Vinieron a la cena sin haberse marchado,
pues nunca sabe nadie dónde empiezan los sueños,
si en las bocas antiguas o en las lenguas modernas.
La ciudad los cubiertos y sus cuerpos los platos,
sazonados de libros o en discursos espesos
como calles, calientes como labios audaces.
Entrantes por envidias y celos por bebida,
la amistad en manjares, la tertulia desnuda
de esfuerzo. Sin la noche los roces, los sabores,
serán los peregrinos de un atávico rito.
Aquella era la mesa de las risas y estaba
reservada. Las horas, infieles pero ausentes,
miraban con cariño su traición meditada.
domingo, 13 de septiembre de 2015
sábado, 12 de septiembre de 2015
Para el olvido
El rojo de la aurora no necesita excusas.
Comercia con su sangre, pacta con el oro,
tiene al frío de amante y al sol quiere de esposo.
Abajo hay hombrecillos que arañan con sus sombras
el suelo con sus velos de cemento y de obra,
el sueño con sus vuelos de pensamiento y hora.
Comercia con su sangre, pacta con el oro,
tiene al frío de amante y al sol quiere de esposo.
Abajo hay hombrecillos que arañan con sus sombras
el suelo con sus velos de cemento y de obra,
el sueño con sus vuelos de pensamiento y hora.
viernes, 11 de septiembre de 2015
Fiat lux
El viento escapaba del sol con cierta condescendencia.
Era un halago rotundo el beso de la lluvia sobre el suelo.
Un árbol nuevo es un regalo para la envidia de la tormenta.
Hasta los pájaros sabían que la madera sería testigo del océano.
Los barcos siempre llevaban consigo un velo de metal
y veinte cañones de seda con que roer los corazones eléctricos.
Un disparo tarda más en culminarse que dos amantes en idear
la culminación de un rascacielos todo cubierto de espejos y boca.
El que se lanza al vacío abre la moda de su tristeza para el estudio
de una meteorología de sensaciones que no admiten antigüedades
ni cifra, pero son tolerantes con los deseos de los pobres mortales.
Era un halago rotundo el beso de la lluvia sobre el suelo.
Un árbol nuevo es un regalo para la envidia de la tormenta.
Hasta los pájaros sabían que la madera sería testigo del océano.
Los barcos siempre llevaban consigo un velo de metal
y veinte cañones de seda con que roer los corazones eléctricos.
Un disparo tarda más en culminarse que dos amantes en idear
la culminación de un rascacielos todo cubierto de espejos y boca.
El que se lanza al vacío abre la moda de su tristeza para el estudio
de una meteorología de sensaciones que no admiten antigüedades
ni cifra, pero son tolerantes con los deseos de los pobres mortales.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Respuesta personal a lo perdurable
Hoy el caos tiene
la precisión de un cirujano. Mañana
querré tomar
lo escrito como doctrina para
ser
refutada, belleza para el deleite,
norma
con que recriminar a los demás.
Porque las leyes nunca generaron desastres
ni heridas.
la precisión de un cirujano. Mañana
querré tomar
lo escrito como doctrina para
ser
refutada, belleza para el deleite,
norma
con que recriminar a los demás.
Porque las leyes nunca generaron desastres
ni heridas.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Asfixia del movimiento
La creatividad del dolor aprieta la memoria
contra el plano en la acción inánime
de la autovía como un pájaro aplastado
en el asfalto con su hermoso plumaje.
contra el plano en la acción inánime
de la autovía como un pájaro aplastado
en el asfalto con su hermoso plumaje.
martes, 8 de septiembre de 2015
Enfad y olopa
Sobre un laurel de simpatías va la razón.
De lo que enuncia escucha partes y luego olvida.
Partes que quieren ser un todo ciegas de sí.
Vas a mirar un trozo del deseo
pero el deseo fue trozo de un río
pero ese trozo es tu propio padre
que en la mirada excita algún querer
que quizás vuelva.
