi piel
imagino el calor de tu carne junto a la lija de mi barba.
Pero no sé de tu piel. Me separa de ella el momento
del deseo. De repente siento celos de tu piel. Siento
celos del momento. Quiero asesinar tu piel con el momento
o asesinar cada momento con tu carne.
Pero me acuerdo de ti y tu cuerpo es un regalo, de repente,
un trozo del amor y del recuerdo que vas regalando
tú, para tu piel hermosa y caliente, tú, para el momento
que quiere marcharse.
imagino el calor de tu carne junto a la lija de mi barba.
Pero no sé de tu piel. Me separa de ella el momento
del deseo. De repente siento celos de tu piel. Siento
celos del momento. Quiero asesinar tu piel con el momento
o asesinar cada momento con tu carne.
Pero me acuerdo de ti y tu cuerpo es un regalo, de repente,
un trozo del amor y del recuerdo que vas regalando
tú, para tu piel hermosa y caliente, tú, para el momento
que quiere marcharse.
miércoles, 7 de octubre de 2015
La actitud del escriba
Mi habitación, Egipto, en la pantalla, París,
imagen 220x330 del ESCRIBA SENTADO.
En este texto, obvio, en el país de tus ojos.
Lo cierto es que este escriba no escribe, escucha
con los ojos atentamente abiertos
(en cuatro mil cuatrocientos años
no los ha cerrado ni ha escrito letra alguna).
Esa es la carne egipcia de un funcionario acomodado
o las dunas del desierto incorporándose sobre el papiro
(Nilo, renglón, verso en el lienzo Egipto-dígito)
Su desnudez de arena, su vestido de textos. Ojos.
Su rostro inteligente es la burla hacia una seriedad
eterna para los esbeltos caminantes faraones.
Creativo u obediente, ¿a quién le debemos la historia?
Creativos, obedientes, ¿quiénes copiamos su historia?
Es la estatua de un secreto, pues nadie sabe
qué debiera escribir
en ese, en este
instante.
imagen 220x330 del ESCRIBA SENTADO.
En este texto, obvio, en el país de tus ojos.
Lo cierto es que este escriba no escribe, escucha
con los ojos atentamente abiertos
(en cuatro mil cuatrocientos años
no los ha cerrado ni ha escrito letra alguna).
Esa es la carne egipcia de un funcionario acomodado
o las dunas del desierto incorporándose sobre el papiro
(Nilo, renglón, verso en el lienzo Egipto-dígito)
Su desnudez de arena, su vestido de textos. Ojos.
Su rostro inteligente es la burla hacia una seriedad
eterna para los esbeltos caminantes faraones.
Creativo u obediente, ¿a quién le debemos la historia?
Creativos, obedientes, ¿quiénes copiamos su historia?
Es la estatua de un secreto, pues nadie sabe
qué debiera escribir
en ese, en este
instante.
martes, 6 de octubre de 2015
Autorretrato robado al ladrón
Aquel era ya el mapa de tus futuras predicciones.
Quién quisiera ser una mota en ese mapa.
Pero dirán de las islas, son errores; de las montañas,
devaneos. Este punto en el espacio es solo palabra.
Ha sido tan hermoso el decorado de nuestra pretensión:
un fuego más para ardernos estatuas carne de amor.
Todo juicio da por acabado el sombrío palacete
en el que la llave hipopótamo gentil cifre la nieve.
Por labio deporte tranquilo oposición algo rugosa
subrayando precisamente tierra o sal antes, excepto tú
que escribes conmigo.
Quién quisiera ser una mota en ese mapa.
Pero dirán de las islas, son errores; de las montañas,
devaneos. Este punto en el espacio es solo palabra.
Ha sido tan hermoso el decorado de nuestra pretensión:
un fuego más para ardernos estatuas carne de amor.
Todo juicio da por acabado el sombrío palacete
en el que la llave hipopótamo gentil cifre la nieve.
Por labio deporte tranquilo oposición algo rugosa
subrayando precisamente tierra o sal antes, excepto tú
que escribes conmigo.
lunes, 5 de octubre de 2015
Salida común
El miedo no solicita derechos de autor
y se propaga como el frío o la lluvia.
Ha hecho suyo el aullido del lobo, sin serlo.
