lunes, 15 de septiembre de 2014

Como se hicieron célebres los largos debates entre Alberto y Bartolomé. Comenzaban en cualquier plaza y luego se alargaban dando paseos por la Judería sorteando los más alambicados vericuetos dialécticos. Los razonamientos de ambos eran tan atinados al tiempo que dispar su punto de vista que con facilidad acaparaban la atención de oyentes cercanos, hasta el punto de que empezaron a seguirlos en sus paseos. 
Ellos, enfrascados en el análisis de sus discusiones, no echaban cuenta (o sí, eso habría que determinarlo con testigos de sus conversaciones) y ensortijaban sus trayectos por las callejuelas. La circulación de paseantes se volvió densa y solía ser difícil seguir la procesión; tanto que toda una calleja podía rebosar seguidores y resultar imposible verlos a ellos mismos. 
Pero lo peor era cuando entraban en alguna tetería. Allí pasaban horas sin abandonar el sitio, con solo un servicio de té. Entonces las ventanas se convertían en objeto
de disputa. Acalorados combates por situarse en primera vista. Por oír algo de la conversación o de las discusiones que mantenían los que sí oían algo.
Todo el barrio antiguo se convirtió en un ir y venir de discutidores, mientras que a Alberto y Bartolomé casi nadie los veía. Se suponía que estaban allí y que alguien los escuchaba de veras. Pasaron los años y, claro, había rumores de que alguien los había visto, que los había acompañado por el Puente Romano, que se habían sentado con ellos en la tetería (esto era absolutamente inverosímil, dada la demanda); pero siempre era mucho mayor, de una proporcionalidad terriblemente matemática, la cantidad de personas que nunca tuvo contacto directo con los sabios.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Al oír aquellos ruidos, suspiros, casi gritos casi contenidos, imaginó que eran su amante y su mejor amigo, que apretaban sus cuerpos, que se buscaban rincones nuevos del cuerpo hasta encontrar un placer ignorado, que follaban, que se zambullían en una cascada de carne y sudor y saliva y labios y la cremosidad del bello, tal vez sangre. Aunque Héctor aún no tenía amigos, ciertamente, ni había tenido jamás amante alguna y ni remotamente tenía noticia del sexo salvo lo que su propio cuerpo pudiera insinuarle.
Héctor localizó la ventana desde la cual se derramaban palabras y suspiros y los comentarios jocosos de los muebles. La calle desierta alentaba el rumor de los amantes. El estruendo de una bandada de pellizcos salía de esa ventana. Héctor, ya había salvado fácilmente los setos, se dispuso a escalar la fachada de ladrillo, antigua. Su figura de escalador incipiente pegada con ansia a la pared. La ventana estaba allí, tan cerca que era la tentación misma, tan vertical como el mismo imposible.
Héctor, tratando inútilmente de escalar la ventana construía con su cuerpo el deseo de encontrar allí al amigo creado, además el cuerpo de un hombre, y el deseo de encontrar allí a su amante, además el cuerpo de la mujer. El acto mismo era la pertenencia, la pertenencia de todo ello.
La calle desierta le privaba de ningún testigo de su acto inútil.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Los tres padecían largos periodos de insomnio. Alex frecuentaba tascas de juego, los tugurios sombríos en los que se apostaban insólitas pertenencias, los pisos de estudiantes donde se organizaban esotéricas orgías, duelos a muerte. Luis deambulaba solo mascullando pensamientos viles, gloriosos, estrategias en cada rincón de la ciudad poblada de ecos, gatos y sombras. Debieron conocerse ellos primero; sin embargo, Luis dio antes con la luz encendida en la buhardilla de Ernesto, quien consumía más horas que su lámpara en estudios y lecturas.

viernes, 12 de septiembre de 2014

En el principio era un café. Ella llegaba tarde y él se sentó en la terraza con aire de suficiencia. 
Trataba asuntos serios, ya ves, y contundentemente se negó a perder el tiempo en fruslerías. Ella se apartó ofendida como si los asuntos fueran ella misma en el desprecio. Se fue a hablar con otro grupo despechada en el irse, despreocupada en el llegar. Pero estaban conectados: cuando le concedió, temeroso de haber perdido la oportunidad, otro momento, una cita, un café, para hablar con calma.
Ella apareció casi al instante en el que él llegaba. Prescindió de prolegómenos. Estaba desconcertada.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Remington echaba de menos a una mujer que no había conocido nunca, precisamente por no haberla conocido. Ni siquiera se explicaba de dónde habían surgido esos sentimientos que como una humedad había ido coloreando sus pensamientos. Lo más probable es que ni siquiera supiera, al principio, en qué consistía, que fuera anhelo o nostalgia, verbalizable. Ningún otro tenía noticia de sus fantasías previas. Él mismo no atesoraba en su yo memoria de sus fantasías. Nadie lo había sorprendido nunca en plena danza imaginaria con su Liz imaginaria. ¿Vamos a deducir ahora cómo lo descubrió?
En primer lugar, sentía. Sus sentimientos, no definidos ni ordenados por el discurso, eran una realidad evidente.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Se sucedieron de forma similar varios ciclos en que el meme de la Puerta del Perdón se hundía y volvía, porque en la red nada desaparece y porque el monumento sobrevivía a las crisis humanas y los desastres. Pero yo estaba inquieto: los muertos nos volvemos muy egoístas y como veía que en tanta eternidad no se me prestaba atención, yo que era el creador de esa idea, decidí reivindicar como fantasma lo que no supe reivindicar avant la corps
Diría vagamente que tardé años incautos en darme cuenta de la inutilidad, la ridiculez, la pantomimería de mis actos de fantasma. No porque carecieran de estilo, sino porque en aquellos tiempos, el turismo era escaso y difícil y la gente en general hacía poca vida en la calle, y menos en las calles de ciudades antiguas, prácticamente nada en estos países desprestigiados. Nadie era testigo de mi vergüenza.
Tuve que aprender a manifestarme en los medios de comunicación. Acabaron detectándome, pero no llegaron a saber de qué se trataba. Era un fenómeno singular y misterioso. Se escribieron muchos artículos sobre mí, incluso alguna tesis. Pero era pura investigación, un problema difícil de definir y sólo parcialmente solucionable. Por mi culpa, los pocos que aún prestaban atención a las viejas leyendas de la Puerta del Perdón acabaron desapareciendo. 
La puerta abandonada, las calles abandonadas. La humanidad cambiaba y mientras más evolucionaba más lenta se volvía mi habilidad de adaptación. El vocabulario dejó de ofrecer términos que animaran mi esencia, mi ser, mi fantasía. La filosofía resultante se desarrollaba en otras dimensiones. Por tanto, dejé de existir.
No pude dar cuenta del deterioro del monumento. De los eones agolpándose sobre las piedras. De el breve empuje de la tectónica antes de que a una nueva humanidad le diera por escarbar y reencontrar la Puerta. Ellos imaginaron entonces sus propias costumbres (no puedo saber cuáles) rodeando los usos del monumento. Allí donde poníamos las citas ellos pensaban que sucedía x. En el lugar de las fotos interpretaban que y. Si el erotismo, entonces z