Quien habla abriga al mundo con un velo de fe
y da al terror azúcar de misterio,
y en un recodo del misterio
ha de topar con la divinidad.
De lo que enuncia escucha partes y luego olvida.
Partes que quieren ser un todo ciegas de sí.
Vas a mirar un trozo del deseo
pero el deseo fue trozo de un río
pero ese trozo es tu propio padre
que en la mirada excita algún querer
que quizás vuelva.
Quien habla abriga al mundo con un velo de fe
y da al terror azúcar de misterio,
y en un recodo del misterio
ha de topar con la divinidad.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Trenza
Escribo en este mapa de electromagnetismo
sobre el nuevo alfabeto que cae de cada estrella.
Dejo el código guardado para los que trasnochan
en esta ciudad amurallada por los jóvenes.
Escribo en este códice de espera
sobre el desfiladero de tus muslos,
sobre la arabesca caligrafía de tus muslos,
sobre la certeza apresada y dorada
a fuego y a misterio
por el calor y el calor
nocturno de tus muslos.
sobre el nuevo alfabeto que cae de cada estrella.
Dejo el código guardado para los que trasnochan
en esta ciudad amurallada por los jóvenes.
Escribo en este códice de espera
sobre el desfiladero de tus muslos,
sobre la arabesca caligrafía de tus muslos,
sobre la certeza apresada y dorada
a fuego y a misterio
por el calor y el calor
nocturno de tus muslos.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Callejón intramuros
Ocurrió en el balcón de la necesidad.
Asomados a una culpabilidad intermitente.
Con violencia segaste los geranios del atrevimiento.
Con violencia abriste sitio para un abrazo de aire.
Allí donde comían los gorriones últimos de la ciudad.
Allí donde aún venían a entrar las abejas y las moscas.
Acabó calcinado como se calcina este planeta candente.
Como si en él no hubiera agua, ni sal, ni un poco de carbono.
Como si a la sombra de esta puerta no hubiera otra entrada a la fantasía.
Asomados a una culpabilidad intermitente.
Con violencia segaste los geranios del atrevimiento.
Con violencia abriste sitio para un abrazo de aire.
Allí donde comían los gorriones últimos de la ciudad.
Allí donde aún venían a entrar las abejas y las moscas.
Acabó calcinado como se calcina este planeta candente.
Como si en él no hubiera agua, ni sal, ni un poco de carbono.
Como si a la sombra de esta puerta no hubiera otra entrada a la fantasía.
sábado, 5 de septiembre de 2015
Sin la eficacia del yo
Al amanecer, olvídate de ti mismo.
Los que mañana arrastrarán tus deudas realmente no se conocen.
Oirás el idioma con la misma presunción de arena con que se esfuman
tus sueños. Al amanecer, entregarán en bandeja
el caldo de tu cuerpo los vientos de estos mundos.
La ciudad será exactamente igual de vieja.
Las calles seguirán el rastro exacto de los recuerdos.
Pero tú te olvidarás, para que en tus labios
alguien pueda sembrar para la noche
lo que nunca ha existido.
Los que mañana arrastrarán tus deudas realmente no se conocen.
Oirás el idioma con la misma presunción de arena con que se esfuman
tus sueños. Al amanecer, entregarán en bandeja
el caldo de tu cuerpo los vientos de estos mundos.
La ciudad será exactamente igual de vieja.
Las calles seguirán el rastro exacto de los recuerdos.
Pero tú te olvidarás, para que en tus labios
alguien pueda sembrar para la noche
lo que nunca ha existido.
viernes, 4 de septiembre de 2015
jueves, 3 de septiembre de 2015
Naturaleza de la máscara
Pinta sobre el delirio de mi vida
otro delirio de control. Nunca
sabré que es tu pintura quien
controla el yo de ese delirio.
No te importe, para ti será
un delirio. Si para mí dejara
de ser mera pintura te entregaría
el relato de mi queja delirante,
siempre susceptible de ser
discutido.
otro delirio de control. Nunca
sabré que es tu pintura quien
controla el yo de ese delirio.