Ha hecho suyo el eslogan político.
Ha triunfado en la soledad y las sombras,
en la máquina y en la multitud.
El miedo no sabe de virus o bacterias.
Higiene, sentido, le son indiferentes.
Llega a la imaginación como un olor o un atardecer.
Llega a la nitidez verbal en forma de máscara
grotesca, de arte sublimado, de cantinela
mascullada entre dientes, no muy alto,
para no despertar al hombre de entre las fauces
del éxito o la muerte.
y se propaga como el frío o la lluvia.
Ha hecho suyo el aullido del lobo, sin serlo.
Ha hecho suyo el eslogan político.
Ha triunfado en la soledad y las sombras,
en la máquina y en la multitud.
El miedo no sabe de virus o bacterias.
Higiene, sentido, le son indiferentes.
Llega a la imaginación como un olor o un atardecer.
Llega a la nitidez verbal en forma de máscara
grotesca, de arte sublimado, de cantinela
mascullada entre dientes, no muy alto,
para no despertar al hombre de entre las fauces
del éxito o la muerte.
domingo, 4 de octubre de 2015
Estrategia báquica moderna
Esa
manía de llamar
ciervos a los gamos, gamos
a los corzos, corzos
a los rebecos, rebecos a las cabras,
cabras a los muflones, para acabar
dejándose caer ladera abajo
desde la montaña que merece
ser habitada por un dios, (valor, acción, dinero)
ladera abajo hasta las piernas y el baile
y hasta el sexo y la locura húmeda del mar.
Porque porque se van a oír
esos gritos, se van
a oír,
que recuerdan
el chocar de cascos, de astas, de pezuñas,
el derrame de sangre, de boca y de risa
pisando la sombra mirada del vuelo
impasible del águila.
manía de llamar
ciervos a los gamos, gamos
a los corzos, corzos
a los rebecos, rebecos a las cabras,
cabras a los muflones, para acabar
dejándose caer ladera abajo
desde la montaña que merece
ser habitada por un dios, (valor, acción, dinero)
ladera abajo hasta las piernas y el baile
y hasta el sexo y la locura húmeda del mar.
Porque porque se van a oír
esos gritos, se van
a oír,
que recuerdan
el chocar de cascos, de astas, de pezuñas,
el derrame de sangre, de boca y de risa
pisando la sombra mirada del vuelo
impasible del águila.
sábado, 3 de octubre de 2015
Recital
Declama sus palabras olvidando
que no son el caballo para una historia, su jinete,
que ni siquiera es la historia misma.
Quiere cruzar la distancia hasta la verdad,
una distancia imaginaria, pues en ese querer
se desvanecen la distancia, la verdad y las palabras.
-recuérdame que nadie ha escondido este sendero-
Dicen sus palabras que su querer es su olvido,
y no lo dicen por lo que las palabras dicen
sino por lo que las palabras son.
Ellas son los jinetes, sobre nosotros, sus queridas,
aburridas y extáticas, torpes y volátiles,
pero ciegas monturas.
que no son el caballo para una historia, su jinete,
que ni siquiera es la historia misma.
Quiere cruzar la distancia hasta la verdad,
una distancia imaginaria, pues en ese querer
se desvanecen la distancia, la verdad y las palabras.
-recuérdame que nadie ha escondido este sendero-
Dicen sus palabras que su querer es su olvido,
y no lo dicen por lo que las palabras dicen
sino por lo que las palabras son.
Ellas son los jinetes, sobre nosotros, sus queridas,
aburridas y extáticas, torpes y volátiles,
pero ciegas monturas.
viernes, 2 de octubre de 2015
Antropología escamoteada
El gesto cotidiano que sostiene un gran pueblo.
La cantinela musitada, la sonrisa tras el velo
de la soledad.
Vas a sentarte a la mesa, y el aroma de mis vasos
te recordarán quién eres, en qué tierra estuviste
y sigue siendo un nombre para nuestro dios.
La cantinela musitada, la sonrisa tras el velo
de la soledad.
Vas a sentarte a la mesa, y el aroma de mis vasos
te recordarán quién eres, en qué tierra estuviste
y sigue siendo un nombre para nuestro dios.
jueves, 1 de octubre de 2015
Miedo sombra del miedo
El miedo es cosa
de la memoria, que quiere
perpetuarse.