martes, 9 de septiembre de 2014

Y fue así como pasó de moda. La gente no sabía lo que hacía. Llegaban desde lejos y hacían fotos, no sabían muy bien por qué. El monumento seguía allí, la torre seguía allí, la puerta seguía allí. Allí mudo el letrero grabado en el suelo indicando que esa era la Puerta del Perdón. 
Entonces, esfumada mi juventud social, mi vida romántica, decidí escribir un relato sobre la Puerta y su letrero. Colgué mi relato en internet. La escasa repercusión y el largo tiempo llevó una vez más la idea de casa en casa, con ese pulcro anonimato que tanto me gusta, y, por cosa de los motores de búsqueda, cuando los turistas llegaban a la Mezquita y enfocaban la torre o la puerta, la realidad aumentada los llevaba a ese relato y otros muchos que se habían ido generando, porque la gente de mi generación que... en fin, todo eso.
Ahora cada cual quería contar su encuentro bajo la Puerta del Perdón en su blog, en su página privada, escribían microcuentos autobiográficos dando su toque personal sobre la Puerta, la Mezquita, la libertad, el amor, el futuro, el Perdón, y todas esas intelectualidades de la pura inocencia y el erotismo. Cuando los famosos se sumaron a la idea y cuando el dinero se sumó a la idea y cuando las nuevas generaciones se sumaron a la fama y al dinero, la red de redes estaba plagada de Puertas del Perdón que contaban historias, y luego surgieron las Puertas de la Tardanza, y las Puertas de la Envidia, hasta que los fanáticos, los puristas, los exégetas se empeñaron en recordar que el origen de todo esto era la Mezquita con sus puertas y que esos debían ser los nombres; no yo (que por otra parte, hacía años que había muerto) sino la Mezquita con sus puertas incontables.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Aquel amigo se rio de mí; pero luego se dedicó a usar mi idea con sus propias citas. Sólo que él no aguardaba discretamente sobre las palabras grabadas en el suelo; sino que, según el carácter de la mujer de turno (porque él sólo hacía esto con mujeres), las embadurnaba con una perorata sobre el perdón y el erotismo, el perdón y el futuro, la palabra y el perdón, la palabra, el perdón, el espacio, el erotismo, el futuro, la mezquita. Con humor, él era jovial y más dicharachero que yo. Hasta que se cansó o se olvidó, no sé como pasó la cosa.
Sin embargo, debido a la promiscuidad de mi amigo (cuyo nombre mantendré en silencio como si estuviera escrito exclusivamente en el suelo) en Córdoba se puso de moda concertar citas románticas ante la Puerta del Perdón. Y luego citas de amigas. Encuentros sin más. Las citas a ciegas se hacían selfies en la Puerta y difundían su Perdón y su encuentro por las redes sociales.
Se convirtió en un fenómeno de masas. De todos los países del mundo venían autocares llenos de turistas que le hacían foto al letrero en el suelo y obviaban la puerta y la torre; soliviantando los ácidos comentarios de los pedantes. Pero claro, como se reunía tanta gente, resultaba muy difícil concertar una cita viable en la Puerta del Perdón. Los enamorados y los culpables se vieron desplazados por los turistas. 
Aún durante un tiempo se mantuvo la moda. Sin sentido. Pura hiperrealidad. Mientras las parejas quedaban relegadas a concertar citas en las puertas de sus casas.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Las puertas de la Mezquita de Córdoba son incontables. Un hombre serio, cariacontecido, mira los planos y en sus apuntes ve puertas con nombre; pero hay arcos que antes fueron puertas y paredes que antes fueron puertas y antes hubo paredes con puertas donde ahora hay aire, y uno acaba confundiendo cada arco con el aire y los muros y en el suelo vemos escritos los nombres de las puertas y las losas de las tumbas y los cimientos marcados de una torre sólida que ya no está. 
De todas las puertas, la menos original es la Puerta del Perdón.
Una mañana observé a un hombrecillo intentando dibujar la silueta de su propia sombra a la sombra de la Puerta del Perdón. Cuando se fue, me acerqué a comprobar su dibujo. Era muy difícil reconocer en esa superficie la figura de un hombrecillo encogido dibujando su propia silueta.
A la tarde, la lluvia habría borrado inclemente su dibujo. Pero he aquí mi memoria.
Cuando yo era joven y en mi vida social abundaban los encuentros eróticos, me gustaba concertar citas en la Puerta del Perdón. Esperaba a mis amantes justo encima de la palabra, cuidadosamente grabada en el suelo. Cada cita en la Puerta del Perdón. Creo que nadie se dio cuenta nunca; pero yo tenía la convicción de que aquello tendía su efecto.
Pero una vez, cansado de que mi juego secreto nunca se viera reconocido, decidí contárselo a un amigo.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Remington supo un día que Liz se había mudado hacía ya dos semanas. De golpe, fue una noticia sin más; pero poco a poco esa información fue subvirtiendo la fuente de sus fantasías. Porque todo lo que había imaginado en esos días en los que ella ya no estaba se invistión de cierta falsedad. Y cuando Remington volvío a imaginar que leían juntos en el salón, supo que aquello era imposible, que Liz no se correspondía allá arriba; pero es más, le hacía cuestionarse fantasías pasadas, pues ¿qué fantasma había leído con él entonces, había pasado la fregona, había regado las plantas? 
Por primera vez las fantasías se tejían entre ellas formando un extraño discurso. Al principio no directamente unas con otras, unos actos con otros, sino que surgían en su mente la fantasía del acto con su correspondiente fantasma. Si imaginaba que Liz se quitaba cotidianamente las medias mientras él se ponía el pijama, surgía aquella fantasía en la que ambos merodeaban la cama antes de acostarse pero que resultó ser falsa, porque Liz ya se había marchado entonces. Después se conectaban con todas las fantasías de cama, y con las fantasías de medias, calcetines, pijamas... 
Era incómoda la diferencia entre aquellas tres formas de imaginar a Liz: 1) aquellos actos que ya pertenecía al recuerdo y eran ciertos, 2) aquellos del recuerdo pero devaluados, 3) los gestos nuevos que de cotidianos pedían a Liz pero que se sabían solos. 
Liz nunca más.
Y Liz nunca había sido.
Aunque los otros movimientos e ideas funcionaran independientes de aquellas fantasías, la falta de Liz supuso una picadura constante en todo su ser. Cada dos por tres le asaltaba el extraño déjà vu que alteraba su respiración y su pulso. A veces hasta tenía que parar su gesto, porque (aunque no siempre lo recordaba) ya no podía acompañar la imagen de sí con la imagen de Liz en esa misma habitación. Porque Liz ya no estaba.
Y lo más terrible era que nunca había estado. Que todo habían sido fantasías, y que ahora las fantasías estaban vaciadas por una ilusión de falsedad, debido a esas semanas de confusión.
No, no, no; aún peor era que Liz realmente estuvo siempre allí, al otro lado de su fantasía, en el auténtico piso superior, y él nunca hizo nada por conocerla, porque tenía a su Liz en su piso, en sus gestos.
Ahora, la falta de Liz, real, se enganchaba a los pensamientos, reales, y a las personas que llegaban al piso (primero) o que encontraba en la calle (después), o sus amigos de siempre. Ya no eran fantasías aisladas, sino que tejían el sentimiento de su respiración al hablar con alguien.
Al despedirse de alguien.  