No te importe, para ti será
un delirio. Si para mí dejara
de ser mera pintura te entregaría
el relato de mi queja delirante,
siempre susceptible de ser
discutido.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Resultado de la papiroflexia
Tú desde una punta de la ciudad, yo desde sus sótanos.
El nudo dice que los suburbios son cosa de otro tiempo,
cuando los hogares se amurallaban con bosques,
cuando más allá del mar había dragones.
Tú desde una punta de la ciudad, yo en sus adentros
destejo el horario del metropolitano para encontrarnos.
El futuro aún no tiene estación y la línea del deseo está
en obras. Me arriesgo a deambular a oscuras por las vías.
A mi lado sale alguna puerta. Pondrá prohibido el paso;
pero no puedo leerlo, no bastan las dos luces que braman de frente.
Tú desde este sueño, yo desde el último garito entre las calles
que no arden porque están hechas de lluvia,
que huelen al aliento del dragón cuando imagina su fuego.
El nudo dice que los suburbios son cosa de otro tiempo,
cuando los hogares se amurallaban con bosques,
cuando más allá del mar había dragones.
Tú desde una punta de la ciudad, yo en sus adentros
destejo el horario del metropolitano para encontrarnos.
El futuro aún no tiene estación y la línea del deseo está
en obras. Me arriesgo a deambular a oscuras por las vías.
A mi lado sale alguna puerta. Pondrá prohibido el paso;
pero no puedo leerlo, no bastan las dos luces que braman de frente.
Tú desde este sueño, yo desde el último garito entre las calles
que no arden porque están hechas de lluvia,
que huelen al aliento del dragón cuando imagina su fuego.
martes, 1 de septiembre de 2015
Apunte de inercia
Cada detalle es narciso
que persigue y que requiere
una voz en el arroyo
que repita lo que eres.
Eres espejo de un sueño,
el detalle de una fiebre
que condesa en otro espejo
tu perseguir inminente.
Eres espejo de un sueño
que curvea eternamente
detenido en un instante
que se persigue y se hiere.
Y el detalle que se queda
no encuentra quien lo recuerde
tú, sino un algo que anhela
en ojos de una serpiente
yo, ser un otro quitado
para su propio deleite.
Eres espejo de un sueño.
No encuentro cifra en la mente
que me diga que lo quite.
Cualquier función se mantiene
si no hay nada que lo evite.
Si hay nada, nada se pierde.
Si hay no, no se pierde nada,
porque el matiz le requiere
una porción matemática
de esta soledad en ciernes.
que persigue y que requiere
una voz en el arroyo
que repita lo que eres.
Eres espejo de un sueño,
el detalle de una fiebre
que condesa en otro espejo
tu perseguir inminente.
Eres espejo de un sueño
que curvea eternamente
detenido en un instante
que se persigue y se hiere.
Y el detalle que se queda
no encuentra quien lo recuerde
tú, sino un algo que anhela
en ojos de una serpiente
yo, ser un otro quitado
para su propio deleite.
Eres espejo de un sueño.
No encuentro cifra en la mente
que me diga que lo quite.
Cualquier función se mantiene
si no hay nada que lo evite.
Si hay nada, nada se pierde.
Si hay no, no se pierde nada,
porque el matiz le requiere
una porción matemática
de esta soledad en ciernes.
lunes, 31 de agosto de 2015
Pronto contigo
Me sumerjo en tu cuerpo como hiciera
la Historia con cuidada arqueología:
interpreto que esta flor es una espada,
que esta curva es una fuente de perpetua
juventud y este brillo moneda de tu alma.
Me sumerjo en tu cuerpo como un animal ciego
bucea en tu sueño de horas y perfumes con sus manos
o boca que en esta noche es tuya que me respiras boca.
Tu cuerpo es la piel del animal que soy,
del códice sagrado que con tu voz blasfemas,
del tiempo que derrama a dientes y caricias
o heridas y labios en surcos su sequía.
la Historia con cuidada arqueología:
interpreto que esta flor es una espada,
que esta curva es una fuente de perpetua
juventud y este brillo moneda de tu alma.