El miedo es cosa
de los significados
que quieren perpetuarse.
A no ser que el miedo
sea anterior a la memoria
y los significados,
y sea el escritor ignorante
de nuestros recuerdos
y sus perennes sentidos.
Un escritor que desconoce
su idioma y ciego
al límite de los objetos.
Un escritor que desconoce
su idioma y ciego
al límite de los objetos.
de la memoria, que quiere
perpetuarse.
El miedo es cosa
de los significados
que quieren perpetuarse.
A no ser que el miedo
sea anterior a la memoria
y los significados,
y sea el escritor ignorante
de nuestros recuerdos
y sus perennes sentidos.
Un escritor que desconoce
su idioma y ciego
al límite de los objetos.
Un escritor que desconoce
su idioma y ciego
al límite de los objetos.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Enunciado
En este paisaje, donde los ánimos de metal
se mueven al ritmo de las ideas y las ideas
son afiladas y chispean como cuchillos,
no como dioses ni como nudos en el viento,
sino como cuchillos, humanos, atravesando
cauces de asfalto, venas de asfalto, versos de asfalto,
en este paisaje, digo, he de cortar con sumo cuidado
de vuestra corteza el trozo de mi cura,
el secreto de mi predilección,
árboles, que habéis olvidado el placer
de saludar a los hombres.
se mueven al ritmo de las ideas y las ideas
son afiladas y chispean como cuchillos,
no como dioses ni como nudos en el viento,
sino como cuchillos, humanos, atravesando
cauces de asfalto, venas de asfalto, versos de asfalto,
en este paisaje, digo, he de cortar con sumo cuidado
de vuestra corteza el trozo de mi cura,
el secreto de mi predilección,
árboles, que habéis olvidado el placer
de saludar a los hombres.
martes, 29 de septiembre de 2015
El habla por el habla
Vivimos, dicen,
en la era del habla;
pero es un decir por decir,
pues no están
suficientemente corroboradas las fuentes
ni demostrados los argumentos, de hecho,
hay quien dice que aún no hay un catálogo definitivo
en el que se dé por cerrada la lista de tales argumentos.
Hay quien dice además que soy yo quien va por ahí murmurando
estas ideas (algunos que todas, otros que algunas, o incluso que esta duda
es cosa mía); pero lo que yo digo es esto: a ver qué época es aquella que no fuera
la era del habla, o al revés, qué monumental conversación no queda discontinuada
por la tensión de la espera
o el sádico silencio,
que nos llevan
lejos de lo humano.
en la era del habla;
pero es un decir por decir,
pues no están
suficientemente corroboradas las fuentes
ni demostrados los argumentos, de hecho,
hay quien dice que aún no hay un catálogo definitivo
en el que se dé por cerrada la lista de tales argumentos.
Hay quien dice además que soy yo quien va por ahí murmurando
estas ideas (algunos que todas, otros que algunas, o incluso que esta duda
es cosa mía); pero lo que yo digo es esto: a ver qué época es aquella que no fuera
la era del habla, o al revés, qué monumental conversación no queda discontinuada
por la tensión de la espera
o el sádico silencio,
que nos llevan
lejos de lo humano.
lunes, 28 de septiembre de 2015
Grabado en hielo
El Nilo extiende sus amplios brazos
hacia los suaves cedros del Líbano.
Desde el pasado, tercos amantes,
tienen las aguas mediterráneas
por sus pulseras de amor secreto.
¿Somos sus joyas? ¿Somos sus lágrimas?
Tu olvido cose la letra al ojo,
hiende en el vientre de un elefante
y ves sangrar renglones ávidos
de dios.
Las nuevas sendas tiñes con púrpura.
Atas con cuerdas Europa antigua
y África.
hacia los suaves cedros del Líbano.
Desde el pasado, tercos amantes,
tienen las aguas mediterráneas
por sus pulseras de amor secreto.
¿Somos sus joyas? ¿Somos sus lágrimas?
Tu olvido cose la letra al ojo,
hiende en el vientre de un elefante
y ves sangrar renglones ávidos
de dios.
Las nuevas sendas tiñes con púrpura.
Atas con cuerdas Europa antigua
y África.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Ataduras
Sí. Lo que me dijiste aún me aprieta
como un fuerte pañuelo el pensamiento.