viernes, 5 de septiembre de 2014

Remington sentía celos cuando algunas noches oía el obsceno somier de Liz. Eran punzadas de celos en los oídos y en el estómago. En la espalda cuando se daba la vuelta para esconderse, inútilmente. En la piel cuando se tapaba a disgusto con la sábana o la manta, según la época del año. En verano era peor: las ventanas abiertas y el aire caliente daban volumen a los sonidos, y los celos aumentaban al pensar que otros vecinos pudieran gozar los mismos celos que él, los mismos obscenos soniquetes del somier de Liz.
Nada más, pues Liz hacía el amor tan descalza que tampoco se la oía a ella, sólo a su cama cómplice o traidora. Acaso luego, en los sueños, Remington subiera hasta ella, haciendo del pensamiento una flecha no aislada. Pero Remington nunca recordó haber trepado por la fachada desde su sexto hasta el séptimo de los amantes. Y él tampoco fue nunca el amante de Liz por culpa de los celos. 
Remington se imaginaba a veces que los cuerpos ofuscados en el sexo le molestaban en su propia cama, y él tenía que hacerles sitio, a regañadientes. Y cómo saber si entonces los sueños eran ese espacio otorgado.
A la mañana, el efecto de los celos cuando preparaba el café.
A la mañana, la resaca de la fantasía que no se dilata y no se enreda.
Todos los actos del día hasta el reencuentro de las noches.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Remington vivía, usualmente, solo en su piso. Liz, al menos desde fuera, parecía llevar un estilo de vida similar. Mañana de trabajo, tarde de solteros, noches variadas fuera y generalmente la misma dentro. De vez en cuando, uno u otro, llevaban amigos a sus casas, amantes, novios. Durante los casi diez años que fueron vecinos, cada cual tuvo parejas más o menos estables, ninguna especiamente importante a posteriori, que perturbara su dinámica de juventud.
Tal vez sea necesario explicar por qué jamás hizo nada Remington por tener más relación con Liz. Explicar esta necesidad también resultara conveniente, tal vez. La razón, convenza o no, es sencilla. Las distintas fantasías de Remington se desarrollaban en pequeños lapsos independientes. Cada fantasía no se relacionaba con ninguna otra de ninguna otra faceta del pensamiento de Remington. Era algo semejante a un movimiento involuntario de nuestros dedos sobre el cabello, o a la técnica personal con que apretamos un interruptor o atamos unos cordones. En realidad no estaban unidas entre sí. Pensemos en Remington en un gesto en una habitación, fantaseando con ese mismo gesto cohabitando con Liz, y solo el gesto y no ellos mimos.
Por esto, cuando alguna vez se cruzara con Liz en la escalera, no sentía necesidad alguna de ir más allá, pues intuitivamente ya tenía satisfecha su intimidad con ella. Hablaban del tiempo en esas conversaciones fáticas entre vecinos. No pensaba en Liz al abrir la puerta, todo lo más abriendo la puerta. No pensaba en Liz si pensaba en su trabajo, en su familia, en sus amigos, o en las noticias, acaso si se sentaba, en el momento de sentarse, si se levantaba en el acto de levantarse. Ni mucho menos pensaba en Liz cuando hablaba, por teléfono, y menos aún cuando tenía visita. Pero por otro lado, que hubiera allí alguien con él, que amara a alguien, que pensara en alguien, no impedía que al recorrer el pasillo imaginara que Liz pudiera recorrer el mismo pasillo con sus pies descalzos, portando algún objeto de turno o vistiéndose o desvistiéndose. Unos pensamientos no influían sobre otros.
Acontecían con la impetuosa y rudimentaria combustión de una estrella fugaz en el intenso firmamento de distintas noches. Con su rápido boceto de deseo que no ha sido apuntado.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Remington pensaba muchas veces en su vecina Liz, la que vivía justo encima de su piso. Dado que ambos pisos tenían el mismo diseño, imaginaba que cuando Liz se movía lo hacía en realidad en el piso de él, o viceversa. No siempre imaginaba que compartían movimientos, a veces los superponía. Por ejemplo, suponía que cuando él cocinaba, ella también cocinaba justo en el mismo punto y en la misma posición delante de la encimera. Se confundían entonces él con su cuchillo pelando patatas y ella con el suyo cortando ajos, por ejemplo, y ambos despojos caían delante confundidos. Y se imaginaba pidiendo permiso o perdón por interrumpirse al coincidir en el chorro del grifo al lavarse las manos.
O esquivándose por los pasillos. Imaginaba que Liz caminaba siempre descalza, porque rara vez escuchaba sus pisadas, incluso cuando la había visto subir o sabía ciertamente que estaba en casa. O, si oía las cañerías jugueteaba con la idea de compartir la misma actividad en el cuarto de baño, lo cual era una situación tan vergonzosa como cómica. Ambos se lavaban los dientes frente al espejo. Ambos soltaban las cosas y se recostaban, cada uno sobre su sofá, a escuchar música o ver la tele, o ambas cosas. Ambos hablaban con teléfono con sus respectivos conocidos, con sus respectivos problemas. Nunca se imaginaban hablando entre sí, porque la más mínima palabra lo despertaba de su fantasía, como un gesto nos avisa de un sueño.

martes, 2 de septiembre de 2014

Advertencia de continuidad. Algo así debiera estar sellado a fuego en cada pensamiento, tentado de perpetuarse en una coherencia abierta a fantasías. Irónicamente la advertencia sería índice del límite al que toda continuidad está abocada. La boca de la continuidad es el desfallecimiento al que está tentado permanentemente. Porque está velado para el pensamiento que no existen el "debiera estar", el "cada", el "permanentemente", el "no existen", etc. Son fantasmas, sombras que genera el límite de cuanto acontece. La sombra de un fantasma es su límite y el límite es su única realidad. La boca tienta la realidad con sus manos, por eso, sea lo que sea, lo que tenemos está ahora mordido.

lunes, 1 de septiembre de 2014

El día que sellaron su maldición...
Todos en el pueblo pensaron que aquello sería un asunto familiar, eso por un lado. Pensaron, y habría que analizar sobre qué se sustentaba esa imaginación, que aquello tendría un carácter fulminante. Pensaron, y eso es fácil de comprender, como prejuicio, que sus destinatarios estaban bien delimitados, por la sangre, por los apellidos, por las fachadas de las casas. Debieron haber previsto que una simple conversación basta, un coqueteo, un comentario apenas, un chisme, cuanto más una leyenda y una leyenda de amor, de fuerza, de ambición y duelo.

domingo, 31 de agosto de 2014

Claudico. Ese es mi deseo.
Ese es el espejo de mi futuro.
Claudica de una vez, me digo
a mí mismo; pero el lenguaje
tropieza
una
y otra vez
y el deseo 
se cumple tantas veces
que me cuesta trabajo
creerlo.

sábado, 30 de agosto de 2014

viernes, 29 de agosto de 2014

Portador de la sagrada égida

Creer que el conocimiento de la verdad de la muerte
ha de salvarnos, y poner su emblema en nuestro escudo
como saludo o recordatorio a la victoria.
La égida que estaba hecha con piel de serpiente.
Que fue curtida a lenguas de momentos.
Creer que por los ojos de la égida
verán los enemigos su propio miedo insondable.
O no saber. Ser el portador sin más del signo.