Me sumerjo en tu cuerpo como un animal ciego
bucea en tu sueño de horas y perfumes con sus manos
o boca que en esta noche es tuya que me respiras boca.
Tu cuerpo es la piel del animal que soy,
del códice sagrado que con tu voz blasfemas,
del tiempo que derrama a dientes y caricias
o heridas y labios en surcos su sequía.
domingo, 30 de agosto de 2015
Distancia y movimiento
El silencio serpenteaba cerca de tus pies
y pudiste
hasta tocarlo con los dedos.
y pudiste
hasta tocarlo con los dedos.
viernes, 28 de agosto de 2015
jueves, 27 de agosto de 2015
Magdalena
Mientras revuelves las aristas
de una incómoda ecuación
literaria o matemática,
das de comer hojas de arce
a un cervatillo condescendiente.
Tu mente ignora la satisfacción de tu postura,
como el ciervo ignora la inutilidad de su desconfianza.
Si fueras el personaje de un prosaico poema
a quién le adjudicaríamos la responsabilidad
de tu ingenua dieta.
Pronto volverás a caminar por los mágicos pasillos
de tus antiguas escuelas, impregnadas de nombres.
Nadie advertirá que has nacido aquí, en este instante,
que eres un momento reconocido por mí, lector,
o por la envidia de secreta de él, que escribe.
de una incómoda ecuación
literaria o matemática,
das de comer hojas de arce
a un cervatillo condescendiente.
Tu mente ignora la satisfacción de tu postura,
como el ciervo ignora la inutilidad de su desconfianza.
Si fueras el personaje de un prosaico poema
a quién le adjudicaríamos la responsabilidad
de tu ingenua dieta.
Pronto volverás a caminar por los mágicos pasillos
de tus antiguas escuelas, impregnadas de nombres.
Nadie advertirá que has nacido aquí, en este instante,
que eres un momento reconocido por mí, lector,
o por la envidia de secreta de él, que escribe.
miércoles, 26 de agosto de 2015
Gramma
En un tiempo aquí hubo panteras.
Las miradas tallan con las estrellas un tango.
Tus labios encuentran el instante como el agua al saltador que se zambulle.
Lejos desde millones sueña la luz este reflejo.
Boca fugaz en el escrito del tiempo.
Las miradas tallan con las estrellas un tango.
Tus labios encuentran el instante como el agua al saltador que se zambulle.
Lejos desde millones sueña la luz este reflejo.
Boca fugaz en el escrito del tiempo.
martes, 25 de agosto de 2015
Sacudida al salir del manantial
El remedio sigue a gota y a frío aprovechando
la confusión para disimular
lo material bien orgulloso de su nombre
tartamudea las costumbres que un día
fueron humanas y ahora
pertenecen al mérito si no pudieras
pasar las páginas tranquiliza
tu visita con una sonrisa ajena
a los empeños de la razón, los sentimientos
y el caldito -espacio o ficción- de tus recuerdos.
la confusión para disimular
lo material bien orgulloso de su nombre
tartamudea las costumbres que un día
fueron humanas y ahora
pertenecen al mérito si no pudieras
pasar las páginas tranquiliza
tu visita con una sonrisa ajena
a los empeños de la razón, los sentimientos
y el caldito -espacio o ficción- de tus recuerdos.
lunes, 24 de agosto de 2015
Triste como un perro
Enroscado en la canela de su rincón,
con el hocico bajo la cola de su deliro,
entrega su tristeza al narcisismo de sus sueños
-donde la ilusión mecánica apasiona como un otro-
porque le ha fallado a la sombra que le espera
y carece de un lenguaje que le eleve
por encima de las causas.
con el hocico bajo la cola de su deliro,
entrega su tristeza al narcisismo de sus sueños
-donde la ilusión mecánica apasiona como un otro-
porque le ha fallado a la sombra que le espera
y carece de un lenguaje que le eleve
por encima de las causas.
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