domingo, 24 de abril de 2011

El poema se perdió, pero de él quedaron sus efectos.
El poeta se perdió, pero de él no quedó nada.
Y se perdió algo más, y quedó algo aún menos que nada:
quedó la necesidad y su importancia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me quedo con esta alergia, me la quedo, me la guardo en el bolsillo. Un saludo.

Abraham dijo...

alergÍas

Anónimo dijo...

Sí, sí, disculpe usted.