jueves, 28 de agosto de 2014

El corazón es un sonido de llaves

Pensamos el enunciado enunciando objetos.
El objeto es ya un enunciado. Sensación libre
de objeto quién
ha sido testigo. ¿Qué dicen, pues, los objetos?
Cazadores, recolectores y agricultores de objetos
-enunciados.
Ebanistas, trashumantes, paleontólogos de objetos
-enunciados.
Quiroprácticos del no sé qué de asfixia y savia
en tu llegada.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Estás aquí.
Esto es una prueba de que no falta en ti deseo.
Luego estarás en otra parte. Entre los dientes de otro
corazón resonarán tus dedos. Pero eso no prueba
que aquí falte deseo.
La ausencia o la memoria no prueban nada.
La muerte no prueba nada.
Y si hablo también de intentos o sabores
es porque no puedo evitarlo, pero mi necesidad
no importa.
Estás aquí
y esa realidad queda lejos de cuestión.

martes, 26 de agosto de 2014

lunes, 25 de agosto de 2014

La eufonía es una hidra
que nos viene envenando.
Esa diosa ha embaucado
con menos dignidad aún que la metáfora,
con mucha menos honestidad que la ironía.
La eufonía es una hidra que nos viene vestida 
de verdad. Tiene un armario con todos sus trajes.
Siempre vemos el armario y por eso
consigue hacernos creer que realmente
ella existe.

domingo, 24 de agosto de 2014

En el breve paréntesis en el que somos jóvenes.
En el breve paréntesis en el que estamos despiertos.
En el breve paréntesis en el que estamos vivos.

sábado, 23 de agosto de 2014

El hombre tiene un proyecto.
Ha visto y ha copiado.
Duda, y ese es su proyecto.
Grande es su satisfacción
cuando comprueba la eficacia
de aquello que ha predicho.
Vio, copió y lo dijo. Y se cumplió.
Pongamos que el hombre tiene 
un proyecto. Sentemos metódicamente
las bases para que así sea,
para que se perpetúe,
para que los mosquitos caigan
desde acantilados casi de acero,
para que la grieta no sea animal
al final del escrito.

viernes, 22 de agosto de 2014

Súbito perfume

La conciencia no llega a tiempo para los significados.
Un hombre y una mujer se amaron locamente antes 
de ser conscientes del más mínimo gesto de locura.
Su historia de amor no contada está repleta 
de enredo y pasión y viajes y desencuentros,
porque el pasado de él y el pasado de ella.
Antes de ser conscientes, mientras ella apuraba
las últimas miradas a las letras, mientras él
decidía con retraso dejar la escritura en pausa.

jueves, 21 de agosto de 2014

Con tinta de olvido y caligrafía de olvido
en el papel antiguo de mis días
en la piedra insidiosa de estas horas
con martillo de olvido y cincel de olvido.
Sentimientos, manchas y vacíos.
Qué otra cultura sabrá cuánto te quise.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Es urgente.
He estado tentado por el marfil de los idiomas 
de un pueblo que sufre y reclama necesidad.
Pero el efecto en tu piel no era verosímil.
El efecto en tu piel no era verosímil.
Y ese sabor de labio y mente no lo creían útil.
Me critico a mí mismo que escribo con zancos.
Y las huellas son sombras de antigua inminencia.

martes, 19 de agosto de 2014

No corrección

En nuestra mente sólo hay construcción
o nada.
La habitación derruida es otra distinta
a la habitación previa y ambas pueden
visitarse: el original y su vacío. 

(Tal vez el hábito de ver los textos ya excritos nos ayuda a pensar en el individuo como un ser hecho, cuyo hacerse descarta la versión anterior. Si abandonáramos el texto en cada boceto, como hace la ciudad con los cimientos antiguos, y los apocalipsis con los modernos, hablaríamos con el que creemos descartado y tal vez -sólo tal vez, es un deseo- vislumbraríamos las palabras de los que han de venir)

lunes, 18 de agosto de 2014

Sucede y aún veo trozos de álguienes 
encorvados buscando el ha de suceder.
Tú puedes decirme de qué es efeméride este día.
Del momento en el que, efectivamente, las llaves
siguen abriendo esta puerta. Del que sigue 
siendo fiel y no protesta la blandura del sillón.
De la noche que viene curiosa antes de que acabe
todo el pasado de despedirse un poco. Tú
que no estás un poco justo antes
de que explote callada esta grieta
por donde creo que sí
entraré hasta tus sueños.

domingo, 17 de agosto de 2014

Un largo pedal no es concluyente.
Quise alargar el beso y me quedé sin cuerpo.
Quise seguir la lluvia y encontré el principio.
Oí decir que el cuerpo es un puente y lo desestimé.
Oí decir que el cuerpo etcétera.
Has terminado de limpiar el suelo y el suelo
huele a ropa, la ropa tiene
el aroma de tu desnudez
y tu desnudez
se parece a mi hambre.

sábado, 16 de agosto de 2014

Máscara II (proyecto)

I. Mientras imagino a alguien, me convierto en ese que imagino (creemos ese personaje).

II. Sólo un por un estar despierto puedo discernir la diferencia entre el que realmente soy, y el ser imaginado, a pesar de no tener noción clara del ser.

III. Puedo imaginar que el que soy es sólo un personaje imaginado, que en ningún momento es algo distinto a un ser que imagina seres (sin que por ello se prescinda de la facultad de II).

IV. Imagino a alguien que a su vez imagina a otro. Me convierto, por tanto, en aquel en quien imagina y en el que, a su vez, también se convierte. Así pudiera desembocarse ad infinitum (sin menoscabo de II y III).

V. Imagino que aquel que imagino imagina a su vez conmigo, o que imagina en otro que a su vez me imagina a mí.

VI. Puedo añadir el equívoco, provocado por una ilusión errónea del proceso II: la diferencia entre el ser que se es y el imaginado se discierne pero equívocamente (es decir, hay diferencia, pero no discernimiento: a- el que imagina imagina discernir, pero no es cierto, o b- imagina discernir entre un ser real y otro imaginado cuando en realidad discierne sólo dos seres imaginados).

VII. El cruce de procesos anteriores me lleva a imagniarme a mí mismo como alguien equivocado en su discernimiento, que se imagina a sí mismo acertado o equivocado porque equivocadamente imagina a otros acertando o equivocándose.

VIII. Me imagino recuerdo en un estado anterior en el que la ilusión de discernimiento es sólo una imaginación de la que ahora despierto.

IX. Cada imaginación es casi cogida al vuelo por un sujeto del acto. Quien sea quién puede decirlo, que no sea con las palabras imaginadas por otro, con los recuerdos imaginados por otro, con la confusión imaginada por otro.


viernes, 15 de agosto de 2014

No me pierdas

Voy a seleccionar entre los ovillos de imposibles.
Pero es libre si quisiera, siempre ha sido, por más
que su querer le obligue a atar los cabos preferidos;
pues su querer tiene días contados en bases dispersas,
su querer tiene reservado un sitio en las fragantes
prendas de ausencia.
Su querer será designado, apropiado, identificado.
Cuántas veces hemos discutido esto tú y yo.

jueves, 14 de agosto de 2014

El mismo tono serio de las estrellas que caen.
El esnobismo de la luz tras las cortinas tras las ventanas
arriba por doquier a nuestra altura de un edificio a otro,
presumen de ser humanas, de contar historias.
Yo digo que es pura concomitancia, pero quién soy.
Con qué silbido erótico dejo insinuar misiles o ira.
El mismo tono serio de las estrellas que caen
o siguen su curso plácidamente tintineando, como dicen,
sin parar un momento la apariencia de un exterior que divaga.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Sobreestima la nitidez.
Percibo mi cuerpo con retraso.
Cada trozo fugaz se evade de esta explicación.
Nítido, contundente, claro, de ocres perfumes.
Entre tus dientes bacantes rebatís el ornato
de lo sentido y de lo dicho.

martes, 12 de agosto de 2014

Aquí el sonido de tus senderos.
Aquí el aullido y el roce.
Crepitan las tinieblas al quitarte la ropa.
Incrédulos, los vecinos tienen que abrir
el código de cifras que guardaron como corazón
o sus alas de papel se acercarán, 
se acercarán demasiado.

lunes, 11 de agosto de 2014

Encontraron mi cuerpo cosido a la noche
y cada puntada eras tú.