Mis acciones se enredan en un sueño
que es tu cuerpo cerrándose en el mío.
¿O era al revés? No recuerdo
o no recuerdo bien: siento
celos de ese que se cierra
en tu cuerpo de recuerdo.
Observo entre mis manos
la piel de los objetos
me tocan o me engaño.
Hablan, tocan de ti.
Horas. De luz ojos abiertos
o miradas que cabalgan
pura la distancia.
Noche, besos que escalan
una soga de tiempo
pedacito a pedazo,
nudos sobre nudos,
labios sobre labios.
como un fuerte pañuelo el pensamiento.
Mis acciones se enredan en un sueño
que es tu cuerpo cerrándose en el mío.
¿O era al revés? No recuerdo
o no recuerdo bien: siento
celos de ese que se cierra
en tu cuerpo de recuerdo.
Observo entre mis manos
la piel de los objetos
me tocan o me engaño.
Hablan, tocan de ti.
Horas. De luz ojos abiertos
o miradas que cabalgan
pura la distancia.
Noche, besos que escalan
una soga de tiempo
pedacito a pedazo,
nudos sobre nudos,
labios sobre labios.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Se hunden
Fuertes como los látigos de luz,
que empujan la carrera de los astros.
como un sol, un vacío o un planeta.
Fuerte, con esa misma fuerza mágica
de una historia que siempre nos persigue,
igual que persiguió a nuestros ancestros,
y sigue a nuestros hijos, nuestros héroes.
Tan fuerte esa traviesa de metal
que flota sobre un puente que se hunde.
Como un error, como otros labios
que perdonan si están sabiendo a sangre,
o que olvidan la fuerza de la muerte,
o que beben con fuerza en la pasión
de los vivos tan fuertes como un grito,
como un recuerdo, como un abrazo.
que empujan la carrera de los astros.
como un sol, un vacío o un planeta.
Fuerte, con esa misma fuerza mágica
de una historia que siempre nos persigue,
igual que persiguió a nuestros ancestros,
y sigue a nuestros hijos, nuestros héroes.
Tan fuerte esa traviesa de metal
que flota sobre un puente que se hunde.
Como un error, como otros labios
que perdonan si están sabiendo a sangre,
o que olvidan la fuerza de la muerte,
o que beben con fuerza en la pasión
de los vivos tan fuertes como un grito,
como un recuerdo, como un abrazo.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Garabato de causalidad
Iluso, pues tu paisaje
es ya un tatuaje de tu memoria;
y tú, que eres un trozo
de ese paisaje, eres una curva
de su trazo. Sobre el cuerpo dibuja
caliente de la realidad, que no recuerdas,
ni has llegado a imaginar nunca; pues,
antes, tu memoria está poniendo el punto,
de que tú traces, trozo, el primer gesto
de percepción. Eres una curva
en una realidad, que es,
a calor y latido,
incertidumbre.
es ya un tatuaje de tu memoria;
y tú, que eres un trozo
de ese paisaje, eres una curva
de su trazo. Sobre el cuerpo dibuja
caliente de la realidad, que no recuerdas,
ni has llegado a imaginar nunca; pues,
antes, tu memoria está poniendo el punto,
de que tú traces, trozo, el primer gesto
de percepción. Eres una curva
en una realidad, que es,
a calor y latido,
incertidumbre.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Tesela y mosaico
Hablamos sin saber qué hablamos.
Si lo supiéramos, hablar no sería necesario,
y antes del acto ya nos saciaría el silencio.
Pero como no lo sabemos, hablamos
sin poder ni querer ni saber evitarlo.
Lo que hablamos nada sabe de nosotros.
Si lo supiera, cuidaríamos mucho
de pronunciar en voz alta ese saber
que nos hiciera exactos en el oído del otro.
Pero como no lo sabe, libremente
hablamos de lo uno y de lo otro
fingiendo un exhibicionismo de máscaras
que mienten más que nosotros.
Pero sólo hay saber en el habla.
En el silencio bailan los secretos.
Allí es donde el poder es poder
y el querer es querer, y el saber
cree saber, porque como no dice
nada no puede saber que no sabe
de lo que habla.
