miércoles, 22 de agosto de 2012

Gotas como testigo

Han llevado la lluvia a juicio. Mi sed como abogado. El fiscal, los muertos por asfixia. Sin juez. Como jurado imparcial, bacterias abisales.

2 comentarios:

Manuel Marcos dijo...

Surreal edificio de la imaginación e inquietante la resolución en manos del jurado popular de bacterias. Para un delito lluvioso, nada mejor que el tribunal de la campiña. Le agradezco muy de veras, Abraham, el lugar que me dedica en su lista de lecturas, el interés es mutuo.

Salud

Manuel Marcos

Maria dijo...

Interesantes e ingeniosas asociaciones, :)
Saludos.