Cuando miraron, con sus miradas microscópicas,
los hilos de la noche inmensa cosida a mi cuerpo,
vieron en los filamentos historias grabadas de tocarnos
de besarnos mucho y de coser la noche.

Y cada puntada hacía de nuestro cuerpo la oscuridad.
Y cada mirada hacía de las historias mi cuerpo.

Encontraron mi cuerpo, solo, cosido a la noche
de la que aún despliegan posibles finales.

domingo, 10 de agosto de 2014

Vivo al servicio de un momento. Es una ilusión.
He olvidado, he perdido. Es una ilusión.
Comprendo. Fantaseo
con que mi comprensión es ilusoria.
Comprendo, y es una ilusión.
Fantaseo, y es una ilusión.
Es una ilusión. Lo sé. Es una ilusión.

sábado, 9 de agosto de 2014

Quejas, demandas, actos, obras

(Invento reproches ajenos, argumento
su inexistencia, 
me debato con puños de ficción
contra la ficción misma, mientras
me reprochan que no existen y yo 
alego ficciones en mi defensa,
que es otra ficción y digo
que no existe defensa posible)

Los que vivimos a este lado del océano
sólo podemos boxear con botellas de náufrago.

viernes, 8 de agosto de 2014

Quien piense que los actos

Hoy
vamos a hablar de la religión de los actos.
Esa que pone en los actos: realidad.
Como si el que ve algún acto supiera
del acto y no de su visión, ni sus ojos.
Como si la memoria no tuviera nada
que ver ni su relato. Estamos ausentes
de nuestros propios actos. Somos
los espectadores de un relato ajeno 
siempre.

Ahora es el momento 
de vuestros comentarios, nunca sucedidos,
mudados por el silencio de la ficción
a otro lugar, quién sabe.

jueves, 7 de agosto de 2014

miércoles, 6 de agosto de 2014

Máscara I

Allí donde olfateo el tufillo de la autenticidad
me revuelvo espasmo de terror traído
por el viento en una caricia de cariño que no
pienso soportar pues ese amor que tanto
se desvanece es
mi enemigo.

martes, 5 de agosto de 2014

Digno de qué.
Soy materia muerta y palabras ingobernables.
Cuando me engaño, mis mentiras parecen leyes.
Sueño que veo el resto de mí sufrir desobediente.

lunes, 4 de agosto de 2014

Del todo

Pero estiras un pensamiento y el paisaje
parece que se estira también, con sus movimientos
sus dimensiones, sus ilusorias controversias,
hasta que se diría sólo una línea sin que se sepa
de qué se habla, cuáles son las preocupaciones,
si es de madera o zinc la circunstancia.
Aún así, por deferencia entregas tu momento
y yo desaparezco, gracias, todavía un poco.

domingo, 3 de agosto de 2014

El viento yo

Perpetuidad, proliferación, os combato. Fouet, remise
a solas contra el viento con espadas ilusorias.
Mientras el yo sueña con invadir con su memoria
de ese momento cada momento, y este momento queda
a un salto de fe.

sábado, 2 de agosto de 2014

Qué murmuras, océano. Parece que masticas.
Acaso eres tú el rumiante de los dioses. 
Pero estás ahí porque nada te lo impide.
Simplemente. En lo profundo te ríes
de toda esta personificación y oigo tu risa.
Abismo sin más de casuales circunstancias. Pero 
tu barrunto me remueve como un pensamiento murmurado.

viernes, 1 de agosto de 2014

En plena mañana, cuando se construyen futuros los sueños
tocaba y tocaba con un te conocí que no le pertenecía.
Era la tormenta que se instalaba arreciando los objetos
y la nada la verdad que intentaba remontar el vuelo.

jueves, 31 de julio de 2014

Es increíble cómo te han estudiado.
Cierto que con rodeos. Cierto
que hablaban desde lejos, que hablaban
de tu rodilla en la historia, de tu hueso numérico,
que hablaban de la definición, que hablaban
de tu cabello trenzado, de tu equilibrio sonoro.
Cierto que con máscaras. Cierto
que con enigmas han ido sembrando espejos.

miércoles, 30 de julio de 2014

Tu cuerpo surtidor de aroma e incertidumbre

Pero es tu cuerpo el que va cincelando mi necesidad.
El espacio que vas creando a tu paso el que acota
la extensión de mi deseo.
Y si haces brotar la palabra,
toda una multitud sobreviene atravesándome tu memoria.

Lo siento aquí presente y lo digo con el aliento de otro que aún vive.

martes, 29 de julio de 2014

De este rincón de de tu piel no constan antecedentes.
El deseo de cartografiar esta avenida hacia tu cuello
en escritura acendente lleva grabándose (respiración
y latido y agua y camisa en los días de labor) además
de con tus manos y mis labios, mis tanteos, sus idiomas.

lunes, 28 de julio de 2014

Tras la era de los descubrimientos

Es cierto que el corazón no siente
como antes en el comienzo
del mundo pero ahora
te amo no sólo con la fantasía
sino con toda la amargura de la realidad.

domingo, 27 de julio de 2014

No propietarios

No ha de quedar oculta la vivencia.
No he de tallar tu piel con enigmas.
Paseo, placer, son vecinos, pasean
juntos, aman juntos, devoran juntos.
El cansancio es un invitado. La vejez
también ha recibido su invitación.
No nos sentimos
obligados.
Vacía ha estado siempre nuestra casa.

sábado, 26 de julio de 2014

Construye y usarán

Nadar por siempre en un mar fluido y amplio.
Nuestros vicios irreductibles y nada más.
Ya cada cual saque el provecho que quiera
de nuestros vicios: de nuestra drogadicción
sacan provecho los traficantes (no al revés),
nuestra hambre alimenta al agricultor, 
ganaderos y manufactureros para nuestro consumo.
De nuestra necesidad de amor se beneficia el amigo
y el enemigo no dejará trozo de cerdo por desperdiciar.
Por esta proyección al error
vacío mis colmillos
de pierna y lengua. 

viernes, 25 de julio de 2014

Ejercicios de sinceridad

I
Debo confesar que llevo tiempo
escribiendo no para decir ni queriendo decir
sino para encontrarme con el escrito. Que sea
este quien proponga lo dicho o lo decible.


II
PROPOSICIÓN XXXIII  
En las ideas no hay nada positivo en cuya virtud se digan falsas.
Demostración:  Si lo negáis, concebid, si es  posible, un modo positivo del pensar que revista la forma del error, o sea, de la falsedad. Tal modo del pensar no puede darse en Dios (por la Proposición anterior); pero fuera de Dios tampoco puede darse ni ser concebido (por la Proposición 15 de la Parte I). Y, de esta suerte, nada positivo puede haber en las ideas en cuya virtud se digan falsas. Q.E.D.
 (Baruch de Espinosa: Ética, parte II)

 III
Los que consideran el gran hiato entre
la realidad, ese aparato libre incognoscible,
y el paisaje ameno y táctil y seguro de la palabra,
asumirán con rapidez que una distinta realidad
surge inmediatamente de cada escrito.
Pronto se desvanecerá y es un acto más que
efímero.