Si lo supiéramos, hablar no sería necesario,
y antes del acto ya nos saciaría el silencio.
Pero como no lo sabemos, hablamos
sin poder ni querer ni saber evitarlo.
Lo que hablamos nada sabe de nosotros.
Si lo supiera, cuidaríamos mucho
de pronunciar en voz alta ese saber
que nos hiciera exactos en el oído del otro.
Pero como no lo sabe, libremente
hablamos de lo uno y de lo otro
fingiendo un exhibicionismo de máscaras
que mienten más que nosotros.
Pero sólo hay saber en el habla.
En el silencio bailan los secretos.
Allí es donde el poder es poder
y el querer es querer, y el saber
cree saber, porque como no dice
nada no puede saber que no sabe
de lo que habla.
Tesela y mosaico
El significado está en movimiento
pero se percibe como estático y hecho.
El significado de movimiento
no deja de moverse, pero lo percibimos
como estático; por eso, jamás hemos hablado
del movimiento. El lenguaje habla y se mueve,
y el significado de lenguaje se mueve, pero
lo percibimos como estático y hecho; por eso
jamás hemos hablado del lenguaje.
El significado está sin acabar. Nos entregamos
a un juicio de lo definido en fragrante traición;
pero como nuestra traición se mueve, el significado
no nos guarda
rencor, y sigue con su movimiento consciente
de su implacable victoria.
El significado de lo que somos está en movimiento.
Aquel que percibimos acabado ya no sabemos
qué significa, y hablamos de él sin saber
que hablamos de otra persona,
que también significa
y también se mueve.
pero se percibe como estático y hecho.
El significado de movimiento
no deja de moverse, pero lo percibimos
como estático; por eso, jamás hemos hablado
del movimiento. El lenguaje habla y se mueve,
y el significado de lenguaje se mueve, pero
lo percibimos como estático y hecho; por eso
jamás hemos hablado del lenguaje.
El significado está sin acabar. Nos entregamos
a un juicio de lo definido en fragrante traición;
pero como nuestra traición se mueve, el significado
no nos guarda
rencor, y sigue con su movimiento consciente
de su implacable victoria.
El significado de lo que somos está en movimiento.
Aquel que percibimos acabado ya no sabemos
qué significa, y hablamos de él sin saber
que hablamos de otra persona,
que también significa
y también se mueve.
Tesela y mosaico
Hay al menos tres lugares distintos.
Uno en el que el autor es algo distinto de su obra.
Realmente no la conoce.
Otro en el que la obra es algo distinto de su autor.
La obra es ahí un objeto dado, exento de creador.
En otro lugar, el autor y su obra tienen un diálogo
en el que uno es el reflejo del otro y viceversa.
Este último es un lugar inventado, y está siempre
siendo creado por alguien que es un lector
del autor y de la obra, y de la lectura y de su creación.
Esos tres lugares viven ajenos unos a otros, como pájaros
posados en ramas distintas de un árbol. La existencia
de ese árbol es hipotética y no será demostrada.
Hay un lugar en el que la obra no tiene idioma.
Si tuviera idioma, el idioma mismo sería la obra.
Para que esto no suceda, la obra se da una sola vez.
Donde hay memoria, la creación no tiene lugar.
Donde hay creación, la memoria juega a masticar
el cuerpo de un encanto seducido por su sonrisa
o su boca.
Uno en el que el autor es algo distinto de su obra.
Realmente no la conoce.
Otro en el que la obra es algo distinto de su autor.
La obra es ahí un objeto dado, exento de creador.
En otro lugar, el autor y su obra tienen un diálogo
en el que uno es el reflejo del otro y viceversa.
Este último es un lugar inventado, y está siempre
siendo creado por alguien que es un lector
del autor y de la obra, y de la lectura y de su creación.
Esos tres lugares viven ajenos unos a otros, como pájaros
posados en ramas distintas de un árbol. La existencia
de ese árbol es hipotética y no será demostrada.
Hay un lugar en el que la obra no tiene idioma.
Si tuviera idioma, el idioma mismo sería la obra.
Para que esto no suceda, la obra se da una sola vez.
Donde hay memoria, la creación no tiene lugar.
Donde hay creación, la memoria juega a masticar
el cuerpo de un encanto seducido por su sonrisa
o su boca.
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