Escribir es el único momento de esa lectura luego imposible.

IV
Pero luego no te detienes a observar lo escrito,
me reparan los que me observan íntimamente en ese
acto.
¿Detenerme dónde? ¿Observar qué? Si es que confían
en que la memoria es exactamente el mismo acto
observado.
Me dicen “quieres”, y yo respondo “es inevitable; pero
¿qué tiene que ver impulso y resultado?”


V
nunca es eso lo que uno quiere decir
la natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección 

(Alejandra Pizarnik: En esta noche, en este mundo)

 VI
Cuando uno quiere decir, qué podrá decir
sino lo que ya está dicho o lo que es posible
decir mediante el lenguaje. Cuando uno sale
al encuentro de lo dicho, cualquier cosa
está aún por decirse.
Y ese mundo aún por descubrir también es mío.
Y ese señor también soy yo.
 

VII
Decir es más importante que lo dicho. Nicho.
Escribir es más importante que lo escrito. Pito.
Amar es más importante que lo amado a nado
porque la importancia carece tanto de objeto
como la palabra de portancia. No me oculto.
 

VIII

Por este motivo, en la poesía árabe, tanto a la "letra" como a la "palabra" se las llama "velo". Esto se debe a que el sentido y la verdad residen detrás de la letra. La "palabra" nunca puede agotar la cosa. Por este motivo la lengua o el "decir" debe cambiar perpetuamente, evolucionar y fluir desde la fuente como el cuerno de la abundancia del mundo; si no, cae en la inercia convirtiéndose en una suerte de "velo" petrificado sobre la cosa en sí.
El nombre sería pues un velo sobre la cosa. Para conocer las cosas sería necesario verlas más allá de su nombre, en otras palabras, sería preciso llamarlas siempre mediante nuevas denominaciones que a su vez se convertirían en "velos" si ellas mismas no se transformaran.
(Adonis: Hacia una estética de la metamorfosis)


XI
Debo aclarar
que el músculo no es pura ingenuidad, sino
ausencia de plan, persistencia de la resistencia,
ilusiones de una consonancia perdida con los años
recuperada por un instante y escondida como egoísmo.
 

X
Nada engaña.
Si algo engañara, no podría ser concebido como engaño por el conocimiento.
Si algo pudiera ser concebido como engaño por el conocimiento, sería re-construido como cierto por la palabra.


jueves, 24 de julio de 2014

Los espejos inquietan en la noche.
Las noches calientes de lejana compañía
bajo el contacto del agua helada, todo
lo helada que pueda salir de una ducha
que es lo más cercano a esas cataratas imperiosas
que sólo hemos visto en documentales;
pero ninguna alusión a la tecnología
te librará de esta noche caliente y su implacable
biología, ni de la física de este planeta
ni de ese otro invento, la soledad.

miércoles, 23 de julio de 2014

Este es mi cuerpo

Si hablo de tus ojos es porque me leen.
Si de tus labios porque me pronuncian.
Hablo de tus manos cuando me pasan o, a veces, me retornan
tu corazón si se incomoda o si incomoda al mundo
tranquilo de las apariencias.

martes, 22 de julio de 2014

Florece orquídea de sombra,
abre sus pértigas el copo de azúcar,
el esqueleto de azúcar hecho sólo de aroma,
simas abiertas en los senderos entre átomos
de aroma, susurro de azúcar, sangre
de preciso y fuerte y certero lanzamiento.
Florece si tregua orquídea de sombra,
porque tuyo es el relato de mis secretos.

lunes, 21 de julio de 2014

Deslizaos estrellas
acerados abismos que cortan como espejos
aunque sea a través de vacíos o sueños
aunque sea por siempres que conduzcan a nadas
por palabras ausentes sobre un verso pactado
por los actos infames de unos ojos lectores
hasta tantos los rotos de tan pocas mis mantas.

domingo, 20 de julio de 2014

Has averiguado ya el pulso afilado
que abrió mi pecho y separó
palmeras de costillas goteantes
y rebanó pulmones y esparció miembros
y me escondió por trozos antes de los mapas
y antes de los relatos que encandilan como lámparas
por recónditos al azar de la geografía y de la historia.
Y yo no podía decirte nada porque era trozo de lengua,
trozo de aliento, trozo
de deseo.

sábado, 19 de julio de 2014

Me obligo porque mis dedos no aprenden.
Se estorban las miradas para que haya una historia.
Si siguieras arañando con ese silencio sería yo mismo.
Pero el suelo no sabrá de ti aunque se escriban mil tratados.
He conocido más cráteres de labios que cordilleras de angustia
y por lo tanto, comprobemos con alegría cuánto hemos de morir.

viernes, 18 de julio de 2014

No es el suelo un fluido de desesperanza
pero vienes con tu aroma a huella erguida y algo se levanta.
No repiquetean desde lejos con sus historias
pero tus brazos colocan objetos como si tuvieran su sitio.
No se está pudriendo la misma muerte
pero abonas mi identidad con dientes y con recuerdos.

jueves, 17 de julio de 2014

En una celda oscura en la mitad
de una prisión de noche y de un grillete
de brazos en tus brazos, y mis piernas
por tus piernas, camino y boca, sigo
el sudor y tus ojos nunca solos
hasta alfiler de grito, voz, que irrumpa
tu decisión, el sol, que trae consigo
otra mañana entera alalmbatad.

miércoles, 16 de julio de 2014

Tu cuerpo se arrastra y deja atrás, debajo, horas.
Tu cuerpo dobla sus durezas, pliega entre el calor se.
Es la historia de tu cuerpo muscular atorado en mis
mandíbulas de imaginariamente humano. Perdón
si me he alimentado de ese latir fluido se
en el instante-bocado que quisiera mi vida entera.

martes, 15 de julio de 2014

Joven joven mujer

Joven mujer, señora ya no ya de sueños
sino de cuantos duelos no han quebrado
tu piel lanzada al vuelo de cierta pasión,
transformada en objetos,
transfigurada en miradas,
transportada en secretos,
dueño un centímetro cúbico de tu carne con
tendría suelo para pavimentar mi derrotero
de angustias y vidas y escepticismos viejos;
pero presumo que opinarán oprobio canibalismo
si en la fantasía de mí mismo
rumio ilusión y placer,
y yo maldeciré los ecos, limpios, que de mirarse
las palabras sean espejos.

lunes, 14 de julio de 2014

Donde hay plomo. Donde hay láminas de barro secas
haciendo de atmósfera para la humedad. Veneno. 
Se destila en las paredes las risas y no de los niños.
Se ha investigado; se ha investigado mucho
si fue necesaria una primera vez para todo: la risa
la atmósfera tan sólida como barro o cerámica 
o marfil rapiñado poco éticamente. Papel moneda
que no queda en los labios ni en el recuerdo.

domingo, 13 de julio de 2014

Mi postura es el síntoma 
de esta noche y mi cuerpo el descuido 
de esta civilización.

sábado, 12 de julio de 2014

Estos son los trayectos que intentabas evitar.
La plaza con antiguo nombre que aún desconoces.
Aquí donde tus gustos te mantenían lejos siempre.
En estas manos no habías dejado correr la sangre
ni por herida de amigo ni por derrame del tiempo.

viernes, 11 de julio de 2014

Sé por tus dedos la noche, las sumas y las restas.

Me
erosionas
como la lluvia amasa en la tierra garras
de pantera o esfinge.
Yo ya no sabré nada
cuando tus piernas y las mías señalen el oriente.
Lates
taquígrafo de la oscuridad
en esta cortina al viento de piel y hueso.
Repaso
por tu nuca desnuda secretos de historias.
La muerte nos seduce por hipnosis
con un ingenuo cuento realista.
Vivo
cada hora como antesala a tus besos.  
 

La naturaleza apenas habla

Una superficie lisa es el perfecto laberinto.
Pero si hubiera silencio suficiente,
cualquiera podría oír          A
cómo en alguna parte        bi
se rompe algo.                  sal
Ningún peldaño de ninguna escalera
es el ahora. Te deslizas como un roce
por toda mi memoria, toda mi ignorancia, toda 

la llanura esteparia, agreste, áfrica, de mis deseos.

A cada pensamiento le sigue la ilusión de un cuerpo.

Dibujan tus labios en mi cuerpo
un mapa para el exilio. Soy
el pasatiempo de la destrucción.
Volveré con suciedades nuevas
de un largo viaje, que te dolerá
limpiar para un nuevo y largo viaje.

jueves, 10 de julio de 2014

El deseo se arrastra sigiloso de cama en cama arrastrando consigo
un nuevo amanecer.

miércoles, 9 de julio de 2014

Trenza histórica

Fue imposible pasear hasta el equilibrio.
Los monumentos y los músculos estaban 
al alcance de nuestros bolsillos. Como
nuestros puños, como nuestras ansias menos
originales. Rondábamos la pasión, erigíamos
la caída, el acto, lo posible.

martes, 8 de julio de 2014

Passé composé

Lo digo por si se te ocurriera tirar algún sentimiento
en esa costumbre que tiene la gente de hablar
de lo que tiene delante como si estuviera 
obligada a una sinceridad fielmente actualizada.

lunes, 7 de julio de 2014

Un pequeño bocado a todo lo que has dicho
dientes abajo se derramará lo olvidable
si tú lamieras tan dulce hasta hacerlo esperanza.

sábado, 5 de julio de 2014

Tú eres la sorpresa de cada día.

Nunca te pierdo, porque jamás termino 
de conocerte. Tú eres la sorpresa
de cada día. La esquina que se tuerce
por error y maravilla.
Eres el desliz del cuerpo.
Eres el equívoco del cuerpo.
Eres el saber de tu lengua que roza lo correcto.
Siempre te pierdo, porque siempre estoy a punto
de conocerte.

viernes, 4 de julio de 2014

Menos remedio

Mientras menos recuerdo menos
me interesan los recuerdos y al perder
mi interés es más difícil la memoria.
Si fuera la prueba de tanto estás presente.
Contigo en un trono de manos.
Contigo en un trono de labios.
Contigo en un sendero de cuerpos
entre las sábanas que tanto desembocan.

jueves, 3 de julio de 2014

miércoles, 2 de julio de 2014

martes, 1 de julio de 2014

Se me ha metido un desastre en la mirada
y ahora el tiempo empezará a derramarse
como una menstruación cósmica.

lunes, 30 de junio de 2014

Desconociendo el problema

La solución está en su cintura.
Pero los escribas se engañan
pues mientas dejan su huella
sienten de memoria. ¿Quién
se para a leer a quien escribe
directamente en el acto de los cuerpos,
en la encendida persecución de las pasiones?
Mueve su pose, pues, a desconfianza,
cuando pudieran inesperadamente
llevar razón.

domingo, 29 de junio de 2014

Hay causas estériles y efectos huérfanos

Antes de conocerte yo era un desconocido para mí mismo.
El saber, quedará escrito, no piensa contemplar camino
de vuelta.
Ni siquiera los recuerdos son pertenencias. Tampoco 
la luz, liviana, rápida, se opone a la gravedad,
lenta e inexorable.

sábado, 28 de junio de 2014

Esta tarde de verano

Es esta tarde de verano, la misma del inmenso verano de mi infancia. Ha caído una nevada intensa y se acumula la nieve contra la ventana. Salgo excitado para vivenciar el extraño fenómeno. Es una situación estupenda. Al apartar un poco la nieve, veo por la ventana que he dejado la habitación vacía y la luz encendida. Quiero volver a entrar pero sé que la puerta está cerrada o no hay puerta, porque está mucho más lejos, y yo no puedo apartarme de la ventana. La única estrategia que me queda es escribir que estoy dentro, pero es muy difícil escribir sobre la nieve. Pierdo el tiempo intentando proteger el papel, mantenerlo seco y estirado, o escribir muy lentamente. Muy lentamente, es un cuidado agotador: tan suave que no rompa el papel pero de forma que deje algo de tinta. Escribir sobre la nieve me está agotando, no creo que pueda aguantar. Miro mi objetivo: la habitación vacía porque estoy fuera intentando escribir que puedo entrar. Sé que desfallezco, el brazo sufre y desde él todo el dolor que es cansancio. Pienso, y pienso que podría ser pura tentación, que a través del sueño realmente podría arreglar esto. Tengo miedo en cualquier caso de caer en el sueño. En el sueño no soy libre, y no sirve como debiera a mi deseo. Mi deseo es otro. En mi sueño me basta con leer lo escrito. Tengo el escrito delante de mí, no es mío, es un texto extraño. No entiendo bien la letra, porque estoy cansado y confuso y somnoliento. Me esfuerzo horrores en comprender. Reconozco las palabras y sus frases, pero no les encuentro sentido. Es más, sé que hay fragmentos en los que aparece el entrar pero no hay enunciado suficiente. Es un sueño insoportable, no acaba nunca, porque no encuentro la manera de saber despertar.

viernes, 27 de junio de 2014

Sucede mientras me hablas

Curiosamente el sol sólo puede ver una noche inmensa.

Y qué tendrá que ver con esta noche
que ha irrumpido aún sabiendo que ha de pasar.
O acaso no lo sabe. Atrapa cada instante, provoca
sueños en las mentes ociosas u ofuscadas
y en los cuerpos sabor o ausencia. 
Impregna miedos y canciones. Es
pertinaz y gloriosa en sus paseos.
No huye de la ciudad ni evita los campos.
O esta otra noche paralela de la ignorancia.

jueves, 26 de junio de 2014

Plan de fuga XIII

Hoy me ha propuesto ser su cómplice. No lo ha dicho así, pero es lo que yo he interpretado. En realidad, me he dado cuenta de que yo mismo llevaba ya tiempo insinuándole lo mismo. Hemos empezado a imaginar y a describir cómo sería nuestra fuga común, lejos de todas esas confusiones, lejos de estos dobles juegos. Claro que nuestra conversación seguía siendo un juego doble, una estructura de confusión; pero ya lo habíamos previsto. Comprendemos todos los obstáculos que tendríamos. Por un momento hemos estado contentos de saber evitarlos, sortearlos y volver a encontrarnos en nuestro plan de fuga. Es posible que necesitemos más cómplices. Él tiene contactos. Yo tengo contactos. Por un momento nos hemos divertido. Fue emocionante. Estoy deseando retomar nuestra conversación y abordar en un breve paréntesis los nuevos detalles de nuestro proyecto.

miércoles, 25 de junio de 2014

Plan de fuga XII

En nuestras últimas conversaciones, el confidente habla con sus equívocos de siempre. Pero yo quiero imaginar que ya no es el mismo. A veces noto los silencios más espesos que antes, como si esos silencios fueran un espacio común al que ambos hemos llegado. Allí quiero vislumbrar a través de su respiración, de su sudor, de su cambio de postura. Tal vez él espera verme en mi respiración, en mi espera, en el objeto que muevo. Tal vez no, seguro. Sí. Mientras hablamos nuestros equívocos aprendidos, y los equívocos nuevos. Escuchamos nuestros desvaríos atentamente, como para confirmar que ambos hemos llegado allí, a ese mismo lugar que creemos confirmar con nuestros espesos silencios. Pero no nos queda otra que seguir hablando, con nuestro equívoco lenguaje; porque ni la respiración ni los objetos dicen nada claramente.

Plan de fuga XI

Tendría que contrastar estas ideas con alguien de confianza. Pero sin duda pensarán que soy un topo. Cómo aprender a hablar sin que descubran lo que he descubierto y que al mismo tiempo puedan descubrir esto mismo. Cómo aprenderé a hablar pareciendo que oculto constantemente algo distinto a lo que realmente oculto, que es aquello que precisamente quiero compartir, en lugar de aquello que ellos creen que atesoro.
Que cuando vean al topo vean al cómplice real y no al todo que todos están pensando. Que cuando descubran mi fuga comprendan cuál es la fuga real de mi renuncia.

martes, 24 de junio de 2014

Plan de fuga X

Siempre había pensado la fuga como una salida. Siempre había pensado el edificio como un castillo. Sin embargo, ¡era tan obvio!, los que huyen se fugan construyendo. El castillo alienta constantemente a ser conquistado. Pero y si la fuga, igual que renunció a su huida en el tiempo, tampoco es una fuga del lugar. Y si el edificio no fuera un castillo. Y si el repertorio de nuestras estrategias fuera, ni fantasma ni original, sino un trozo diminuto dentro de un gran tapiz de equívocos.
Estos pensamientos me llevan a la renuncia. Y pienso que esta renuncia es el sentido último de la fuga. Me tienta. Renunciar es la auténtica huida. Si es así, alimentaré con confusiones para justificar mi huida, posibilitarla, impedirla, descubrirla, equivocarla.
Sea como sea, estaré atrapado, atrapando y huyendo en el acto mismo y constante de renunciar.

Plan de fuga IX

He intentado ir hacia atrás: recomponer todo lo hilvanado hasta encontrar el sentido de la fuga original. Ya es imposible. Demasiadas líneas se cruzan y confluyen y siempre queda alguna sin reunir, como si descendiéramos por las ramas de un árbol sin tronco común y llegáramos a las raíces del bosque. Lo que es raíz apunta hacia las nubes húmedas y las hojas caen constantemente al suelo.
Pienso que intento huir de lo construido y me desquicio imaginando que esa es la fuga original, que intenta escapar del edificio creado para evitarse a sí misma.

lunes, 23 de junio de 2014

Plan de fuga VIII

Tuve una última conversación con el confidente. No sé hasta qué punto es sincero, pero no puedo dejar de estar de acuerdo con él. Sus ideas me conmovieron porque parecía que también para él era un descubrimiento. ¿Pura ficción? Es más que posible. Pero ahora es lo único a lo que podemos atenernos.
Nos hizo ver que con todas nuestras pesquisas y todas las estrategias que en contra nuestra provocamos (podría haberse dicho al revés, pero el efecto sería el mismo) estamos construyendo y construyendo a nuestro alrededor, pautas y dificultades que constantemente hay que soslayar para conseguir nuestros respectivos objetivos.
Ciertamente, somos nosotros, con nuestra actividad los que proporcionamos las pautas para esa fuga constante. De alguna manera, nuestros propios descubrimientos para eludir nuestras torpezas generan las estrategias que permiten ser trasladadas en algún momento a la fuga.
Pero de la misma manera, ellos han estado construyendo con nosotros todo este entresijo del que resulta cada vez más complicado salir. Por eso el confidente comprende que la fuga a la que cree defender dándonos confusas confidencias está dificultando la fuga misma, al generar como nosotros las mismas confusiones.

Plan de fuga VII

Nos hería profundamente la risa ocasional de nuestro confidente. En esos momentos me retiraba solo al despacho. Cerraba puertas ventanas, apagaba luces. Todo objeto visible o audible lo presumía un elemento más de la trama y quería desecharlo. Intentaba visualizar el entramado puro de cuanto conocíamos. Las sucesivas capas superpuestas, entrecruzadas, sucesivas, simultáneas, discontinuas que configuraban nuestro conocimiento actual del plan de fuga.
A veces conseguía dilucidar elementos redundantes o deducir claves necesarias que nos faltaban por descubrir. A veces conseguía simplificar enormemente el organigrama, de un plumazo. Eso lo vivía como una hazaña, y sentía que, en el fondo, las risas del confidente conseguían el efecto contrario al que pretendían. O eran puro error.
Pensaba entonces que yo mismo podría ser ese topo que desconocía su propia condición de topo. Estaba trabajando en pro del plan de fuga sin saberlo, de la misma manera que conseguía que el confidente nos ayudara sin quererlo él mismo. ¿A qué lado pertenecía entonces? ¿De cuál de las múltiples estrategias fantasma era yo función?

domingo, 22 de junio de 2014

Plan de fuga VI

Lo que en principio creímos una victoria, resultó algo descorazonador. Con la ocupación de los distintos niveles de estrategias confundidas, redujimos al mínimo el factor tiempo. Con eso creímos ponernos a la misma altura que el plan de fuga original y compensar esa ventaja.
Una vez más, ya contaban con esto. Al ponernos al mismo nivel, comprendimos que la fuga no era un proyecto de futuro, sino que estaba sucediendo ya, ante nuestras narices. Constantemente y en cada acto. No directamente en cada movimiento, pero todo movimiento en la estructura de la estrategia era en realidad un mecanismo de fuga. Así pues, nos quedaba la tarea de encontrar en qué punto o puntos de ese mecanismo se daba realmente la fuga.

Plan de fuga V

Poco a poco vamos comprendiendo la complejidad y los niveles del plan de fuga. Hasta qué punto tienen previsto hasta el más mínimo detalle. Cómo tienen bien definida la función de cada elemento, bien agente bien circunstancial.
Además, vamos clarificando, y esto es de momento aún más importante, el plan de ocultación. Porque paralelamente a su estrategia, construyen otras estrategias diferentes, que camuflan a la auténtica. Cada una funciona como un sistema autónomo, y se protege a sí misma de su desenmascaramiento. Son dinámicas y responden a nuestra investigación. Parte de sus mecanismos de defensa consiste en crear, a su vez, nuevos planes de confusión. De esta manera, se multiplican las investigaciones, y se vuelven más lentas, mientras que el plan original avanza impune, ganando tiempo.
Sólo un detalle de su barroquismo favorece nuestras pesquisas. Algunos integrantes trabajan para varios planes a la vez, sin saberlo. Así que ellos mismo se confunden, pues desconocen a qué nivel de la confusión están trabajando. Al mismo tiempo, nuestras propias estrategias topo confunden las suyas. Lamentablemente también las nuestras.